Bosmediano, en la Playa de Las Canteras, un mes de diciembre al mediodiía
Bosmediano, en la Playa de Las Canteras, un mes de diciembre al mediodiía - ABC

Bosmediano, donde se come el mejor bocadillo de calamares de Gran Canaria

Casa Ñoño, negocio familiar ya de tres generaciones

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Bosmediano Casa Ñoño, el tradicional sitio de calamares de Las Palmas de Gran Canaria, es donde se comen los mejores bocatas de calamares de Gran Canaria. El bar del que fuera delantero de la Unión de Deportiva Las Palmas en los años Setenta tiene un inmejorable concepto de la inteligencia emocional aplicada a los negocios.

Y es que Bosmediano Casa Ñoño, de Antonio, es una institución en Canarias. Es uno de los espacios clave para visitar en Gran Canaria y disfrutar de los bocadillos de calamares. Lleva décadas en este sitio ubicado al final de Las Canteras. O, al principio, según se mire. Antonio Rodríguez, el dueño, hace como que no se entera. Pero se queda con la copla de todo.

Pioneros

Fue la primera terraza popular en la playa de Las Canteras, hoy invadidas por restaurantes de comida étnica con mobiliario de mimbre traído de Bangladesh ajenas a las costumbres de los canarios.

Casa Bosmediano fue el primero en mirar al mar de frente. Era la zona en la que venía la gente menos pudiente de la ciudad. Donde el tráfico iba al norte de la isla. La creación de la autovía GC-1 y la apertura del túnel de Julio Luengo, ha hecho que esta zona de Las Canteras sea el objeto del deseo para cualquier persona que adore vivir cerca del mar.

Surf

Ñoño aprovechó sus ahorros vendiendo bocatas de calamares para blindarse. Su deseada esquina en Las Canteras, de 200 metros cuadrados, no fue pasto de los 'asustaviejas', que así conocía en la época de la burbuja inmobiliaria a los comerciales de promotoras tóxicas que iban puerta a puerta al barrio de Guanarteme a generar tensión vecinal.

El sitio de los bocadillos de calamares en la capital grancanaria resistió. Y amplió parte de sus instalaciones. La zona de la Cicer antes era residual. Era cuando el surf no era un deporte de moda. Donde comían los surferos y los obreros de la construcción rumbo al norte de la isla.

Es la historia viva de la hostelería en Las Palmas capital. A la par que se dedicaba al fútbol su padre, Francisco Rodríguez Gil, tuvo una tienda de aceite y vinagre, justo en la calle de al lado donde se encuentra el negocio hoy en día. Con el tiempo, aquello convirtió en un bar, donde servían tapas y comida. El patriarca realmente trabajaba en el puerto. Era cambullonero.

Rusos

El padre de Ñoño intercambiaba mercancía con marineros soviéticos. Que si ron Arehucas, Artemi, amarrillo y blanco, algo de Cocal. A cambio, los rusos entregaban chatarra y pescado. La madre, Doña Fulgencia Bosmediano Bosmediano, de Puerto Llano, en Ciudad Real, también controlaba el negocio. El padre comenzó a trabajar en el puerto de Las Palmas tras la Guerra Civil. Ñoño nació 1949 y dejó el fútbol a los 33 años.

Cogió las riendas del bar en los Ochenta. Se trata de un negocio en una zona que nadie quería, cercana a una antigua central eléctrica, la Cicer, que hoy es acrónimo de esta parte de la playa. Con algo de dinero ahorrado del fútbol, amplió la barra y entró a trabajar en el negocio su esposa, Mari Morales Perdomo, y también su hijo, Toni Rodríguez Morales, que es quien lleva el negocio familiar cuando su padre se retiró hace unos años junto a su madre Mari.

Toni Rodríguez y su esposa, ya la tercera generación, ha decidido ampliar negocios al centro comercial Las Arenas para un público más urbano. En Bosmediano Casa Ñoño han trabajado figuras de la hostelería en Gran Canaria como Paco Mirabá y Pepe Borges. El pescado lo traía Juanuco desde La Puntilla, en La Isleta, que trabajaba en el puerto. De aquella época recuerdan la presencia de Juanito El Latonero que hombre que arreglaba los calderos de forma artesanal y sabía de cocinas de gas.