«Primera Acción de Gracias en Pymouth», un cuadro de Jennie A. Brownscombe
«Primera Acción de Gracias en Pymouth», un cuadro de Jennie A. Brownscombe - Wikipedia
error histórico de EE.UU.

Los españoles celebraron Acción de Gracias 56 años antes que los peregrinos

La preeminencia de la historia anglosajona ha solapado el protagonismo español en la colonización de Norteamérica. En 1565, Pedro Menéndez de Avilés compartió con los nativos una comida similar a la que posteriormente celebraron los puritanos

Actualizado:

El Día de Acción de Gracias, una de las fiestas más emblemáticas de EE.UU., tiene su origen oficialmente en el año 1621, cuando un grupo de peregrinos (los puritanos ingleses) celebró en Plymouth, en el actual estado de Massachusetts, el final de la cosecha compartiendo su comida con los indígenas de la zona. Sin embargo, como han defendido recientemente varios historiadores del estado de Florida, los conquistadores españoles habían protagonizado celebraciones de características similares al menos en 1565 y en 1598, sobre lo que hoy es suelo americano.

Los estadounidenses han consagrado en su memoria colectiva la llegada de los puritanos ingleses como el génesis de su nación, bajo el sello de una colonización anglosajona, desdeñando la labor civilizadora y evangelizadora de España desde el sur de los Estados Unidos hasta el mismo corazón del continente. La presencia del Imperio español en el Norte del Nuevo Mundo se remonta a principios del siglo XVI y desmonta muchos de los mitos fundacionales de este país.

El primer asentamiento europeo en Norteamérica fue San Agustín de Florida

Así, la historia convencional de Norteamérica considera punto de origen de su nación la llegada de un barco llamado el «Mayflower» a Plymouth en 1620, donde un grupo de puritanos ingleses –cansados de las supuestas concesiones de su país a la Iglesia Católica– estableció varias colonias permanentes en lo que luego fue conocido como Nueva Inglaterra. No obstante, sobredimensionar la importancia de aquel episodio ha terminado por solapar una realidad histórica: el primer asentamiento europeo en Norteamérica, San Agustín de Florida, había sido fundado por Pedro Menéndez de Avilés 56 años antes.

Tras más de medio siglo impidiendo que ninguna otra nación europea se estableciera permanentemente en el continente descubierto por Cristóbal Colón, los españoles vieron una grave amenaza en los planes franceses de levantar una colonia en la zona del norte, explorada desde la llegada hispánica pero sin asentamientos fijos. Así, un grupo de hugonotes (los calvinistas de Francia) desembarcó en febrero de 1562 en el estuario del río conocido hoy como el St. Johns River y se establecieron al sur de Carolina. Sin víveres ni materiales, los pocos supervivientes tuvieron que regresar a Francia al cabo de varios meses. Pero pocos años después, otra expedición francesa mejor preparada conseguió establecerse en Florida, sobre la región actual de Jacksonville, en lo que fue bautizado como Fort Caroline.

El éxito de la incursión hizo saltar las alarmas en la corte madrileña y se decidió enviar a uno de sus marinos más prestigiosos, Pedro Menéndez de Avilés. El almirante asturiano, tras dispersar la flota francesa y tomar posesión del lugar en nombre del rey de España el 28 de agosto de 1565, se ayudó de los tribu saturiwa –hartos de la presencia gala– para encontrar y atacar el asentamiento hugonote. Con 50 soldados, Menéndez dio caza a los habitantes de Fort Caroline y tomó una decisión que fue duramente criticada por toda Europa: ejecutar a todos los prisioneros. Desde España se justificó la medida, desde el punto de vista legal, como la habitual cuando se capturaban a piratas. Los Reyes españoles consideraban que todo el continente les pertenecía por derecho y cualquier intrusión estaba considerada piratería.

Pavo, venado y guiso de cerdo salado

Solo un mes después de la fundación de San Agustín, Pedro Menéndez de Avilés celebró una comida muy parecida a lo que se conmemora por Acción de Gracias –con un menú que probablemente incluía pavo, venado y guiso de cerdo salado– en honor a sus aliados saturiwas. Además, europeos y nativos asistieron después a una solemne misa cocelebrada por cuatro obispos españoles.

A finales de siglo, en 1598, el explorador español Juan de Oñate organizó una gran celebración en las orillas del Río Grande, también con miembros de tribus nativas, después de liderar a los colonos en una ardua caminata de 563 kilómetros por el desierto mexicano. Un episodio histórico muy parecido al organizado 23 años después, en 1621, por los 50 colonos ingleses llamados «pilgrims» (peregrinos), que a duras penas habían sobrevivido su primer año en el Nuevo Mundo, compartiendo su comida con sus vecinos, los amigables indios Wampanoag. En ambos casos se trataron de encuentros entre civilizaciones muy distintas, y tenían como objetivo agradecer a Dios que seguían vivos a pesar de su lucha desigual contra los elementos.

En Virginia, otros peregrinos compartieran una comida dos años antes que en Plymouth

Sin embargo, hay que recordar que la colonia de Plymouth ni siquiera era la primera fundada por ingleses en el norte del continente. En 1583, la Reina Isabel I de Inglaterra otorgó una autorización al pirata Sir Walter Raleigh para fundar una colonia al Norte de Florida, a la que llamó Virginia. Fue en esta tierra donde otro grupo de peregrinos y de indios compartieran una comida dos años antes que en Plymouth. Lo que ha llevado a muchos historiadores estadounidenses a defender que fue en Virginia donde se celebró por primera vez la festividad. De hecho, la compañía de Londres que envió a estos peregrinos, al enterarse del acto de fraternidad entre civilizaciones, ordenó que la fecha se marcara como la celebración anual de Acción de Gracias.