El secretario general del PP, Teodoro García Egea, el lunes en Génova, 13
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, el lunes en Génova, 13 - MATÍAS NIETO

El PP se conjura para hacer autocrítica y volver al centro

Feijóo, ausente del Comité Ejecutivo, aboga por «ensanchar» el partido: «Cuando lo hemos limitado no hemos ganado»

MadridActualizado:

Quién iba a decir en Génova hace solo unas semanas que el «Manual de resistencia» de Pedro Sánchez podía convertirse en su libro de cabecera. Ayer, un dirigente del PP recomendaba a todos, entre bromas, leerlo para aguantar la tormenta perfecta que se les viene encima y que nadie sabe cómo ni cuándo va a terminar. El batacazo en las urnas ha dejado sobre Génova una nube que amenaza hasta la existencia de la misma sede.

El PP decretó silencio hasta hoy, martes, cuando se ha convocado el Comité Ejecutivo Nacional, máximo órgano entre congresos, para hacer un análisis pormenorizado del desastre. Pero esa ausencia de los populares pesó demasiado en el día de la resaca electoral, mientras Ciudadanos y Rivera se elevaban como los triunfadores del centro-derecha. Sobre la marcha, el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, convocó a los medios en Génova para reivindicar el proyecto y el liderazgo de Pablo Casado al frente del PP.

En este menguado Partido Popular, hecho a la medida de su presidente tras el proceso de renovación, nadie cuestiona el liderazgo de Casado, de momento. En realidad se ha abierto una tregua hasta el 26 de mayo, día de las elecciones municipales, autonómicas y europeas, en las que el PP vuelve a jugárselo todo. Otro desplome como el del domingo pasado y el partido se quedará en los huesos, y con un líder tiritando.

Feijóo: «Es el momento de ensanchar el partido»

El Comité Ejecutivo Nacional tiene una ausencia muy destacada y significativa, la del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, según informa José Luis Jiménez. El político gallego tiene sesión de control en el Parlamento gallego y ya avisó a Casado de que por motivos de agenda no podría estar en Génova.

La lealtad de Feijóo no está en duda, pero él también se la juega en las elecciones locales del 26 de mayo, y ahora mismo le beneficiaría más tener un discurso propio, alejado del que ha hundido al PP nacional en las urnas. En esa línea hay que entender las declaraciones que ha hecho esta mañana, en las que ha abogado por «ensanchar el partido», informa Efe.

A su llegada al Parlamento de Galicia para la sesión de control habitual y, ante la gran expectación mediática, Feijóo el presidente gallego ha recordado que «cuando hemos ensanchado el partido hemos ganado y cuando lo hemos limitado pues lamentablemente no hemos ganado». Feijóo ha excusado su ausencia del Comité Ejecutivo Nacional por sus obligaciones en el Parlamento y ha contado que este lunes habló ya con Casado, al que le dio su «opinión sobre la situación presente.

Serán 26 días de tregua interna, pero los cuchillos están preparados. El ajuste de las listas electorales y el proceso de renovación ha dejado muchas tensiones por el camino, que pueden aflorar en el momento oportuno. El capítulo de la fuga de Ángel Garrido en la recta final de la campaña es un síntoma de un malestar soterrado y dispuesto a salir a flote.

«Otros llevan 13 años»

El equipo de Casado ayer estaba «noqueado», según confesaron fuentes próximas al líder del PP. Este, sin embargo, se mostró tranquilo tras el derrumbe, dispuesto a seguir adelante. «No lo ha dudado ni un segundo, está dispuesto a coger el toro por los cuernos», aseguran en su entorno, ofendidos por la duda. «Hay otros que llevan 13 años, nunca han ganado unas elecciones y nadie les cuestiona», comentan en alusión a Rivera. En Génova esperaron el milagro hasta la misma noche del domingo. Sus cuentas les salían:creían que el PP rondaría los 85, Ciudadanos los 50 y Vox, los 40.

Desde la misma noche electoral, ya con el desastre consumado, el núcleo duro de Génova sentenció que el liderazgo de Casado no estaba en cuestión. El mismo presidente del partido se puso la venda antes de la herida en la entrevista en ABC el viernes pasado cuando subrayó que tanto Aznar como Rajoy llegaron a La Moncloa a la tercera, y para él estas eran las primeras elecciones generales y además solo nueve meses después de ganar el congreso nacional del PP.

El secretario general de los populares, con la tensión y el golpe reflejados en la cara, compareció ayer sobre todo para subrayar el liderazgo de Pablo Casado en el espacio de centro-derecha. García Egea defendió que el proyecto del presidente del PP «es a largo plazo», y lo proclamó «líder de la oposición» durante los próximos cuatro años. «Es la única alternativa posible a Sánchez».

García Egea prometió que todo el PP hará «autocrítica» a partir de hoy, cuando se analicen las causas de la derrota en el Comité Ejecutivo Nacional. Pero de entrada apuntó a la división de voto en el centro-derecha, una fragmentación que benefició claramente a Sánchez para ganar en las urnas.

A partir de ahí el PP tiene más o menos preparado su discurso ante las elecciones del 26 de mayo: si el voto se divide, gana la izquierda. Por eso todos sus candidatos insistirán, ya con datos ciertos y reales en la mano, de las consecuencias de dispersar el voto en el centro-derecha y la imposibilidad de frenar al PSOE y a los populistas así.

A la espera de que se produzca la autocrítica prometida, de la que hasta ahora no hay ni un miligramo en Génova, fuentes populares admiten que hay mucho que «rectificar» para enderezar el rumbo el 26 de mayo.

En el entorno de Casado valoran de forma especial la «unidad» que se está viendo dentro del partido en unas horas decisivas. «No ha habido mensajes en contra», resaltan. El núcleo duro de Génova admite que «hay que dar una vuelta» a todo lo que ha pasado para mejorar, pero piden tiempo para hacer un análisis certero.

«España está peor»

De momento, desde dentro del cuartel general del PP adelantan a ABC un primer análisis objetivo. «La fuerte caída del PP tiene un nombre: Vox», sentencian fuentes populares. En Génova creen que la subida de Ciudadanos es meramente «coyuntural». «Ha crecido un millón de votos, pero salen por el aumento de participación, no detectamos un mordisco sensible al Partido Popular», explican. Esa movilización a favor del partido de Rivera se explicaría por el «refugio» en que se convirtió Ciudadanos de los votantes de centro que quisieron frenar a Vox.

El auténtico problema para el partido de Casado ha sido la formación de Santiago Abascal. «Vox nos ha mordido un tercio de nuestro electorado», subrayan las fuentes consultadas. «Pero tiene un efecto champán, es un partido que se pone de moda y al que la gente vota por criterios emocionales». En el PP se hacen una pregunta en voz alta: «¿Ha valido para algo el resultado de Vox o España está en peor situación ahora?». Su respuesta es rotunda: «España está peor». Los populares ven «fortaleza» en el PP, con un problema:«El sistema nos ha penalizado a lo bestia».