Pedro Sánchez tras la reunión del Grupo Parlamentario socialista - Jaime García

Sánchez busca equilibrios para mitigar en Moncloa su debilidad en el Congreso

El nuevo presidente del Gobierno quiere una estructura que aune fidelidad y experiencia

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Jefe de la oposición desde el verano de 2014 –muerte y resurrección en el PSOE mediante– e interlocutor privilegiado de Mariano Rajoy en el último año a cuenta de la crisis en Cataluña, La Moncloa no le es un lugar ajeno. Pero Pedro Sánchez llegó ayer al mediodía por primera vez a la residencia oficialdel presidente del Gobierno con ánimo de quedarse.

Tras prometer su cargo ante el Rey, el nuevo presidente del Gobierno ha ido por primera vez a la que será su nueva residencia acompañado de su jefe de gabinete, Juanma Serrano. Su hombre más leal, a su lado desde las primarias de 2014 y que le acompañó en la larga travesía del desierto tras su defenestración en 2016. Lo más probable es que él sea su jefe de gabinete en la presidencia del Gobierno. Como dice una persona de confianza de Sánchez, «cuando hay que abordar un asunto importante algunos vamos y venimos al despacho de Pedro, Juanma no es que vaya y venga, es que él está».

Ambos llegaron ayer al Palacio de la Moncloa recibidos por la secretaria general de la Presidencia del Gobierno, María Rosario Pablos. Ella fue la encargada de acompañar al nuevo inquilino por las que serán sus dependencias oficiales. Desde el PSOE aseguraron que, en principio, Sánchez no iba a pasar todavía la noche en La Moncloa. Serrano es junto con la vicesecretaria general, Adriana Lastra, y el secretario de Organización, José Luis Ábalos, las personas que están preparando el traspaso de poderes.

Tanto Lastra como Ábalos son las dos personas clave de Sánchez en el PSOE, a las que encumbró tras recuperar la secretaría general del PSOE. Ambos aumentarán ahora su peso en el futuro inmediato de la política española, aunque las complejas circunstancias en que arranca el mandato de Pedro Sánchez no aseguran que los dos vayan a entrar en el Gobierno. Los dos son lo que en política se conoce como «aparateros», pero por contra tienen un déficit en el ámbito de la gestión.

«Ministrables»

Es intención de Sánchez contar con equipo con experiencia que pueda poner en marcha el Gobierno con velocidad. Eso coloca a las tres ex ministras de Rodríguez Zapatero que están en la actual dirección socialista como las más «ministrables». El nombre que todos dan por seguro es el de Carmen Calvo, pero también los de Cristina Narbona y Beatriz Corredor.

No obstante, nadie se atreve a descartar a Ábalos y a Lastra para el Ejecutivo. «Tiene que ser previsible. Y lo va a ser», dice un miembro de la dirección que se muestra convencido en que Sánchez tiene «gente de sobra» en la cabeza para armar un Ejecutivo que incorpore tres ingredientes: «experiencia, confianza y proporción territorial». Desde el entorno de Sánchez, sin embargo, se manifiesta que ese último punto «no es una prioridad», más allá de la segura presencia de algún miembro del PSC.

Como informaba ayer este periódico son muchas las personas en el partido que creen que debe asumir el mando del partido y del grupo parlamentario en un mandato en el que habrá que negociarlo todo. «Los argumentos que apuestan por eso le hacen también merecedor de lo contrario. Pedro necesita un Gobierno fuerte», manifiesta un dirigente territorial.

Lo dicen mucho quienes no son de la cuerda del nuevo presidente, que ven en Ábalos su mejor interlocutor. Pero también en el sanchismo. Y personas cercanas a Sánchez ponen el acento en que «es tiempo de partido, hay muchas cosas que limar». Y recuerdan que, además de una eventual convocatoria de generales, el partido «tiene que prepararse para las municipales, autonómicas y europeas». Una persona del entorno de Sánchez recuerda el caso de José Blanco, que en la etapa de Zapatero se dedicó mayoritariamente al partido y no fue ministro hasta la última etapa.

Esos retos son los que darán más importancia en Ferraz, especialmente si Ábalos acaba en el Gobierno, a quienes son sus dos lugartenientes: Francisco Salazar, secretario de Acción Electoral de la dirección socialista, y Santos Cerdán, secretario de Coordinación Territorial. Los dos forman parte del núcleo duro de Sánchez. Otra persona de confianza es el secretario de Relaciones Institucionales de la dirección, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. También hay en el partido quien ve a los tres en el Gobierno porque Sánchez va a hacer «un equipo de plena confianza».

Los históricos

La previsible salida de Margarita Robles a un ministerio dejaría vacante la portavocía en el Congreso de los Diputados. Y si Lastra o Ábalos no ocupan esa posición se abren muchas incógnitas. En el grupo parlamentario la experiencia de Rafael Simancas permitirá mantener la maquinaria engrasada. Pero diputados que ahora permanecían en segunda fila tendrán que dar un paso al frente. Los sanchistas Luz Martínez Seijoo, Sofía Hernanz y Pere Joan Pons podrían ganar protagonismo. Los dos últimos son diputados baleares y pueden manejarse bien con Podemos y los nacionalistas.

La necesidad de contar con un gobierno que pueda funcionar «desde el primer minuto», dicen en Ferraz, abre la puerta a veteranos como Enrique Barón, Josep Borrell o Jordi Sevilla. Aunque su nombramiento casaría mal con las expectativas de los nacionalistas y de Podemos que han hecho presidente a Sánchez.

Para el ministerio de Educación nadie habría imaginado que Sánchez fuese a ser presidente y esa cartera no la ocupara el exministro Ángel Gabilondo. Su nombre no se descarta en absoluto en las quinielas, pero sería una operación muy complicada porque el partido en Madrid ya había comenzado con la recogida de avales para formalizar su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Algunos de los que ahora serán ministros, como Carmen Calvo, estaban en las quinielas para ser candidatos en los comicios de 2019.