Oleguer Pujol
Oleguer Pujol - TOmás Serrano
Perfil

Oleguer Pujol Ferrusola, gestor inmobiliario

El benjamín de la familia mostró su furor independentista en los Juegos Olímpicos de 1992

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No es la primera vez que el benjamín de la familia Pujol-Ferrusola es investigado. Sus coqueteos con el independentismo radical a comienzo de los años noventa del pasado siglo fueron seguidos de cerca por los servicios de información de la Policía Nacional.

Se acercaba la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 y Oleguer, el benjamín de la familia, un veinteañero con ganas de reafirmarse políticamente, se sumó a la campaña del «Freedom for Catalania» junto a otros jóvenes cachorros soberanistas, como David Madí o Marc Prenafeta, hijo del que fue máximo hombre de confianza de Jordi Pujol en la Generalitat, Lluís Prenafeta.

Cuentan que el CESID estuvo tras la pista de este rebelde con causa (soberanista) que quiso aprovechar el eco internacional de los Juegos como altavoz de un soberanismo que iba más allá que el de su padre. Y es que los hijos del clan Pujol heredaron las amistades del padre, en algunos casos peligrosas (Lluís Prenafeta acabaría encarcelado por un delito urbanístico). Y también una cierta tendencia a mezclar los negocios personales con el poder político.

Oleguer, dedicado al sector inmobiliario y a la banca de inversión, participaba en los viajes institucionales de su padre. Así, el pequeño de los Pujol-Ferrusola visitó Israel, Túnez y Argentina. Una ocasión de oro para estrechar lazos empresariales. Oleguer llegó a acumular cargos en una veintena de empresas. Especialmente controvertida fue la compraventa del complejo de apartamentos Bahía Sur en San Fernando (Cádiz) en 2003. El paso del tiempo parece haber ido calmando los fervores independentistas de Oleguer, que vivió en Madrid. En esta ciudad se reunía con su hermano Jordi, según ha testificado Victoria Álvarez, exnovia del hijo mayor de Pujol. Cuando el círculo judicial comenzaba a estrecharse alrededor de su familia, abandonó la empresa Drago Capital, en la que participaba al cincuenta por ciento, dedicada a administrar los inmuebles de Prisa, Banco de Santander, Bankia, así como complejos turísticos en Canarias y viviendas en Portugal.

Por la famosa herencia desvelada por Jordi Pujol, que supuestamente dio lugar a la cuenta oculta en Andorra, su hijo Oleguer ingresó 609.000 euros.