Una joven observa la exposición «El cromosoma de la sonrisa«, ubicada en el Foro Solidario de Burgos
Una joven observa la exposición «El cromosoma de la sonrisa«, ubicada en el Foro Solidario de Burgos - R. ORDÓÑEZ
Salud&Sociedad

La vida vista desde el objetivo «Down»

«El cromosoma de la sonrisa», un proyecto de estudiantes de la Universidad de Burgos para jóvenes con Síndrome de Down, se ha convertido en una exposición fotográfica

MAR GONZÁLEZ
BurgosActualizado:

El otoño y el color rojo son el hilo conductor de la exposición «El cromosoma de la sonrisa», donde once jóvenes con síndrome de Down se han puesto detrás de las cámaras para mostrar su capacidad artística y su perspectiva del entorno, de sus compañeros y de sí mismos. Todo comenzó como el proyecto de intervención socioeducativa de un grupo de alumnas de segundo de Educación Social de la Universidad de Burgos (UBU).

Ellas consiguieron un sobresaliente por su taller de fotografía convertido en exposición y ellos descubrir una nueva pasión y mostrarle al mundo sus capacidades. Además, todos comparten esa sonrisa que da título a la exposición, identifica al síndrome de Down y ese orgullo por el trabajo bien hecho. La sede de la Asociación Síndrome Down en Burgos se convirtió durante un fin de semana en el entorno perfecto para una taller de fotografía en el que el grupo de alumnas de la UBU enseñó a los once jóvenes participantes las «claves» de la imagen. Sara García, una de las estudiantes de Educación Social, destaca la «buena disposición» de todos ellos y el «buen ambiente» en el que se desarrolló el taller.

Juego de jóvenes

Sin conocimientos previos, cada uno de los alumnos eligió un lugar de la casa y el patio en el que pasan tantas horas al día en clases, talleres y actividades para capturarlo con su cámara.

También se retrataron entre ellos con la misma espontaneidad y diversión que cualquier otro grupo de jóvenes. Así se cumplía la primera parte del proyecto, ofrecer una nueva actividad de ocio para los jóvenes con síndrome de Down.

Once jóvenes sin conocimiento de imagen han participado en la experiencia

Pero la historia de «El cromosoma de la sonrisa» no había hecho más que empezar. El resultado del taller se convirtió en exposición y a las alumnas de la UBU les costó seleccionar las fotografías. «Para ser la primera vez que hacían algo así, la calidad es excepcional», explica García. Más allá de la calidad de las imágenes, la exposición se convierte en una manera de mostrar el punto de vista de los jóvenes con síndrome de Down de su entorno diario, de sus compañeros con los que comparten clases y ocio y de si mismos demostrando que son capaces de sacar adelante proyectos como este.

«La sociedad tiende a infantilizar a las personas con síndrome de Down», señala Sara García, pero «son jóvenes independientes, con capacidades, intereses, que se vuelcan en lo que hacen».

Además, según destaca esta alumna de Educación Social, ellos mismos quieren demostrar que «son autónomos y quieren que se valore esa autonomía y su capacidad de trabajar» en proyectos como este que ha sorprendido a todos y despertado infinidad de sonrisas.

Sara García señala que las primeras sorprendidas han sido ellas mismas por la experiencia de compartir un fin de semana con estos jóvenes con y la repercusión que ha alcanzado el proyecto. Ella se queda con las «sonrisas» que compartieron en el taller y, de un modo especial, con las de los familiares que acudieron a la inauguración de la exposición.

«Nadie pensaba que tuviera tanta calidad», señala García, y «se notaba el orgullo de padres, hermanos... y de los propios autores al mostrar sus fotografías». La mayoría no habían cogido antes una cámara de fotos pero, ahora, no dejarán de recoger en imágenes la vida que los rodea aunque sea con el móvil o la tablet.

El Foro Solidario de Burgos ha sido la primera parada de esta exposición, «El cromosoma de la sonrisa» que podrá verse próximamente en Miranda de Ebro, y sus autores no descartan seguir «moviendo donde se pueda para visibilizar el síndrome de Down desde otro punto de vista».

Además, las alumnas de la UBU apuntan que esta misma idea puede trasladarse a otros colectivos sociales y de la discapacidad, para que se pueda ver desde dentro su imagen del entorno y de ellos mismos. De ahí saldrán otras historias y, seguro, otras sonrisas.