Ana Julia Quezada, acusada de la muerte del pequeño Gabriel, durante la sexta jornada del juicio
Ana Julia Quezada, acusada de la muerte del pequeño Gabriel, durante la sexta jornada del juicio - EFE

Las frases más duras del juicio a Ana Julia Quezada

El jurado popular ha considerado que cometió asesinato, lo que abre la puerta a una condena de prisión permanente revisable

Ana Julia es condenada a prisión permanente revisable por el asesinato de Gabriel Cruz

S.E.
MadridActualizado:

El jurado popular que tenía que decidir el futuro de Ana Julia Quezada, acusada de matar al pequeño Gabriel Cruz, ya ha emitido su veredicto. A la espera de que el juez dicte la sentencia, finaliza así un juicio que ha estado marcado por

«Ángel, te quiero mucho, quiero a Gabriel, mi perro está dentro»

Esas fueron las palabras de Ana Julia Quezada cuando los agentes de la UCO le pusieron los grilletes el 11 de marzo de 2018 al ser detenida antes de entrar en su garaje de Vícar. Así lo explicó en el juicio uno de los guardias civiles que participó en esa diligencia y que fue el encargado, junto a otro compañero, de seguirla durante toda esa mañana, desde que salió de la casa de Las Hortichuelas hasta que llegó a Vícar.

«Pienso en el padre, en cómo se lo digo»

En la sobrecogedora reconstrucción del crimen en la finca de Rodalquilar, realizada el 13 de marzo y emitida en el juicio, el magistrado, sutil y cercano, le preguntó en qué pensaba en los momentos posteriores a la muerte de Gabriel, asfixiado con la mano derecha de la acusada. «Pienso en el padre (Ángel), en cómo se lo digo», afirmó Ana Julia.

A sí misma: «Tranquila, Ana, no vas a ir a la cárcel»

Poco antes de desenterrar el cadáver de Gabriel, una grabación en su coche desveló que la acusada se mostraba confiada de evitar la prisión. «Tranquila, Ana, no vas a ir a la cárcel», se dijo a sí misma según dijo en el juicio el instructor de las diligencias, teniente de la Guardia Civil de Almería, que se decía a sí misma. El testigo detalló los momentos más importantes de la investigación y fue prolijo en detalles. «Pensamos que se iba a deshacer del cuerpo lanzándolo al mar», afirmó.

Una declaración poco convincente: «Iba a deshacerse del niño»

La declaración de Ana Julia el segundo día de juicio no resultó convincente pese a sus forzadas lágrimas, exhibidas igual durante la reconstrucción de los hechos. No recordaba los hechos esenciales y aseguró que lo que quería era que la atraparan (por eso colocó la camiseta de Gabriel). Su propósito al trasladar el cuerpo era suicidarse. La fiscal, en sus conclusiones, desarboló el argumento. «Ella iba a deshacerse del niño. Dijo que se iba a suicidar y que se iba a tomar unos medicamentos. Y en el registro de Vícar no hay medicamentos y en el coche solo diez o doce pastillas».

Visitaba la tumba cada día: «Quería verificar que ninguna alimaña la hubiera escarbado»

Un teniente de la Guardia Civil, igual que más tarde el sargento, responsable del Grupo de Homicidios de Almería, desgranó los detalles de los días amargos de búsqueda y los cientos de gestiones en las que se afanaron. Contó que el 98 por ciento, «casi todos los días», Ana Julia fue a la finca de Rodalquilar. A sus cercanos les decía que allí encontraba paz. «Iba porque tenía enterrado al niño de forma temporal. Lo que quería era verificar que ninguna alimaña, un jabalí o un conejo, hubiera escarbado la tumba. Tardaba diez minutos». El tiempo que le llevaba comprobar que Gabriel seguía en ese hoyo inmundo. «Esos días llovió lo que nunca había llovido en Almería», recordó el oficial.