España ya es la puerta principal de la inmigración que llega a la UE por mar

Desde junio han llegado 9.866 personas, más que en los cinco primeros meses de 2018

MadridActualizado:

Ya es una realidad: España se ha convertido en la principal puerta de entrada de la inmigración por vía marítima de toda Europa. Lo constatan los datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) dependiente de la ONU difundidos ayer, que señalan que el número de personas sin la debida documentación llegadas a lo largo de un solo ejercicio por la ruta del Mediterráneo Occidental -18.016- ha superado por primera vez el pasado fin de semana al registrado en Italia (17.827), país que hasta ahora se mantenía como primer destino después de que las cifras de Grecia se desplomaran como consecuencia de la aplicación del acuerdo suscrito por la UE con Turquía en 2016.

Las estadísticas periódicas de la OIM han venido certificando la escalada migratoria en la ruta española por encima de la italiana y la griega desde hace dos meses, tiempo en el que el Gobierno de España ya dirigido por Pedro Sánchez ha adoptado medidas en paralelo como el recibimiento extraordinario de los pasajeros de los barcos Aquarius y Open Arms rechazados por Roma, el compromiso de acoger solicitantes de asilo en Alemania, el anuncio de retirada de las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla o, de forma más reciente, el restablecimiento a los inmigrantes de sanidad gratuita «en las mismas condiciones que los españoles».

Fuerte progresión

Efecto llamada o no, lo cierto es que la multiplicación de pateras y el consiguiente rescate de inmigrantes ha experimentado una fuerte progresion en estas últimas semanas, con 9.866 llegadas registradas desde junio según estadísticas de la OIM, más que todas las habidas durante los cinco primeros meses del año juntas, que ascendieron a 8.150.

A falta del cómputo correspondiente a la última quincena, las cifras que publica el Ministerio del Interior corroboran esa realidad, en tanto señalan que a fecha 1 de junio habían accedido a España por mar 8.150 hombres y mujeres sin la debida documentación, a mediados de mes ya eran 10.746, y el día 1 de julio la lista había subido a 14.446, un 120% más que en el mismo periodo del año anterior.

La preocupación

En vista de esa aceleración, el jefe de la agencia europea de fronteras Frontex, Fabrica Legeri, ya subrayó a principios del mes pasado su inquietud concreta por la conversión de nuestro país en el nuevo «punto caliente» de la inmigración europea. «Si me preguntan cuál es mi mayor preocupación en este momento, diría que es España», reconoció en una entrevista al diario alemán «Die Welt», pocos días antes de que los ministros del Interior se reunieran en la ciudad austriaca de Innsbruck para debatir de manera informal sobre inmigración y los titulares de Alemania, Austria e Italia celebraran un desayuno de trabajo aparte tras el que expresaron su deseo compartido de querer reducir «en lo posible a cero» las llegadas irregulares a la UE.

En ese encuentro volvió a quedar patente que la negociación sobre la reforma del sistema de asilo -el llamado «sistema de Dublín»- permanece en punto muerto, tal y como se había visto en el Consejo Europeo de finales de junio, primero al que acudió Pedro Sánchez como presidente del Ejecutivo español y en el que los líderes de los Veintiocho acordaron poner en marcha herramientas para reforzar las «fronteras externas».

Entre ellas, la creación de forma voluntaria en los Estados miembros de centros «controlados» para separar a los refugiados, -con derecho potencial a permanecer en la UE-, de los inmigrantes económicos, que serían devueltos a sus países de origen. En su comparecencia ayer en el Congreso de los Diputados, donde detalló su agenda de gobierno, Sánchez volvió a mostrarse partidario de la puesta en marcha de estas instalaciones para que los inmigrantes que llegan en patera -dijo- «tengan la mejor de las atenciones». Está en el aire dónde se ubicarían, aunque Alemania ha dejado claro que no en su territorio.

Asimismo, en la misma sesión, el jefe del Gobierno español se resistió a la insistente exigencia de Podemos de que se supriman en nuestro país de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs), que -recordó- son espacios previstos por la ley para albergar a los inmigrantes irregulares no asilados.

Europa, a la mitad

Aunque en el mencionado Consejo Europeo la gestión de los flujos migratorios protagonizó la agenda y España se trajo el compromiso impreciso de apoyo financiero, que también alcanzaría a Marruecos, lo cierto es que en el seno de la Unión el fenómeno se contempla hoy con cierto alivio: el que produce ver que los inmigrantes llegados hasta el 15 de julio en el conjunto de los países han sido 50,872, menos de la mitad que en 2017, cuando fueron 109.746. El contraste es mayor si las estadísticas se remontan a 2016, año en que las cifras en el periodo equivalente subieron hasta las 241.859 llegadas.

El descenso en las llegadas por la ruta del Mediterráneo oriental a Grecia se debe al control turco, el registrado en la ruta hacia Italia es consecuencia de la misión naval conjunta con Libia más el acuerdo con las ONGs, a pesar de lo cual este trayecto sigue siendo el que registra mayor mortalidad. A lo largo de él se han registrado 1.250 de las 1.443 muertes contabilizadas en lo que va de año, mientras que en el camino hacia España se han contabilizado 294 víctimas mortales este año, frente a las 123 de 2017.