Brian Currin y el ex primer ministro de Irlanda, Bertie Ahern, se saludan al comienzo de la conferencia - reuters

Los «mediadores» compran la «paz» que vende ETA

Piden una negociación al Gobierno a cambio del «cese de la actividad armada»

san sebastián/ MADRID Actualizado:

Los supuestos «mediadores internacionales» que participaron ayer en la «Conferencia de Paz» de San Sebastián han asumido en sus conclusiones la «hoja de ruta» diseñada en 2004 por ETA-Batasuna para forzar una negociación política con el Gobierno, que busca la independencia del País Vasco a cambio del final del terrorismo. En efecto, los expertos en la «resolución de conflictos» proponen a la banda el «cese definitivo de la actividad armada», pero con condiciones, ya que al mismo tiempo le invitan a que pida un «diálogo» con los gobiernos de España y Francia.

El ex primer ministro irlandés Bertie Ahern; el ex secretario general de la ONU Kofi Annan; el ex jefe de gabinete de Tony Blair, Jonathan Powell; la ex primera ministra de Noruega Gro Harlem Bruntland; el ex ministro del Interior francés Pierre Joxe; todos estos «ex» y el actual dirigente del Sinn Féin, Gerry Adams, superaron incluso las expectativas de quienes auguraban una «Conferencia de Paz montada a medida de Bildu para impulsar la paz que quiere ETA».

De hecho, la declaración que hicieron pública después de tres horas de trabajo recoge afirmaciones prácticamente calcadas de las que ya realizó la pasada semana Jonathan Powell en la presentación de esta conferencia. Por ejemplo, cuando se alude a la «paz duradera» o «la última confrontación armada en Europa». De ello se desprende que los «mediadores» venían ya con un guión cerrado y que las supuestas aportaciones de los partidos políticos participantes, incluido el PSE, fue escenografía pura y dura.

Cinco puntos plagiados de la «oferta de Anoeta»

La declaración, que excluye términos como «terrorismo», sintetiza en cinco puntos las conclusiones que, según subrayan expertos en la lucha antiterrrorista, son un «plagio» de las formuladas en la «oferta de Anoeta» que diseñó ETA en 2004 como «hoja de ruta» para el «proceso de paz» que emprendió Zapatero y que quedó reventado con la salvajada de la T-4.

En el primero de estos puntos, los presuntos «mediadores internacionales» llaman «a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada» y, al mismo tiempo, a «solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto». Es, según los expertos, un cese condicionado a la apertura de una negociación y, por tanto, con contrapartidas. Además, según los mismos medios, es una «versión mejorada» del punto de «Anoeta» que proponía una «mesa técnica» entre el Gobierno y ETA para hablar de «paz por presos». La trampa estribaba en que la banda no estaba dispuesta a dejar las armas si en la otra «mesa», que trabajaba en paralelo, Batasuna no imponía la autodeterminación.

Los «mediadores» elegidos por Bildu abundan en la trampa cuando, en el segundo punto, exponen que «si dicha declaración fuese realizada, instamos a los gobiernos de España y Francia a darle la bienvenida y aceptar iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto».

En el punto tercero se inspiran nuevamente en Anoeta, cuando instan «a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales». Es, precisamente, el «empate» que ya diseñó en su día el cabecilla «Mikel Antza», reflejado después en Anoeta, y que humilla a las únicas víctimas, las de ETA, que piden un final del terrorismo con vencedores y vencidos.

Como Otegi

El cuarto punto mejora cualquier solicitud que hubiera firmado Arnaldo Otegi, quizá, porque en la «Conferencia de Paz» ha participado su amigo Gerry Adams. «En nuestra experiencia de resolver confictos, hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera. Sugerimos que los actores no violentos —al parecer en este foro excluye a ETA pero también al Gobierno— y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto». De nuevo, el espejo de Anoeta, que contemplaba la «mesa de partidos», materializada después en las «conversaciones de Loyola» y un referéndum trampa. «En nuestra experiencia, terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan al diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por «facilitadores internacionales». En el quinto punto se muestran dispuestos a «organizar un comité de seguimiento» que vigile la hipotética negociación. Con ello, advierten los expertos, los «mediadores» dan alas a ETA «para que cada vez que anuncie un gesto, aunque sea trampa, inste al Gobierno a corresponder con otro, bajo la tutela del grupo de Currin».

La declaración está contaminada de principio a fin, ya que, por ejemplo, recomiendan que para «lograr terminar con una situación de violencia y conflicto» se requiere, entre otras cualidades, «visión de hombre de estado». ¿Aplicable a «Ternera»?