Soraya pasa junto a Casado, en el Pleno del Congreso - Ernesto Aguso

Santamaría pide su cuota en el PP y Casado le recuerda que el líder es él

El presidente del PP le ofrece un puesto en el Comité Ejecutivo Nacional, pero advierte de que ya «no hay bandos»

MadridActualizado:

El Congreso del PP ha dejado una grieta abierta en el partido que puede complicar la «integración» buscada por Pablo Casado. El presidente de los populares se reunió ayer con su adversaria derrotada, Soraya Sáenz de Santamaría, y en pocos minutos se pusieron de manifiesto unas tensiones que parecen lejos de resolverse. La exvicepresidenta pidió una representación «digna y proporcional» en los órganos del partido para quienes apoyaron su candidatura, y Casado tuvo que recordarle que ya «no hay bandos» dentro del PP, y en todo caso el pasado fin de semana se eligió que fuera él quien liderara el partido desde ahora.

Con todo, el equipo de Pablo Casado ha ofrecido la integración a nueve destacados nombres de la lista de Soraya Sáenz de Santamaría. Seis han dicho que sí y tres que no. Alberto Nadal, Sofia Acedo, Yolanda Bel, Iñaki Oyarzabal, Mari Mar Blanco y Sergio Ramos han respondido afirmativamente, Fátima Báñez, José Luis Ayllon e Íñigo de la Serna lo han rechazado.

Sáenz de Santamaría llegó al Congreso de los Diputados, que tenía convocado un Pleno sobre RTVE, no como quien acaba de perder unas primarias, sino como quien reclama la parte que le corresponde por el resultado conseguido. La exvicepresidenta obtuvo el sábado pasado 451 votos menos que su oponente y el 42 por ciento de los votos válidos emitidos entre los compromisarios. Y no olvida que ella fue la ganadora en la primera vuelta de las primarias, en la que participaron los afiliados inscritos. Esos son los «haberes» que puso delante de Casado, en el despacho de jefe de la oposición que acababa de estrenar el nuevo líder del PP.

«Yo vengo a ofrecer al señor Casado lo mismo que le pedí en su día, que es unidad», explicó Santamaría a su llegada a la Carrera de San Jerónimo. En seguida dejó claro que su intención es seguir en la política, pero sin pedir ningún cargo para ella. La reunión empezó a las 10.30 horas, y a los 25 minutos tuvo que interrumpirse para que ambos fueran a votar al Pleno. Cuando se reanudó les bastaron diez minutos para fijar sus posiciones y dejar en manos de un equipo de trabajo la negociación sobre los posibles nombres que podrían entrar en los órganos del partido.

Por la tarde, ese equipo de trabajo, formado por Javier Maroto y Teodoro García Egea, del lado de Pablo Casado, y José Luis Ayllón y Fátima Báñez, por parte de Sáenz de Santamaría, se sentaron a la misma mesa para avanzar en esa anhelada «integración».

La mañana estuvo repleta de conversaciones de pasillo y de escaño de los protagonistas de las primarias. A Casado se le pudo ver hablando largo y tendido con la exministra Báñez, a quien Sáenz de Santamaría tenía reservado el puesto de secretaria general si hubiese ganado el congreso del PP. Fuera del hemiciclo, Sáenz de Santamaría y su mano derecha, José Luis Ayllón, charlaron con María Dolores de Cospedal y Juan Ignacio Zoido. En los gestos de la exvicepresidenta se comprobó durante toda la mañana que sigue acusando el golpe recibido en la votación del sábado pasado.

Jefe de la oposición

Casado ocupó por primera vez el escaño reservado al líder de la oposición, donde se sentaron Mariano Rajoy o José María Aznar antes de llegar al poder. Justo en la fila de arriba se situó Soraya Sáenz de Santamaría.

En sus mensajes a los medios, la exvicepresidenta no dejó escapar la oportunidad de recordar, una vez más, que ella fue la más votada entre los afiliados del PP. Santamaría explicó que había pedido «al señor Casado» que todos debían ser «muy respetuosos» con las estructuras locales, provinciales y autonómicas del partido, sin tener en cuenta qué opción habían elegido. «Les debemos el máximo respeto».

Recordó que «hay un porcentaje del 43 por ciento (sic) que decidió apoyar la candidatura que además había ganado entre la afiliación». Por eso entiende que «lo bueno para lograr la unidad de todo el partido es que esa gente pueda verse representada digna y proporcionalmente en todos los órganos de dirección del partido». «Quiero trabajar por la unidad», aseguró Santamaría, quien insistió en que no necesita ningún puesto.

Casado se comprometió en el Congreso del PP a integrar a su adversaria interna y a su equipo en los órganos del partido. De hecho, guardó dos puestos de libre designación para ello. Ayer, en la reunión, ofreció a Santamaría entrar en el Comité Ejecutivo Nacional. No tuvo una respuesta inmediata. Fuentes del entorno de Casado señalaron que Santamaría estará donde quiera estar, pero no puede pretender tener una representación de 60 a 40, porque el partido decidió democráticamente quién debía liderar esta nueva etapa del PP. Después de la reunión «exprés» con Santamaría, Casado tuvo otro encuentro con Cospedal, cuyo apoyo en la segunda fase de la campaña de las primarias fue crucial para el ganador.

La lista más votada

Acto seguido, ante los medios, el presidente del PP rechazó la exigencia de proporcionalidad que había planteado la exvicepresidenta: «No se puede pasar de la lista más votada a la proporcionalidad en apenas dos días», dijo, en referencia a la exigencia de respeto a la lista más votada, en la que Santamaría basó su campaña en la segunda fase.

Pero, además, Casado tuvo que mostrar sus galones y dejar claro que ha habido un ganador, que ha sido él: «No estamos hablando de una negociación entre distintos equipos, sino que ha habido un congreso que ha delimitado quién tiene que liderar la construcción de equipos, y las personas no están etiquetadas según el voto que dieron». «Yo quiero contar con los mejores», subrayó Casado, para demostrar cuál es el ánimo que tiene para afrontar esta nueva etapa. Ese ánimo no pasa por la imposición, pero tampoco por un reparto de cargos en función de las afinidades.

«Poco conciliadora»

«La unidad es absolutamente imprescindible. Ya dije en el Congreso que a nadie se iba a preguntar a quién había votado. No hay bandos, ni equipos que tengan que negociar nada, porque todos han ganado», señaló el presidente popular, quien lamentó que se quiera tratar como un «pacto de investidura entre adversarios», cuando en realidad todo debería ser un acuerdo entre compañeros. Fuentes cercanas a Casado criticaron la actitud poco «conciliadora» que había tenido Santamaría con sus exigencias de cuotas. «La están aconsejando mal», señalaron.