El ahorro energético en las viviendas de obra nueva llegará al 80% o al 90%
El ahorro energético en las viviendas de obra nueva llegará al 80% o al 90% - ADOBESTOCK

Viviendas de obra nueva con recibos de calefacción y luz por menos de 25 euros al mes

A partir de 2021, tal y como marca una directiva la Unión Europea, todos los edificios de nueva construcción en España deberán ser de consumo casi nulo (ECCN)

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Las próximas viviendas que se construyan en España se ventilarán de forma automática, contarán con una capa extra de aislamiento y no dejarán escapar el calor que se genere dentro. Solo queda un año y medio para que la edificación de obra nueva incorpore -por imposición legislativa- unas exigencias de niveles de eficiencia energética máximos y un consumo nulo o muy bajo. A partir del 31 de diciembre 2020, todos los inmuebles de uso residencial deberán adaptar la Directiva 2010/31/UE, del 19 de mayo; un objetivo que ya es vinculante para los edificios públicos desde principios de este año. Con este propósito, Fomento está trabajando en modelar la normativa española a la europea y plasmarla en un nuevo Código Técnico de la Edificación con la flexibilidad de que cada país tiene margen para definir qué es un edificio de consumo de energía casi cero o nulo (nZEB).

Hasta el momento, la descripción no ha sido muy precisa. «En España se han definido así los edificios de consumo casi nulo: 'Todo aquel que cumpla normativa en vigor en cada momento'. Pero, nosotros apostamos por plasmar de forma más exacta una cifra de demanda de energía máxima como límite, aunque no se tenga que cumplir ahora y se otorgue un plazo de unos años. Esto garantizaría que promotores y constructores se adelantaran y empezaran a adoptar estos niveles», relata Bruno Gutiérrez Cuevas, presidente en la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP). En la asociación que dirige se encargan de divulgar el estándar Passivhaus «por el que se consigue un elevado nivel de confort térmico con un consumo mínimo de energía». Desde la Plataforma de Edificación Passivhaus, tal y como señala Cuevas, se asesora a empresas e incluso se han reunido con el Gobierno en aras de perfilar la redacción del borrador de este nuevo código. También es parte de la International Passive House Association y de EuroPHit, organismos pertenecientes al Passive House Institut (PHI), que es la entidad oficial que certifica que las viviendas cumplen con estos requisitos.

«Nosotros apostamos por plasmar de forma más exacta una cifra de demanda de energía máxima como límite» (Bruno Gutiérrez Cuevas, Plataforma de Edificación Passivhaus)

Mientras la nueva ley toma forma, muchas de las promotoras que trabajan en nuestro país se han anticipado y a fecha de hoy ya están aplicando muchas de estas prácticas sostenibles a sus construcciones. «Un amplio porcentaje de nuestras promociones cuentan con calificación energética A y el resto de ellas tiene calificación energética B. También contamos con alguna promoción de consumo casi nulo. En Vía Célere siempre vamos por delante de la regulación en este aspecto, es parte de nuestro compromiso con la sostenibilidad», asegura Teresa Marzo, directora general de negocio de Vía Célere. En consonancia, las constructoras también se han puesto manos a la obra en esta dirección. «Intentamos adelantarnos a la normativa y ya hemos incorporado muchas de estas prácticas. Por ejemplo, hemos construido un prototipo de viviendas sostenibles en el barrio de Iturrama en Pamplona. Además, en todos los inmuebles hacemos un ensayo de hermeticidad para comprobar el nivel de flitraciones no deseadas; así analizamos los puntos débiles que nos hacen gastar más en calefacción o refrigeración», indica María Ibañez Puy, técnico de Innovación de ACR Grupo.

