Borrell, en una manifestación de Sociedad Civil Catalana - JORDI BARDAJIL / Vídeo: Josep Borrell acepta ser ministro de Exteriores del Gobierno de Pedro Sanchez

Sánchez enerva al independentismo al nombrar a Borrell ministro de Exteriores

El presidente del Gobierno se desmarca por primera vez de sus socios en la moción de censura

MadridActualizado:

Pedro Sánchez quiere un Ejecutivo fuerte, con experiencia y que funcione «desde el primer día». A esa lógica responde la confirmación de que Josep Borrell será su ministro de Asuntos Exteriores. El único nombre que el entorno del secretario general ha confirmado oficialmente hasta la fecha.

El exministro de Obras Públicas en el Gobierno de Felipe González y expresidente del Parlamento Europeo aporta esa trayectoria que Sánchez demandaba para un Ejecutivo que se espera «de mucho peso político» para actuar en un espacio de tiempo muy limitado. «El listón empieza en lo más altó», señaló el portavoz de la Ejecutiva del PSOE, Óscar Puente.

A sus 71 años Josep Borrell necesitó unas horas para aceptar la oferta de Sánchez, después de muchos intentos en los últimos tiempos para que se reincorporase a la política activa. Hace unos meses había rechazado ser el número tres de la lista del PSC en las elecciones catalanas. La oferta de Sánchez ha conseguido que Borrell vuelva al Gobierno 22 años después de su marcha.

Un golpe de efecto

Aunque su nombre era uno de los que más sonaban para formar parte del nuevo Gobierno, la confirmación de su presencia en una cartera de peso supuso un golpe de efecto para el resto de partidos.

Borrell había recuperado presencia pública a raíz de las movilizaciones de Sociedad Civil Catalana organizadas en Cataluña para defender la Constitución y la integridad territorial de España. Lo que le ha convertido en una de las bestias negras del independentismo. Con su incorporación al Ejecutivo Sánchez mitiga la imagen de que el apoyo de los independentistas en la moción de censura signifique que vaya a variar la columna vertebral de su política en Cataluña.

La noticia no gustó nada a los independentistas. El expresidente Carles Puigdemont la criticó porque considera a Borrell «un perfil de otro tiempo que se ha significado en la escalada de odio contra Cataluña». Puigdemont se ha preguntado si «¿este es el gesto que tenían pensado para enviarnos un mensaje fraternal de desescalada?». El diputado de ERC, Gabriel Rufián, colgaba un vídeo en Twitter de un mitin de Borrell en el que afirmaba que «antes de cerrar las heridas hay que desinfectarlas». Y mencionaba a Pedro Sánchez diciéndole «qué vergüenza».

Pocos días antes de lanzarse a la operación de la moción de censura, uno de los objetivos que empezó a desarrollar Pedro Sánchez era la de una gira por Europa para explicar las respuestas del Estado ante el desafío independentista. Esta será ahora una de las tareas de Borrell.

Además, el nombramiento es un gesto de autonomía respecto a Podemos, tanto por su discurso sobre Cataluña como por haber formado parte del consejo de administración de Abengoa. También deja sin espacio claro a Ciudadanos, ya que el discurso de Borrell es muy apreciado en las filas naranjas.

La presencia de Borrell en el Ejecutivo tiene otras ventajas para Sánchez. Su experiencia en Europa y su discurso sobre Cataluña son muy respetados y bien considerados en los sectores del partido que se enfrentó al ahora presidente en la batalla interna del PSOE. Personas críticas con Sánchez consultadas por este periódico consideran la propuesta como «un gran acierto».

Pero además Borrell cuenta con el principio de lealtad, algo fundamental para Sánchez. Antes del fatídico Comité Federal del 1 de Octubre de 2016 el exministro fue una de las voces que con más proyección mediatiza cargó contra la operación para derrocar a Sánchez.

El próximo ministro de Asuntos Exteriores ya conversó en la tarde de ayer con el que será su antecesor en el cargo, Alfonso Dastis, y ambos quedaron en volver a conversar a lo largo de esta semana.