El presidente de la Generalitat, Artur Mas, junto al secretario de organización de CDC, Josep Rull
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, junto al secretario de organización de CDC, Josep Rull - EFE

Artur Mas comparte mesa con el fiscal jefe que firmó la querella contra él

El presidente catalán coincide en un acto con Romero de Tejada, y el presidente del TSJC, Miguel Ángel Gimeno

ÀLEX GUBERN
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El calendario institucional es a veces caprichoso, y en Cataluña, este mediodía, han coincidido durante un acto oficial y en una misma mesa el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el fiscal superior de Cataluña, José María Romero de Tejada, que firmó la querella en su contra por el 9-N, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Miguel Ángel Gimeno, uno de los tres magistrados que debe decidir si la acepta a trámite. La coincidencia ha tenido lugar durante la celebración del día de la Justicia. Cordialidad en las formas, aunque sí gestos evidentes que rebelan el mar de fondo jurídico que ha sobrevolado la celebración. El discurso de tono soberanista del presidente catalán ha sido recibido con impasibilidad y sin aplaudir por parte del fiscal Romero de Tejada. Tras concluir el acto, encajada de manos propiciada por el consejero de Justicia, y apenas unos segundos de conversación entre Mas y De Tejada. Antes, ni una mirada se han cruzado.

Entre unos y otros, al menos aparentemente, tampoco ni una palabra sobre el curso de la querella por el 9-N, que sigue su tramitación en el TSJC.

En el discurso que ha cerrado el acto, Artur Mas ha asegurado que «Cataluña no se conformará con el proceso de involución del autogobierno en toda regla que se produce desde hace cuatro años». En este contexto, y en lo que casi ha parecido una contestación directa al proceso judicial al que probablemente se enfrentará si el TSJC admite a trámite la querella, Mas ha señalado la conveniencia de «soldar legalidad con legitimidad democrática». «Desde la política tiene que haber la clarividencia y la prudencia de ver que cuando hay un movimiento tan grande, es conveniente soldar la legitimidad de la democracia con la legalidad. Los que confrontan legalidad y legitimidad democrática llevan la situación al límite». Mas ha añadido que la Generalitat ha intentado casar ambas realidades, ante lo que «nos hemos encontrado con un portazo». Mas, por otra parte, ha aludido a la sentencia de 2010 del TC sobre el Estatuto catalán. «De esos vientos, los de la incomprensión, vienen estas tempestades», ha añadido en una intervención de calado político ante los máximos representantes de la Justicia en Cataluña.

Por su parte, la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, aunque hablando en su condición de exconsejera de Justicia, ha reivindicado la construcción de una Justicia «propia» en el marco del «Estado que queremos hacer». «Tenemos nuevos horizontes y no venimos de la Constitucion de 1978», ha reivindicado De Gispert. «Nuestra tradición jurídica es antigua y nos avala como pueblo (...) En la encrucijada histórica en la que estamos tenemos los intrumentos para hacer la justicia pactista e innovadora que nos define como pueblo», ha añadido. Ante el discurso de tono soberanista de De Gispert, el fiscal Romero de Tejada tampoca ha aplaudido.

En el mismo acto ha leído un texto el exvicepresidente del Tribunal Constitucional y actual presidente del Consejo Asesor de Transición Nacional, Carles Viver Pi i Sunyer, que ha cuestionado que la Constitución de 1978 no adaptase el poder judicial al modelo de Estado descentralizado que, por contra sí lo hizo en otros ámbitos. Se optó por un «modelo unitario y extremadamente centralizado», ha apuntado Viver, a diferencia, ha recordado, de lo que sucedió durante la II República. Pese a ello, el jurista que lidera a los asesores de Mas en el «proceso de transición», ha defendido con muchos matices la utilidad de una Constitución que ha permitido que España cuente con un sistema judical homologable al de los estados más modernos del mundo.