El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante su intervención en el debate en el pleno del Congreso de las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 - EFE
Presupuestos Generales del Estado

El Congreso da luz verde a la tramitación de los Presupuestos tras rechazar las enmiendas a la totalidad

Montoro niega que el Congreso se haya convertido en un «mercado de votos» tras el pacto con el PNV

El ministro acusa a la antigua Convergència de renunciar a más recursos para Cataluña al no negociar

Hacienda insta a Nueva Canarias a que acepte «su responsabilidad» y vote a favor de los Presupuestos

MadridActualizado:

Los Presupuestos Generales del Estado ya son un proyecto en tramitación. El Pleno del Congreso acaba de dar su luz verde al rechazar las siete enmiendas de totalidad presentadas contra unas cuentas que siguen adelante con el apoyo mínimo.

Minutos antes de la votación, las direcciones de los partidos avisaban a todos sus diputados a ocupar sus escaños. Y por si acaso, buscaban en el patio a los fumadores. En una imagen poco habitual, dada las frecuentes ausencias, todos los escaños menos uno se encontraban hoy ocupados justo antes de la votación. Pero la falta estaba prevista y adecuadamente solventada con un voto telemático.

No ha habido ninguna confusión, lo que ha permitido que las tres votaciones concluyeran en empate, 175 votos a favor contra 175 votos en contra. «La gente estaba muy atenta a cumplir con su obligación», ha señalado el presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, tras el resultado.

A la vista de ello, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ha decretado que no cabe devolver los Presupuestos al Gobierno, tal y como establece el Reglamento del Congreso. Las nuevas cuentas continuarán ahora su tramitación en las distintas comisiones donde enfrentarán la fase de enmienda parciales.

El Gobierno ha arrancado a todos sus socios el compromiso de que no participarán en esta, etapa salvo para decir «no» a cualquier propuesta que presenten el resto de partidos. De esta manera, se asegura que los grupos de la oposición no obtendrán el apoyo suficiente para introducir cambios en las nuevas cuentas.

Hacienda no quiere más enmiendas parciales que las que sean estrictamente necesarias para conseguir el apoyo del portavoz de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, de quién depende que los Presupuestos sean finalmente aprobados en el Pleno del Congreso.

Durante esta segunda jornda de debate, el portavoz canario ha realizado una dura intervención, diciendo secundar palabra por palabra el severo discurso realizado ayer por el portavoz socialista, Antonio Hernando, y ha advertido que el diputado 176 no es otro que Montoro en alusión a la generosidad que espera de Hacienda a cambio de su apoyo.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, le ha respondido instándole a no tratar de «eludir responsabilidades». «Esto es un asunto de aritmética: o sumamos o no sumamos».

No obstante, sí ha dejado ver la gran voluntad del Gobierno a satisfacer buena parte de las demandas de Quevedo al admitir que «es evidente» que Canarias «necesita un tratamiento diferente al que ha tenido siempre en su historia, un régimen ecónomico fiscal diferente. En ese territorio siempre encontrarán al Gobierno para desarrollar toda su potencialidad». La principal reclamación de Quevedo es, precisamente, la reforma del régimen económico fiscal canario.

En esta segunda jornada de debate también ha ocupado espacio el pacto cerrado ayer entre el Gobierno y el PNV. El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha salido al paso de las críticas defendiendo el acuerdo, y también el que tiene previsto cerrar con Nueva Canarias, como «actuaciones» sobre los territorios de España, y ha negado que el Congreso se haya convertido «en un mercado de votos». «De eso nada», ha rechazado desde la tribuna de oradores.

«¿Cuál es el precio de la estabilidad de España?», se ha preguntado retóricamente. El titular de Hacienda ha señalado la necesidad de llegar a acuerdos ante la fragmentada composición del Parlamento, pero ha subrayado que ello no significa «discriminar a nadie sino reconocer que España es una unión de territorios con características diferentes». «No estamos creando agravios sino impulsando capacidades, esta es la única interpretación que cabe de nuestra historia», ha justificado.

Previamente, Montoro ha tenido que escuchar un incendiado discurso por parte del portavoz de Economía de la antigua Convergència, hoy PDeCAT, Ferrán Bel, que le ha acusado de incumplir «con Cataluña y con los catalanes». «La operación diálogo, si alguna vez existió, estos Presupuestos la han finiquitado», espetó el catalán en su turno.

Una acusación que Montoro rechazó con una pulla que pretende convencer a este grupo catalán a abandonar su camino independentista y sentarse a negociar. «Si están en otra cosa, no se quejen de que no tienen dinero, expliquen que están renunciando a que las autonomías tengan más recursos», le devolvió el golpe, mientras los diputados catalanes le lenzaban gestos de desaprobación desde su escaño.

No en vano, el Gobierno quiere usar el pacto alcanzado con el PNV como una muestra de los réditos que el PDeCAT podría haber obtenido de haberse sentado a negociar con Montoro su apoyo a los Presupuestos. Una posición que el Ejecutivo entiende lógica por las posiciones conservadoras que, en materia de economía, teóricamente sigue defendiendo este partido. Y compatible, según Montoro, con la existencia de «entendimiento sin agravios».