La otra violencia de género: ciberacoso, mutilación, matrimonios forzosos y trata
La ministra Ana Mato durante una comparecencia en el Congreso - EFE

La otra violencia de género: ciberacoso, mutilación, matrimonios forzosos y trata

El Consejo de Ministros aprobará una batería de medidas que incluye tipificar delitos contra las mujeres como el acecho o la manipulación de los dispositivos de control

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El Ministerio de Sanidad pretende que el ciberacoso, los matrimonios forzosos, la trata de mujeres y niñas, las mutilaciones genitales y las agresiones sexuales sean consideradas y, por tanto, abordadas como violencia de género, según recoge la Estrategia Nacional para la Erradicación de la violencia contra las mujeres a la que ha tenido acceso ABC. Se trata de un plan de 258 medidas (algunas ya en funcionamiento), que se llevará en junio al Consejo de Ministros y que concede prioridad a prevenir y atender en adolescentes y jóvenes conductas que puedan anticipar violencia.

La partida presupuestada son 1.539 millones de euros, sobre el papel, y pivota en torno a siete ejes de actuación a partir de los cuatro problemas identificados: el silencio de las mujeres y su entorno; la necesidad de una respuesta más eficaz; la atención a grupos más vulnerables (menores, mujeres mayores, del mundo rural, inmigrantes o discapacitadas) y las otras formas de violencia contra las mujeres ya descritas.

La filosofía general es promover un «tratamiento amplio de la violencia», como se ha dicho, siguiendo las recomendaciones internacionales y además de la parte ejecutiva se tendrá muy en cuenta el análisis de situación. En la respuesta que se quiere dar uno de los objetivos, por ejemplo, es promover la tipificación como delito del acoso, hostigamiento y acecho a una persona, si esta circunstancia altera su vida; considerar delito la manipulación de dispositivos de control para vigilar el cumplimiento de las penas o la revelación o cesión a terceros de imágenes a terceros sin la autorización de la perjudicada. El Gobierno quiere asimismo que tengan esa consideración los matrimonios forzados.

Las cuatro mujeres asesinadas por sus parejas en tres días han hecho saltar todas las alarmas y han puesto en primer plano el drama que últimamente parece orillado. Uno de los objetivos principales es romper el silencio (el 80 por ciento de víctimas mortales nunca ha denunciado) y atender a víctimas especialmente vulnerables: menores, mujeres con discapacidad, mujeres del medio rural, mujeres mayores de 65 años e inmigrantes. Entre las medidas informativas el plan incluye difundir datos sobre mujeres lesionadas graves, como se hace con las asesinadas.