El actor madrileño reconoce que es feliz actuando sobre el escenario, en el que lleva 40 años
El actor madrileño reconoce que es feliz actuando sobre el escenario, en el que lleva 40 años - Ernesto Agudo
Entrevista

Hipólito:«Me siento feliz en el escenario porque ha sido mi casa durante 40 años»

El intérprete madrileño es el flamante ganador del Corral de Comedias, que recibe el 5 de julio en Almagro, en el marco del Festival Internacional de Teatro

ToledoActualizado:

A finales de 2018 cumplirá 40 años de trayectoria profesional y es, precisamente, el año en el que el talento de Carlos López Hipólito, más conocido como Carlos Hipólito (Madrid, 1956), está siendo reconocido. Su nombre va unido a lo mejor del teatro en España. Aunque también ha trabajado con todos los géneros: desde la comedia moderna hasta el teatro clásico. Su última incursión: Ser el padre del niño bailarín en el musical «Billy Elliot», que está arrasando en la taquilla madrileña.

Precisamente hablando de premios, el próximo 5 de julio recogerá el Corral de Comedias, que le ha concedido el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, un premio destinado a los grandes de la escena teatral. Hipólito se muestra feliz por este galardón, aunque también presume del nombramiento como Arcipreste del Año, que recogió hace un par de días y que le concedió el Ayuntamiento de Hita, por su versatilidad y maestría. Aunque también valoró su «buen hacer» al haber dado vida a Don Melón, personaje del libro del «Buen amor», escrito por Juan Ruiz, Arciprestre de Hita.

Con la «alegría y la sorpresa» por esta condecoración, Carlos Hipólito aprovecha para hacer un repaso a su trayectoria teatral. Y rememora que siendo un acto aficionado y con solo 18 años, interpretó por primera vez a Don Melón, bajo la dirección de Manuel Criado del Val, creador del Festival Medieval de Hita en 1961.

¿Qué representa para usted recibir el Corral de Comedias?

Una gran alegría, un enorme privilegio y una gran sorpresa porque hace 14 años que no hago teatro clásico. Hice mucho en su momento, cuando estuve vinculado a la Compañía de Teatro Clásico, lo que permitió interpretar unos personajes fantásticos, con muy buenos directores. Que me concedan el premio Corral de Comedias me resulta muchísimo más placentero, por el hecho de pensar que aquello que hice dejó un buen recuerdo y que, a pesar del tiempo transcurrido, se siguen acordando de mí.

Su nombre ha estado vinculado al teatro clásico y al Siglo de Oro, ¿por qué no lo hace ahora?

Ha sido un poco fruto del azar. No ha sido una decisión premeditada. Simplemente he hecho lo que la vida me ha ido poniendo por delante y una vez terminé aquellas funciones, pues fueron saliendo otros proyectos: teatro contemporáneo, drama, comedia. También musicales. La concesión de este premio me ha hecho volver a aquella época y pensar seriamente en hacer alguna obra clásica.

¿Qué personaje clásico ha marcado su carrera?

Bueno, los que hice me marcaron mucho porque fueron el despegue de mi carrera. Hice «Don García» de la Verdad Sospechosa, dirigida por Pilar Miro; «El médico de su honra» donde interpreté a «don Gutierre», que dirigió Adolfo Marsillach. También «El burlador de Sevilla», donde interpreté a «Don Juan», bajo la dirección de Miguel Narros. Esos personajes fueron inolvidables en mi carrera. Lo que me produce nostalgia es que esos directores ya no estén con nosotros.

¿Cómo fueron sus inicios?. ¿Recuerda cuál fue su primera obra?

Debuté en el teatro Eslava de Madrid, antes de que se convirtiera en una discoteca (risas). Fue en el año 1978 y recuerdo que debuté con la obra «Así que pasen cinco años», de Federico García Lorca, dirigida por Miguel Narros. Hice dos personajes: Arlequín y el amigo segundo. Nunca los olvidaré porque eran dos seres maravillosos, sacados de ese precioso texto de Lorca. Empecé en la escuela de William Leigthon, donde estudiaba teatro y que compaginaba con la carrera de Arquitectura. La dejé en tercero porque ya me empezaron a llamar para actuar. Entonces, las reglas y los planos se quedaron para otros. Y me tiré de cabeza al escenario.

Comencé a estudiar teatro con 18 años, a la vez que hacía arquitectura. La dejé en tercero para tirarme de cabeza en el escenario

Ha trabajado diferentes géneros, ¿con cuál se siente más cómodo?

Me siento cómodo con todos. Delante de la cámara. Ya sea en televisión o en el cine. Me siento muy feliz en el escenario, porque ha sido mi casa durante 40 años. Por eso, me hace especial ilusión estos reconocimientos: tanto el de Arcipreste como el Corral de Comedias porque curiosamente este año cumplo 40 años desde que debuté. Creo que lo importante para un intérprete es que los personajes estén bien definidos y bien escritos. Me da igual hacerlo en el teatro, delante del público o frente a una cámara. Lo que tengo claro es que el trabajo hay que hacerlo con mucha honestidad, sinceridad e intentar llegar emocionalmente al público y conmoverlo.

Ha trabajado también en televisión, ¿qué personaje le ha atraído más?

He tenido la oportunidad de haber hecho personajes muy bonitos y sólidos. Recuerdo uno que me dio muchas satisfacciones. Era el padre en la serie «Desaparecida», que se emitió hace como unos 10 años. Ese personaje era una especie de padre coraje, que luchaba por su hija. Era muy dramático, pero fue estupendo ponerme en la piel de ese hombre.

Actualmente está trabajando en el musical «Billy Elliot», ¿qué es lo que más le atrae de este género?

Siempre me ha gustado el musical y he sido muy aficionado a ellos. Me gusta cantar y me he preparado para hacerlo durante años. Hay mucha gente que se sorprende y me pregunta: ¿Carlos, pero es que también cantas?. Y respondo: he estado preparándome toda la vida para hacerlo. Desde que hice «Follies» y «Sonrisas y lágrimas» no había vuelto a hacerlo. Creo que la música añade mucha emotividad a la historia y cuando está muy bien contada, como es el caso de Billy Elliot, es estupendo. Este musical está siendo muy especial porque trabajamos con niños, que tienen mucho talento y disciplina. Y nos permite a los adultos aprender muchísimo cada día.

Finalmente, qué le queda por hacer?

Espero que muchas cosas porque no me gustaría acabar ya. He tocado todos los géneros, pero seguro que puedo profundizar más en cada uno de ellos. Creo que van a aparecer esos personajes interesantes que me están esperando a la vuelta de la esquina.