Felipe González con George H. W. Bush
Felipe González con George H. W. Bush - Fundación Felipe González

Bush, a Felipe González en 1994: «¡No dejes que los bastardos te dobleguen!»

La fundación del expresidente ha publicado más de 10.000 páginas de los archivos del histórico dirigente socialista

MadridActualizado:

El expresidente español, Felipe González ha publicado a través de la página web de su fundación, más de 10.000 páginas de correspondencia del histórico dirigente socialista. Se tratan de cartas con líderes políticos internacionales, como Helmut Köhl, Fidel Castro, François Mitterrand o George H.W. Bush, con miembros de su gobierno y del PSOE, y con ciudadanos de a pie que escribían al entonces presidente del Gobierno. El archivo de González cuenta con hasta 83 expedientes de líderes políticos y casi 500 cartas ciudadanas.

Entre las cartas enviadas por los ciudadanos se encuentran, sobre todo, cartas con contenido político: alabanzas, críticas, consejos o propuestas. Muchas otras son cartas de personas que solicitan ayuda para solucionar sus problemas: pensiones insuficientes, subsidios por invalidez que no se reciben, falta de empleo o problemas con la justicia. Destacan también las numerosas cartas de ciudadanos regresados del exilio o que sufrieron en primera persona el drama de la Guerra Civil. Otro tema que se repite en varias cartas de la ciudadanía es el golpe de estado del 23F.

Entre las misivas enviadas solicitando un empleo hay, por ejemplo, una en la que un español residente en Suiza, dónde decía solo poder subsistir y vivir «siempre añorando España», solicitaba un trabajo como ujier del Congreso de los Diputados que en aquel momento se estaba reformando, y por consecuencia, ampliando plantilla.

A pesar de haber entrado dentro del proceso de selección finalmente no consiguió su ansiado empleo en el Parlamento. El ciudadano no dudó en enviar otra carta para expresar su decepción con González y volver a relatar las penurias que muchos emigrantes españoles sufrían en el extranjero. «Los perros en este país—Suiza— son tratados mucho mejor que los emigrantes» concluyó el anónimo ciudadano.

Una carta que destaca por su ternura es la que otro ciudadano le escribió al histórico líder socialista en la que envió unas participaciones de lotería como regalo para los hijos de González -que estaba de cumpleaños-. A González no lo quiso dejar con las manos vacías, y el ciudadano, tras haber leído en una revista sobre las «cualidades de cocinero doméstico» de Felipe González, le ofreció a él una «placa encimera» diseñada y fabricada por el propio escritor de la carta, que encomiaba a González a «medir su cocina, largo, ancho y número de quemadoras», para que fuera perfecta para la casa del, por entonces, secretario general del Partido Socialista.

Relaciones de Estado y de amistad

Entre los líderes políticos, el intercambio de correspondencias con George H. W. Bush—el padre de George W. Bush— destacaba por la cordialidad, ya que tenían un tono mucho más parecido al de dos amigos que al de dos jefes de estado. El ya fallecido expresidente americano invitó reiteradamente a González a visitarlo a él y a su esposa Barbara, fuera de cualquier tipo de acto oficial, en su residencia de Maine o en la de Houston, Texas.

A pesar de encontrarse en las antípodas ideológicas en muchos aspectos, ambos líderes fraguaron una sentida relacion de amistad. De hecho, el propio Bush admitía seguir la actualidad política española no porque lo preocuparan los «tira y afloja» de la política española sino por conocer lo que le sucedía a su «estimado amigo Felipe González». El histórico líder americano también tuvo palabras de apoyo para González en 1994, uno de los momentos más difíciles de la carrera política del socialista. «¡No dejes que los bastardos te dobleguen!» exclamó Bush en una de sus comunicaciones con González.

Otro de los líderes con los que Felipe González compartió extensa correspondencia fue Fidel Castro. La relación era cordial y de interés mutuo, Fidel de hecho, llegó a felicitar a González por su debate contra Aznar en 1993, encomiándolo a luchar «hasta el último minuto». A pesar de que leyendo las cartas uno puede ver el afecto y respeto que se tenían ambos líderes, González no titubeó a la hora de criticar los desmanes del régimen cubano. En una extensa misiva González afirmaba: «Desde mi convicción democrática sigo creyendo que el socialismo es la respuesta, pero rechazo desde lo más profundo esa visión de 'Socialismo o muerte'».

La consolidación de la Unión Europea era uno de los temas centrales en muchas de las misivas publicadas de González, especialmente las comunicaciones con François Mitterrand y Helmut Köhl. Con el histórico presidente galo, González coincidía en la necesidad de avanzar en la Unión más allá de asuntos ecónomicos, un objetivo que en la actualidad, y especialmente desde el Tratado de Lisboa se ha conseguido.

Köhl, el gran estadista alemán e histórico líder de la CDU, agradecía al Gobierno español su«enérgica y acertada presidencia de la Unión Europea» que permitió lograr «avances esenciales en el camino común hacia la profundización de Europa». Mitterrand, Köhl y González son por su posición, y como queda patente en los intercambios postales del expresidente español, figuras centrales para fraguar la Europa en la que hoy vivimos. Una Europa integrada, no sólo económicamente, sino también política y culturalmente.

González, con sus luces y sus sombras, es una figura política completamente ligada a la historia de nuestro país y de Europa, tal como demuestra la exuberancia de su archivo personal. Aún faltan por publicar gran parte de los 500.000 documentos que según la Fundación Felipe González forman parte del archivo, pero las 10.000 páginas publicadas hasta el momento son ya un recurso excepcional para todos aquellos que quieran conocer y entender la historia de España en las últimas décadas del siglo XX y qué posición ocupaba nuestro país en el mundo por aquel entonces.