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Cómo se orquestó el circo anti-petróleo

Todas estas estratagemas no habrían sido posibles sin uno de los instrumentos de propaganda principales del señor Rivero: la Radio Televisión Canaria

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De todos es conocido que el tiempo todo lo pone en su justo lugar. Después de haber pasado la primera función teatral de protestas en contra de las prospecciones petrolíferas en Canarias, se han podido ordenar los datos generales y nos dejan una imagen que no se veía desde los años de la guerra fría.

El Gobierno de Canarias mintió a los canarios y nos preparó uno de los mejores dramas, en esta ocasión basado en el miedo, para intentar defender a ultranza una postura personal y partidista y manifiestamente en contra de los intereses generales de los canarios.

Aunque en su momento y por separado, los ahora apandillados socios del gobierno canario afirmaran que el petróleo era una de las mejores noticias como alternativa económica al turismo de nuestras islas, aunque se encuentren el mundo ejemplos como los de Brasil, Noruega, Tarragona y otros muchos con características similares e incluso de mayor complejidad que nuestro caso en el tema de las prospecciones en nuestras costas, el Ejecutivo de CC-PSOE hace ahora algo más de un año que empezó a orquestar la puesta en escena, no de la defensa del turismo y del medioambiente, no, sino de la fórmula para impedir que fuera el Gobierno de la nación el que diera vía libre a las investigaciones sobre el petróleo que supuestamente existe a 61 kilómetros de nuestras costas.

Obviamente, tratándose de los protagonistas de los que se trata, esta actitud chavista del Ejecutivo canario solo puede tener su origen en un nuevo brote "Soriasis" política. Pues bien, por ir centrando la manera en la que se fue escenificando este falso consenso baste recordar casi cronológicamente la aparición de cada uno de sus agentes intervinientes.

Todos podemos recordar que un día, así como el que no quiere la cosa, todas las actividades, ferias, conferencias, viajes, conciertos, etcétera organizadas especialmente en las islas de Fuerteventura y Lanzarote, iban acompañadas de unas lonetas con una mano negra y el mensaje de "no al petróleo".

Se lanzaron, no gratuitamente, campañas publicitarias con imágenes de nuestras aguas llenas de piche todo ello con la única intención de crear en los ciudadanos un miedo totalmente injustificado. Es decir, toda una campaña de manipulación de las conciencias.

Simultáneamente, esta maquinaria subversiva contrató un gabinete jurídico externo para que llevara la defensa letrada en un intento de paralizar el R.D. 547-2012 por el que se otorgaban los permisos para la búsqueda de hidrocarburos a la ya mencionada distancia de 61 km.

Solo esta intentona legal para mantener una mentira fabricada ya nos costaba a todos nada menos que 120.000 euros que el autoproclamado no dudó en gastar y al que en el futuro habrá que añadir las costas judiciales, porque el TS ya aventura que las tres sentencias en las que el Gobierno de Canarias basa su recurso, se ajustan a Derecho y garantizan los exigentes mínimos de protección efectiva en la investigación.

Todas estas estratagemas y otras de las muchas que seguro ustedes recordarán no habrían sido posibles sin la fiel participación de uno de los instrumentos de propaganda principales del señor Rivero: la Radio Televisión Canaria.

Los siguientes datos no pueden ser más elocuentes. Durante la semana previa a la manifestación anti-petróleo los "informativos" del Telenoticias Primera Edición cuya jefatura de programación está investida de los más altos grados de "fidelidad", dedicó a lo largo de esos siete días un total de 78 minutos exclusivamente al tema del petróleo.

De ese tiempo, alrededor de 22 minutos fueron para los altos cargos CC-PSOE en contra de las prospecciones, frente a los escasísimos 2 minutos y medio para los altos cargos del PP a favor de las prospecciones.

Con las opiniones de los ciudadanos pasó algo igualmente "equitativo" la cobertura informativa para aquellos que opinaban en contra fue de casi 7 minutos mientras que a los que opinan a favor, sencillamente no se les entrevistó, es decir, 0 minutos.

Poco a poco y mediante argucias al más puro estilo de la antigua URSS fueron repitiendo mentiras con el único fin de que la pura repetición se instalara como una verdad en la conciencia de la población. Así nos contaron falacias como que las plataformas se verían desde las costas, que el riesgo de derrames sería altísimo cuando sin embargo, aún existiendo, no supera el 0,01 %, manifiestamente menor que el que corremos cada vez que un barco petrolero cruza nuestras aguas.

Quisieron fabricar un consenso contándonos que no contábamos con canarios cualificados ni para trabajar en las plataformas ni en las industrias asociadas. CC-PSOE ignoraron interesadamente y de un plumazo a todos los ingenieros químicos y al personal que formados en la Universidad de la Laguna realizan y han realizado sus prácticas en la refinería de la capital tinerfeña.

Otro de los pretendidos argumentos para sostener este engaño a los canarios es la afirmación, una y otra vez de que Marruecos no está buscando hidrocarburos y por ello no ha concedido ninguna licencia. Sin embargo, es de dominio público que el Reino de Marruecos ha otorgado nada menos que 71 licencias de explotación en sus costas, todas ellas muy cercanas a las mismas zonas donde lo haría España, tal y como ha afirmado recientemente la presidenta del Partido Popular en Fuerteventura Águeda Montelongo.

¿Alguien ha visto protestas en ese sentido? ¿Acaso las corrientes marinas y por tanto los riesgos no son los mismos si las prospecciones las hace Marruecos que si las hacemos los españoles?

Por otra parte, uno de los argumentos más rocambolescos es el que afirma que las bolsas de petróleo, de existir estarían en aguas canarias. Claro, cuando uno consulta la Ley de Aguas Canarias descubre que sólo hay un artículo y en él se ceden las competencias de la Zona Económica Exclusiva, al Estado.

Desde el mes de marzo, hasta el día de hoy, solo el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Fuerteventura reconocen en sede parlamentaria, gastos superiores a los 250.000 euros destinados a publicitar este falso consenso. Como pueden ver, todo un ejemplo de manipulación de la opinión pública, con unos actores mediocres en un escenario que pagamos todos, la RTVC.