El comisario jubilado José Manuel Villarejo tras salir de un juzgado
El comisario jubilado José Manuel Villarejo tras salir de un juzgado - ABC

El clan de la grabadora y el espionaje telefónico

El Gordo es la otra pata del binomio criminal de Villarejo desde 2005, según la Fiscalía. Está en libertad y el juez abrió otra causa para investigarlo

MadridActualizado:

El comisario Enrique García Castaño, «Big» o «el Gordo», desempeñó «al menos desde 2005» el papel de «proveedor de medios técnicos (dispositivos de geolocalización, grabadoras, etc.), datos e informaciones de conocimiento reservado (base de datos policiales e información procedente de otras entidades como compañías telefónicas -titularidad de teléfonos y tráfico de llamadas, entidades emisoras de medios de pago, etc)», según los investigadores. Aseguran que se prevalió de su condición de jefe de la UCAO (Unidad Central de Apoyo Operativo) y que participaba en el reparto de beneficios de los encargos asumidos por su «tronco» Villarejo desde 2005.

Fue detenido en julio y quedó en libertad, tras declarar como investigado por delitos de cohecho, organización criminal, revelación de secretos y blanqueo. Anticorrupción pidió prisión sin fianza para él. El juez De Egea lo sacó de la causa de Tándem y lo investiga en unas diligencias previas diferentes, pese a que para la Fiscalía «colidera el consorcio criminal» y además aparecen gestiones suyas en varias piezas, entre otras Iron y Land. Si Villarejo es el hombre-grabadora, Castaño es el hombre de los teléfonos y las bases de datos.

«Villarejo se levantaba cogía sus cuatro teléfonos y le daba al play de la grabadora y así hasta que volvía a su casa o más tarde...», explica un investigador. El Gordo aseguró al juez que él no sabía que lo grababa todo. En una charla entre ambos, Villarejo le dice que necesita una grabadora para un tercero: «Es que yo no tengo ninguna», asegura. Castaño le responde: «Yo te doy una buena digital».

Las grabaciones entre ambos son obscenas: hablan de cómo le pasa datos el censo, un programa para grabar teléfonos, cómo pagan a empleados de compañías telefónicas -«hablar con el tío ese para soltarle los mil euros»-; de balizas, «de la puta máquina de pinchar teléfonos...», e incluso de robar medios de la Comisaría General de Información a la que pertenecía Castaño. «Eso me lo llevo yo... vale 6 millones de pesetas (...) también lo puedo mangar (...) me llevo algún micrófono para ti (...) me voy a arramplar una grabadora de esas (...)». El plan era hacerse ricos. «Menuda pena no habernos conocido en aquella época (hablaban de la fuga de Roldán) Hemos perdido diez años de haber ganado algo de dinero».