Auxilio a una embarcación con inmigrantes ABC

El salvavidas para 629 inmigrantes frente a Libia

La fragata Canarias de la Armada Española salva del hundimiento a dos embarcaciones en apenas una semana; ¿la sorpresa? la mayoría eran marroquíes, pocos sirios e iraquíes

MADRID Actualizado: Guardar
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«Es algo nuevo. A lo que no nos habíamos enfrentado antes». De este modo explica el capitán de corbeta Andrés Sánchez Aragón, segundo comandante de la fragata Canarias, la nueva misión de la Armada Española en aguas del Mediterráneo, que tiene como uno de sus objetivos salvar vidas de inmigrantes desesperados arrojados al mar: Operación Sophia de la UE.

Una de esas jornadas, a destajo con sus 24 horas sin parar, se vivió el pasado 4 de noviembre cuando la fragata de la Armada rescató de una muerte segura a los 517 inmigrantes de una embarcación de apenas 20 metros de eslora que se encontraba a la deriva a unas 18 millas de la costa de Libia (29 kilómetros). «Un avión de patrulla luxemburgués de la misión de la UE nos dio el aviso sobre las siete de la mañana. Nuestro helicóptero finalmente la localizó», prosigue el capitán de corbeta quien coordinó el operativo de rescate.

«Nos sorprendió que de los 517 inmigrantes, nada menos que 261 eran de Marruecos. Había muchos subsaharianos, 7 nepalíes, un afgano...», relata otro de los protagonistas del dispositivo de rescate, el teniente Víctor Gual Parrilla, quien se encargó de realizar el control de todos los inmigrantes que subieron a bordo de esta fragata cuya base está en Rota (Cádiz). ¿Algún sirio o iraquí? 32 de Siria y un solo iraquí, «los inmigrantes de estos países prefieren la ruta que une Turquía con Grecia y luego los Balcanes». Unos datos que revelan cómo la ruta de la inmigración ilegal se ha desplazo hacia las costas libias, incluso desde países cercanos a España como Marruecos. Otro detalle: 220 inmigrantes venían con sus teléfonos móviles.

Mantas térmicas y comida

«Lo primero fue asistirles en proa, muchos venían sin calzado. Embarcando primero a los niños y las mujeres, les asignamos una numeración para la travesía. Es como un "pasaporte" durante su estancia en la fragata. En un segundo punto le hacemos una pequeña entrevista para saber de qué países vienen, si tienen familia a bordo... Finalmente les pasamos a la zona de acogida en popa donde se les ofrece una manta térmica, comida y el alojamiento», detalla el teniente Gual sobre el modo en que se organiza este particular circuito de asistencia en la cubierta de la fragata.

La misión Eunavfor Med -conocida ya como operación Sophia- fue aprobada el 18 de mayo por el Consejo Europeo para luchar contra las redes de tráfico de personas, prevenir flujos de inmigración irregular y evitar que mueran más personas en el Mediterráneo central meridional. El Congreso de los Diputados aprobó la participación española el 15 de julio con un destacamento aéreo de 50 efectivos y un avión de patrulla P-3 Orión en la base italiana de Sigonella; 12 efectivos del Ejército del Aire y la Armada en el cuartel general de Roma y el portaaviones italiano Cavour; y el despliegue de la fragata Canarias con una dotación aproximada de 215 efectivos.

El sargento Ignacio López Asencio fue uno de los encargados de la seguridad en el buque durante la travesía de 24 horas desde el punto de salvamento de los 517 inmigrantes hasta su llegada a 15 millas de la isla de Lampedusa, donde la Guardia Costera italiana se hizo cargo de ellos: «Los registros a los inmigrantes se desarrollaron de forma rápida y con sentido común, había que asegurarse de que ningún inmigrante portase algún objeto peligroso. Salvo objetos de uso cotidiano como algún cuchillo o maquinillas de afeitar no portaban nada sospechoso». Tampoco se detectó otra conducta sospechosa de carácter yihadista o de pertenencia a la misma mafia de inmigración ilegal.

La travesía aconteció con total normalidad y colaboración de los nuevos pasajeros de la fragata de la Armada Española, destaca el sargento López. «La primera sensación es de plena satisfacción y de orgullo por llevar a cabo esta labor humanitaria. También orgullosos por cómo actuamos todos los miembros de la "Canarias"».

De los 517 inmigrantes, 442 eran hombres, 40 mujeres, 33 niños y 2 bebés. Tal y como marca la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU se les separó por géneros a bordo. «La mujeres y niños fueron alojados en el hangar de estribor y los hombres en la cubierta de vuelo donde se montó un toldo que le sirvió de protección del sol. Se les dio de comer, se les proporcionó ropa seca a aquellos que la precisaron y también se habilitó un retrete químico para que pudieran hacer sus necesidades», cuenta la cabo primero Carmen Iranzo Losada, miembro del equipo de alojamiento.

Esperanza: ser rescatados

Muchos contaron su odisea: meses o semanas de travesía hasta un punto de la costa de Libia y el pago de entre 1.000 y 4.000 euros (dependiendo de la nacionalidad) para embarcarse en una embarcación de la muerte con la única esperanza de ser rescatados. Un auténtico problema para la UE que tiene su raíz en la descomposición de Libia como estado, camino de convertirse en fallido, una auténtica Somalia a viva puerta del Mediterráneo.

Con el cabo primero Marco Antonio López, el marinero José Manuel Lanzarote y el alférez de navío José Luis Bernal también hablamos en conversación telefónica. Todos coinciden en la satisfacción de «poder salvar vidas y comprobar la profesional respuesta» de todos los miembros de la fragata Canarias, «siempre dispuesta» como dice su lema.

La conversación telefónica tuvo que posponerse unas horas. A la hora programada, mediodía del pasado jueves 12, la Canarias socorría a una barca neumática: «112 inmigrantes con vida, la mayoría procedentes de Guinea Conakry, más un cadáver. El fallecido ya embarcó enfermo en el bote neumático», se nos informa. Así es la nueva misión española en el Mediterráneo, el mayor desafío humano al que se enfrenta la Unión Europea.