El «Niño Sáez» robó los 120 kilos de cocaína del depósito de Málaga
Imagen del depósito asaltado en noviembre de 2011 - EFE

El «Niño Sáez» robó los 120 kilos de cocaína del depósito de Málaga

Cinco miembros de la banda de aluniceros y butroneros, ya en prisión. Otro cabecilla ha quedado libre y el séptimo ha huido

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Un año y medio después del robo de 120 kilos de cocaína en un depósito judicial de Málaga, la Policía ha detenido a los responsables: seis españoles, miembros de una conocida banda de aluniceros reconvertidos en butroneros, azote de joyerías y todo tipo de comercios, que suman más de un centenar de detenciones, pero solo han visitado la cárcel esporádicamente. A la cabeza del grupo está Francisco Javier Martín Sáez, conocido como «Niño Sáez», como informó ABC. Junto a él fue arrestado en Málaga (donde se había refugiado al saber que le pisaban los talones) Jean Joseph Younes, «el Libanés» y otros cuatro miembros de la banda han caído en Madrid.

El séptimo individuo que participó en el asalto del Puerto de Málaga ha logrado huir, algo que ya hicieron los demás hace unos meses, según fuentes de la investigación. Cinco de ellos ingresaron en prisión la semana pasada (toda una novedad en este caso dado que el juez ha tenido en cuenta la alarma social) y uno, Israel Arriero Valcárcel, «el Troll» ha quedado en libertad, pese a tratarse de otro peso pesado del grupo. Arriero fue arrestado en su día por la Guardia Civil, entre otros motivos por contar con varios testaferros que le lavaban el dinero obtenido de sus golpes.

En los registros no se ha hallado ni un gramo de droga que, con seguridad, ya han vendido; solo se han encontrado dos armas simuladas y algo de dinero. Tampoco hay ni rastro de los botines que han obtenido asaltando joyerías, hechos que les imputa la Brigada de Policía Judicial de Madrid. En febrero tres de ellos fueron detenidos cuando se disponían a asaltar un taller de joyería en el barrio madrileño de la Elipa. Según los investigadores, estaban actuando por toda España (de hecho también les consta una detención de los Mossos d'Esquadra), pero aun así la tónica ha sido hasta ahora pasar escasísimos meses en prisión e incluso quedar en libertad directamente.

Los investigadores han descartado que el robo del depósito de Málaga fuera un encargo, aunque sí creen que contaron con información privilegiada, pese a que no se ha encontrado a la persona que proporcionó el santo. El espectacular robo se produjo el 14 de noviembre de 2011 en el depósito judicial donde se custodia la droga intervenida por las Fuerzas de seguridad y que está situado en el Puerto malagueño.

Después de violentar la puerta exterior del depósito extrayendo el bombín de la cerradura, introdujeron la furgoneta en la que transportaban las herramientas y seguidamente comenzaron a abrir las cajas fuertes de acero en las que se guarda la droga. Los ladrones estuvieron durante horas «trabajando» con tranquilidad dentro del edificio tras desactivar los sistemas de seguridad, entre los que destacaban una docena de detectores sísmicos colocados en las paredes de las cámaras acorazadas, así como diez puntos volumétricos. Una vez perpetrado el robo, rociaron el depósito con espuma de extintor con el objetivo de borrar huellas y huyeron.

Con sopletes

Una prueba biológica conectó este asalto con un importante robo perpetrado en una nave que una conocida marca de alimentación internacional tiene en Algeciras. Las pesquisas se centraron en una banda de expertos ladrones. Los investigadores constataron que los sospechosos adquirieron las fechas previas al robo unos sopletes, las herramientas usadas, y no lanzas térmicas como se filtró.

La batalla de dos juzgados por hacerse cargo del caso proporcionó el tiempo suficiente para que los delincuentes hiciesen «desaparecer» la droga. Las informaciones que manejaban desde un principio los investigadores situaban la cocaína en Madrid, donde poco después del golpe en el depósito malagueño se estuvo ofreciendo kilos de esta sustancia a 32.000 euros, 6.000 menos de lo habitual.

Se barajó que la cocaína estuvo oculta antes de su traslado en una nave de la capital malacitana, cerca del punto en el que se encontró calcinada la furgoneta utilizada: el polígono La Huertecilla. «La investigación no ha sido fácil; una vez se nos escaparon y ahora ha faltado poco», reconoce uno de los investigadores.