Composición del Congreso en la anterior legislatura
Composición del Congreso en la anterior legislatura

Los grandes partidos sopesan enviar a CDC al «gallinero» del Congreso

En el Senado, los convergentes llevarán al Constitucional la denegación de grupo

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Tras no poder formar grupo parlamentario y perder las subvenciones y la visibilidad que lleva aparejadas, el Partit Demòcrata Català (PDC), la antigua Convergencia, se enfrenta ahora a un nuevo revés: la posibilidad de acabar ubicada en las últimas filas del hemiciclo, el conocido como «gallinero». Aunque aún no se sabe si habrá debate de investidura, la organización interna del Congreso debe seguir el procedimiento habitual por lo que PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos han comenzado a negociar el reparto de los escaños del hemiciclo.

En la anterior legislatura PDC se extendía desde la tercera fila del tercio central hacia atrás, una ubicación con buena visibilidad. Pero al no tener ya grupo propio se hace difícilmente justificable su mantenimiento en un puesto tan adelantado del hemiciclo. Así, el destino que se baraja para la antigua Convergencia no es otro que el «gallinero». Y es que es en las últimas filas del hemiciclo donde se ubican los diputados del Grupo Mixto, un conglomerado formado por todos los partidos que no pueden formar grupo propio por falta de votos.

Más visibilidad

No le faltan pretendientes a sus antiguos escaños ya que, según fuentes parlamentarias, Podemos y ERC reclaman una ubicación con mayor visibilidad. La formación morada argumenta que es la que peor sale parada en relación escaños y visibilidad si se mantiene el reparto de la legislatura anterior, cuando contó con solo tres puestos en las primeras filas tras el Gobierno. «Tenemos forma de T, nos ensanchamos hacia atrás y eso no le pasa a ningún otro grupo», se quejan desde Podemos.

Su solución sería ganar puestos en el tercio central, tras el PNV que mantendría su posición, haciéndose así con los escaños que abandonará ahora Convergencia. Pero ERC también codicia esos asientos. En el último reparto del Salón de Plenos, el partido republicano catalán quedó ubicado en las últimas filas del tercio central, por detrás del partido vasco y de la antigua Convergencia, a pesar de que contaba con más escaños, y defiende una mejor colocación al haberse convertido, con sus nueve diputados, en la quinta fuerza de la Cámara Baja. No obstante, Podemos tiene más posibilidades de imponer su criterio al tener dos representantes en la Mesa del Congreso, donde ERC no tiene presencia.

Hay además un segundo choque de intereses, por la ubicación de Convergencia dentro del Mixto. Al contar con ocho diputados y ser la fuerza más numerosa de este grupo, PP, PSOE y C’s están de acuerdo en que tenga la posición más visible dentro de las últimas filas: los escaños más cercanos al pasillo. Pero esto entra en conflicto con el deseo de Podemos de situar lo más cerca de sus filas a su confluencia A la Valenciana que, al no poder formar grupo separado del partido morado, pedirá probablemente su inclusión en el Mixto para tener asegurados voz y cupo de iniciativas. Una salida válida para todos los intereses podría ser colocar al portavoz de la antigua Convergencia, Francesc Homs, y a su homólogo en A la Valenciana, Joan Baldoví, en cada una de las salidas al pasillo, pero aún no hay una decisión tomada.

La previsión de los grupos es poder acordar el reparto en una reunión de la Mesa a celebrar la semana que viene, pero la presidenta del Congreso, Ana Pastor, no quiere polémicas con la distribución de los escaños y hasta que no haya acuerdo entre los cuatro grandes partidos, no someterá a debate y votación ninguna propuesta. De hecho, ha encomendado a los cuatro vicepresidentes, Ignacio Prendes (C’s), Micaela Navarro (PSOE), Rosa Romero (PP) y Gloria Elizo (Podemos) que planeen sobre las negociaciones.

Con esta decisión quiere evitar episodios como el que le explotaron al anterior presidente de la Cámara, el socialista Patxi López, cuando Podemos fue enviado al «gallinero» sin haber participado en la decisión. En cuanto a los escaños que gana el PP y pierden Ciudadanos y el PSOE no están surgiendo problemas. Los populares aceptan ganar espacios en las filas traseras y tanto los socialistas como la formación naranja perderán asientos desde los últimos puestos que ocuparon.

CDC, nueva negativa

Por otra parte, en el Senado las aguas no bajan tampoco muy tranquilas, pero no se debe al reparto de los escaños -tema que aún no se ha abordado y que quedará pendiente hasta una próxima Mesa, a finales de agosto. La Cámara Alta inicia ahora un «compás de espera» hasta ver cómo se desarrollan los acontecimientos en torno a la investidura, y salvo novedades, no mantendrá actividad hasta final de mes.

Ayer, sin embargo, sí que tuvo lugar una nueva reunión de la Mesa, en la que se quiso zanjar el asunto del grupo propio del PDC, antes llamado Convergencia. Dicho grupo fue denegado el lunes por cuatro votos en contra del PP, dos abstenciones del PSOE y a pesar del voto a favor del PNV, cuando intentó formarse con sus cuatro senadores más el «préstamo» de dos de Coalición Canaria, dos de ERC, uno de EH Bildu y uno de Agrupación Socialista Gomera. La práctica de prestar senadores es habitual, y el propio PP ha cedido cuatro a PNV para que éste formara grupo.

La petición de Convergencia se rechazó con el argumento de que, una vez vueltos a sus partidos de origen los senadores prestados, el grupo de Convergencia se quedaría sólo con cuatro, cuando el Reglamento habla de poder funcionar si hay bajas con un mínimo de seis miembros. La formación presentó un recurso contra esta decisión, que ayer se vio ante la Mesa, que volvió a rechazar la posibilidad.

Ayer propuso otra fórmula: un grupo con sus cuatro más dos que le cedía de continuidad Coalición Canaria. Pero la Mesa volvió a rechazarlo, por entender que se presentaba fuera de plazo y además incumpliendo la norma de los 10 senadores mínimos. El senador convergente Josep Lluis Cleríes anunció que recurrirían al Tribunal Constitucional la decisión, que considera motivada en razones políticas.

El vicepresidente del Senado, Pedro Sanz, aseguró que se intenta acabar con «el mercadeo de senadores; los grupos se ganan en las urnas». El PP planteará una enmienda al Reglamento para que se impidan estas cesiones y también para reducir a seis el mínimo de senadores para formar grupo.