Julio Anguita, durante la entrevista
Julio Anguita, durante la entrevista - MAYA BALANYA
ENTREVISTA

Anguita: «Si hablo, IU y Podemos utilizan mis declaraciones como proyectiles»

«No participo en esta campaña. Se lo dije así a Alberto Garzón»

«Con la Constitución en la mano, puede uno hacer maravillas como nacionalizar la banca»

«Rivera tiene un discurso de derechas perfectamente disimulado»

MadridActualizado:

Julio Anguita no dejó la política cuando Gaspar Llamazares lo sustituyó como coordinador general de IU hace quince años. Desde entonces, participa en foros, publica artículos y propone medidas para que la izquierda gane la «guerra» contra los mercados desde el Frente Cívico «Somos Mayoría». Ahora publica «Atraco a la memoria» (Akal), una conversación con el historiador Juan Andrade en la que plantea, desde el pasado que él protagonizó en los años 90, lo que hay que hacer en el futuro. El hombre que llevó a IU a sus mayores éxitos electorales no ha hecho campaña por Alberto Garzón, y rechaza opinar sobre las negociaciones frustradas entre IU y Podemos —un proceso que ha «sufrido»— para que ninguna de las partes usen sus declaraciones como «proyectiles». «Malditas siglas que impiden que haya unidad. Las siglas no son dioses ni altares y lo vamos a aprender con dolor la noche del 20 de diciembre», dijo en la presentación de su libro.

¿Le ofreció Pablo Iglesias ir en las listas de Podemos para las elecciones?

No, no. Yo no participo en esta campaña. Ya se lo dije así a Alberto Garzón.

¿Cuál es su opinión sobre las negociaciones frustradas entre IU y Podemos?

De eso hablaré el 21 de diciembre. Tengo mi criterio, he seguido de cerca esto y lo he sufrido. Si yo hablo, una parte u otra, porque ya ha ocurrido, utilizan mis declaraciones como proyectiles. Y no quiero. Quiero callar, que siga el proceso electoral.

¿Quién es su heredero en la izquierda a la izquierda del PSOE, Garzón o Iglesias?

Yo no tengo herederos, esto no es una monarquía. Estamos en un momento en el que hace falta el discurso profético. Es un discurso que parte de la asunción de una evidencia: los herederos de las cuatro internacionales y la Ilustración hemos perdido la guerra. Lo que hay es una barbarie instalada que ha erigido a dioses como el mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido. Pues bien: han ganado. Los que no estamos dispuestos a resignarnos tenemos que replantearnos el mensaje, la organización y las formas de hacer política para plantear otra guerra. Yo hago una propuesta desde el comunismo, pero que beneficia a la mayoría. Para eso hay que renunciar a llevar por delante los símbolos. En estos momentos, más que en la unidad de la izquierda, creo en una propuesta que beneficie a la inmensa mayoría, sobre todo a las clases medias.

Pablo Iglesias aspira a ganar las elecciones con 102 diputados. ¿Tiene opciones de conseguirlo o tendrá el papel que tuvo IU en los 90?

Eso depende del discurso que se plantee, de la propuesta. Hay que ganarse la confianza de la gente y después, cuando tengas la confianza, y con la Constitución actual en la mano, puede uno hacer maravillas como nacionalizar la banca. Yo estoy a favor de otra Constitución, la republicana, pero con esta haría grandes cambios en este país. Me cojo el título VII y con él en la mano lo cambio. Para eso hace falta valor político y que la gente lo apoye.

¿Con esta Constitución se puede arreglar el problema de Cataluña?

Uno de los muchos fallos de esta Constitución es que fue un parche. Dijo que hay regiones y nacionalidades. Pero nacionalidad es lo mismo que nación. Y lo dice Fraga Iribarne, y lo dice Herrero y Rodríguez de Miñón, y lo dice Solé Tura, y lo dice Roca. Este es un estado plurinacional, les guste o no les guste. Cuando Adolfo Suárez dijo «café para todos» metió la pata. Porque estaba igualando cosas que no son iguales. Puede haber autonomías de primera y de segunda. En la URSS había distintos niveles de autonomía. Pero había una fuerza, una ideología, que unificaba aquellas diferencias. El problema es que no hay un discurso honrado que unifique todo el sentir de la patria y que permita darle a una parte toda la autonomía que quiera. Unos por nostalgia en nombre de España, otros por una manipulación histórica de la señera, van conduciendo a este país a un choque de trenes. Un choque de trenes que lo fueron provocando los anteriores presidentes del Gobierno. Todos mimaron a CiU. No a los catalanes, al nacionalismo de derechas. Ahí tienen los resultados.

¿Cuál es su opinión sobre Albert Rivera?

Es un discurso de derechas perfectamente disimulado. Es un discurso viejo, pero tienen un envoltorio llamativo.