Uno de los trenes atacados en la estación de Atocha - JAIME GARCÍA

El 11-M, Villarejo y de nuevo la conspiración

Hoy se cumplen 15 años del peor atentado terrorista de la historia de España, en el que hubo 192 muertos y más de 1.800 heridos

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Han pasado quince años de la matanza yihadista del 11-M en Madrid -192 muertos y más de 1.800 heridos en el peor atentado de la historia de España-, y aún hay quien quiere alumbrar teorías conspirativas para sacar beneficio propio. El último de ellos es el excomisario José Villarejo, encarcelado desde hace más de un año por un rosario de delitos que van desde la integración y liderazgo de una organización criminal hasta blanqueo de dinero, pasando por cohecho y revelación de secretos, entre otros.

El autodenominado «agente encubierto» ha aprovechado el aniversario de la matanza para acusar a las autoridades españoles de no haber querido investigar el 11-M, y ya de paso involucrar en los atentados a los servicios secretos franceses y marroquíes, que habrían adiestrado a la célula yihadista. Además, asegura que parte de los explosivos utilizados procedían de almacenes de la Guardia Civil, que habrían hecho una fallida «entrega controlada» de los mismos para ver a quién llegaban y detener a los implicados. Para que no falte detalle pone además en cuestión la cadena de custodia de la famosa mochila de Vallecas, que dio las pistas clave a la Policía para, en un tiempo récord, detener a algunos de los autores y localizar el piso de Leganés donde se ocultaba el resto, que finalmente decidieron inmolarse para no ser detenidos.

El excomisario, que cada vez tiene menos crédito incluso entre quienes antes le daban credibilidad absoluta y llenaban páginas con sus supuestas revelaciones, no ha aportado ni una sola prueba de la veracidad de sus denuncias. Pero Villarejo sabe muy bien que las teorías conspirativas tienen siempre éxito y no ceja en su empeño.

ABC, exactamente igual que hizo hace quince años, cuando desde algunas tribunas periodísticas se aceptaba como verdad incuestionable que la banda terrorista ETA estaba detrás de la matanza, se ha puesto en contacto con aquellos que estuvieron en la investigación desde el primer momento y que pueden hablar con pleno conocimiento de causa.

«Villarejo no participó, ni directa ni indirectamente en la investigación», explican las fuentes consultadas. «Es posible que meses después hiciera una gestión sobre una llamada que se habría hecho desde Siria, pero aquello no aportó nada de interés. Él utiliza ese dato como excusa para implicar a los servicios secretos marroquíes, pero si hubiera existido una pista en ese sentido los servicios de Inteligencia e Información españoles habrían estado encantados de seguir esa línea de investigación. Quiere dar a entender que él era la única persona en España capaz de tener acceso a ese tipo de datos, lo que simplemente es mentira».

Es curioso, además, que los días posteriores a los atentados la misma tribuna que alentó la teoría de la conspiración etarra daba por hecho la implicación de los servicios marroquíes, para luego abandonar definitivamente esa posición.

Respecto a la supuesta «entrega controlada» de la Guardia Civil, o la supuesta ruptura de la cadena de custodia de la mochila, «de nuevo acomoda los acontecimientos a sus teorías sin dar datos concretos que puedan sostenerlas. En el juicio quedó demostrado que ese bulto siempre estuvo bajo custodia policial».

Cualquier atentado terrorista de esta envergadura tiene zonas grises, porque resulta imposible aclarar todos y cada uno de los aspectos que lo rodean, y además supone un «cierto fracaso» de los Cuerpos policiales que asumen los propios investigadores. Pero que quince años después, como parte de su estrategia de defensa, el excomisario Villarejo quiera hacer ver que él tiene toda la verdad de los sucedido aquella mañana terrible suena a broma macabra, a juicio de las fuentes consultadas por ABC.