El comisario designado, Miguel Arias Cañete, ayer durante su comparecencia en el Parlamento Europeo - reuters

Arias Cañete esgrime la «transparencia» frente a los ataques de la extrema izquierda

El PSOE vuelve a romper el consenso socialista europeo y votará en contra

paloma cervilla/enrique serbeto
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Ha sido probablemente la audiencia más hostil que ha tenido que soportar un comisario europeo designado. Miguel Arias Cañete dedicó ayer las tres horas de interrogatorio a intentar explicar sus prioridades políticas como comisario de Energía y Cambio Climático, mientras que los diputados socialdemócratas y de extrema izquierda intentaban hostigarle. Los socialistas españoles, volvieron a romper la política del grupo europeo, siguiendo las instrucciones de Pedro Sánchez, que vía twitter anunció que votarán en contra, antes de dar siquiera tiempo a que se celebrase la audiencia en Bruselas. El nuevo secretario general del PSOE ya provocó un incidente político con el grupo socialista europeo cuando decidió negar su apoyo al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

En su intervención, el exministrto de Agricultura recordó que durante la pasada campaña electoral hizo «un comentario desafortunado que pudo poner en duda el valor que le doy a la igualdad, pedí perdón. Hoy lo vuelvo a pedir ante ustedes. Lo siento». Estas fueron sus primeras palabras ante la Comisión del Parlamento Europeo, responsable de evaluar su capacidad para ocupar esta comisaria.

«Declaro mis ingresos»

Consciente de que este comentario iba a ser utilizado como un señuelo para cuestionar su idoneidad para ser comisario, Arias Cañete intentó neutralizarlo con una nueva petición de perdón. No era éste el único tema que preocupaba al exministro, ya que su declaración de intereses ante el Parlamento Europeo y los negocios familiares podían también pasarle factura. Por ello, quiso dejar claro que no se «desprendió apresuradamente de sus acciones» de una empresa vinculada al petroleo, como le acusó la eurodiputada de Podemos, Teresa Rodríguez Rubio, y que lo único que ha hecho es actuar con «transparencia» y vender sus acciones cuando fue designado comisario.

Arias Cañete no quiso centrar su comparecencia en estas dos cuestiones, a pesar de que los socialistas europeos pidieron la palabra nada más iniciarse la sesión para pedir explicaciones sobre el cambio en su declaración de intereses que había realizado en las últimas setenta y dos horas. A esta petición le respondió el eurodiputado del Partido Popular Europeo, Peter Liese, al asegurar que este supuesto cambio en su declaración de intereses no era tal y sí consecuencia de un «error en la administración del Parlamento».

A la dureza que esgrimieron los socialistas europeos se unió la eurodiputada española Iratxe García que, en su intervención lo acusó de «insultar a todas las mujeres» y de «haber declarado en veinticuatro horas el cobro de sobresueldos del Partido Popular». Arias Cañete volvió a negar haber ocultado nada de su currículum profesional y de «haber declarado todos mis ingresos al fisco».

La respuesta más contundente del comisario designado se la dio al eurodiputado de ERC, Ernest Maragall, que le preguntó sobre si alguna vez había tenido negocios en paraísos fiscales. «No tengo actividades opacas y mis ingresos siempre se han declarado al fisco español. Nunca he tenido actividades en sociedades en paraísos fiscales». Ernest Maragall, que fue consejero en un gobierno presidido por su hermano Pascual, también intentó insistir en las vinculaciones empresariales con su familia.

Arias Cañete evitó entrar en las acusaciones de machismo, a la que aludieron los eurodiputados de izquierda con ironía, y solo hizo referencia a este tema cuando desveló que su jefa de gabinete será una mujer y que en su equipo habrá prioridad entre hombres y mujeres. Un comentario que fue «tranquilizador» para el eurodiputado del Partido Popular Europeo Markus Pieper.

En su discurso final, Arias Cañete tuvo tal vez su mejor intervención, dando prueba de su compromiso con la lucha contra el cambio climático y con el objetivo de hacer de Europa el lider mundial de energías renovables. Sin embargo, las polémicas generadas a su alrededor convirtieron la Audiencia en una batalla política.