Jesús Vidal, el pasado sábado, junto con su estatuilla del Goya
Jesús Vidal, el pasado sábado, junto con su estatuilla del Goya

Así fueron los comienzos del actor que emocionó en los Goya

El primer programador del recién laureado actor leonés Jesús Vidal destaca su preocupación desde sus comienzos como dramaturgo por que las artes fuera inclusivas

ValladolidActualizado:

Durante el emotivo discurso de Jesús Vidal, Goya al Mejor actor revelación, junto a la de su familia una mención hizo especial ilusión en León, sobre todo en los círculos de cultura, la del programador Pepe Tabernero. Fue precisamente de su mano como este protagonista de la también laureada película de Javier Fesser, «Campeones» llegó al teatro, y por eso, dice Tabernero, que ver a Vidal sobre el escenario recogiendo el famoso cabezón le llenó de «emoción», que ya se desbordó una vez que escuchó sus palabras.

«Recuerdo que llegó aquí -Tabernero trabaja en el Área de Actividades Culturales de la Universidad de León- de manera indirecta. Participaba activamente de las reuniones poéticas de estudiantes y un día me llamó para hablarme de un proyecto».

Fue cuando la Universidad de León celebraba las muestras de narración oral, que más tarde se convirtieron en las jornadas de cuentacuentos de Latinoamérica. Recuerda Tabernero que tras los primeros coqueteos con la poesía Jesús Vidal (1975) se volcó con el teatro. «Cuentos del más acá», un texto «un tanto gore», fue el primer montaje que le programó, y tras él, «Sala de espera» con el grupo de teatro de la Universidad de León. «Recuerdo que él escribía, actuaba y dirigía, que era un poco como él entendía el teatro».

Influencias de Sarah Kane

¿Y cómo era como dramaturgo? «Creo que le influyó bastante la británica Sarah Kane, muy importante en el teatro europeo de los noventa. Lo suyo era un teatro impredecible, de mucha metáfora, interpretaciones por parte de los actores y del público muy abiertas, que no tenía una lógica dramaturgia y donde la interpretación podía setar más en los lenguajes performáticos o de la danza», explica Tabernero.

Asimismo, el programador cultural destaca la motivación que tuvo el ya Mejor Actor Revelación de los Goya de este año por un teatro inclusivo. «Ya desde los comienzos estaba convencido de trabajar por ello», destaca Tabernero, quien considera que el mensaje lanzado el pasado sábado por Jesús Vidal, en el que apostó por la «inclusión, visibilidad y diversidad», no era nada impostado y seguro, añadió «aportará cosas al teatro desde esa óptica».

Jesús Vidal, junto al resto del equipo de la película
Jesús Vidal, junto al resto del equipo de la película

Ahora tras la visibilidad obtenida por el actor y pese a que el intérprete ha mostrado su deseo de continuar en el cine y probar en a televisión, Tabernero intentará llevar a León si se vuelve a reponer su último montaje teatral, «Cáscaras vacías», en el que el actor leonés subía a escena bajo la dirección de Laia Ripoll en una producción del Centro Dramático Nacional que sólo tuvo parada en Burgos y Soria dentro de Castilla y León. Preguntado sobre si en su día tuvo buen ojo con Jesús, Tabernero le quita importancia: «Sabía que iba a caballo ganador. Podía gustar más o menos, pero era un trabajo bien hecho y con una sinceridad brutal», lo que a su juicio volvió a demostrar hace unos en las palabras que pronunció para agradecer su reconocimiento.