Sin abrir las ventanas

Al mejorarse los aislamientos, las fugas y la ventilación del aire; el ahorro energético en las viviendas de obra nueva llegará al 80% o al 90% en función de sus características con recibos de calefacción, gas natural y de luz -por el uso de estufas o aire acondicionado- mucho más bajos que los que se pagan ahora en una casa convencional. Las nuevas viviendas actuarán como termos que no dejarán escapar el calor durante los meses de frío y que realizarán la operación inversa durante el verano. «La idea es crear un abrigo muy bien cerrado, que también sea impermeable, con el fin de reducir el consumo en el hogar a más del 60%», dice Ibáñez, de la constructora ACR.

Las nuevas viviendas actuarán como termos que no dejarán escapar el calor durante los meses de frío y que realizarán la operación inversa durante el verano

Con este propósito, los edificios de consumo de energía casi nulo cuentan principalmente con un «súper aislamiento» y ausencia de puentes térmicos, es decir, «puntos por los que se escapa la temperatura y que pueden provocar condensaciones o moho en zonas de frío», tal y como puntualiza Gutiérrez Cuevas. También se presta especial atención a las ventanas y puertas exteriores de altas prestaciones y a la hermeticidad de la envolvente del edificio para evitar fugas y filtraciones. Por último, en las viviendas del futuro ya no será necesario abrir las ventanas para ventilar con la consiguiente pérdida de calor o de aire frío. «Con el sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor o de doble flujo el aire nuevo entra por un conducto y el que se extrae pasa por el mismo lugar sin perder el calor. El aire se cruza pero no se mezcla», indica el presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus. «En los edificios certificados bajo el estándar Passivhaus, que es muy exigente, el ahorro energético puede llegar a ser máximo y siempre superior al de un edificio con calificación energética A. Calentar la casa costará un euro por metro cuadrado al año, es decir, 100 euros anuales frente a los 1.000 euros que se desembolsan por la factura de la calefacción en una casa convencional hoy en día», augura Gutiérrez Cuevas.

Los recibos de una casa que cumpla con estas características se podrán pagar en un año con lo que cuesta hoy pagar la factura de solo un mes. «Los recibos energéticos en este tipo de viviendas ascenderán a 20-25 euros al mes como mucho al bajar de forma considerable la demanda, aunque todo dependerá del nivel de eficiencia y de la zona climática de España en que estén situadas», especifica José Almagro, director general de Sto Ibérica. «Si me voy unos días de una casa de este tipo y la dejo sin uso, la temperatura no debería de bajar de los 17 grados. Por contra, en una vivienda convencional, suele descender a 13 ó 14 grados con el consiguiente gasto de volver a enceder la calefacción y recuperar una temperatura de confort de 21 grados», explica Almagro.

«Una vivienda con calificación energética A puede suponer un ahorro de alrededor de un 89-90% en la factura que cubre la demanda de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria en comparación con una vivienda de calificación energética F». (Teresa Marzo, Vía Célere)

«El ahorro energético depende de varios factores, como la zona climática en la que se encuentre. También varía en función de con qué tipo de vivienda se compare. Sin embargo, en líneas generales, podemos decir que una vivienda con calificación energética A puede suponer un ahorro de alrededor de un 89-90% en la factura que cubre la demanda de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria en comparación con una vivienda de calificación energética F. Esto es especialmente relevante porque el 80% del parque inmobiliario de este país cuenta con esta calificación tan baja», puntualiza Marzo, de Vía Célere.

Una normativa más exigente

Los expertos consultados también prevén que la normativa se vaya haciendo más rígida con el tiempo ya que el borrador que se tramita en la actualidad es algo «ambiguo». «Por el lado de la normativa, todo está preparado y enfocado para conseguir edificar bajo estos criterios. Sin embargo, creemos que después de 2020 esta normativa volverá a evolucionar y será más exigente», señala Teresa Marzo. Coincide en este punto, el presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus: «Estamos convencidos de que se volverán a endurecer las medidas. Por eso, creemos conveniente que se fije ya un objetivo a largo plazo». «España sí está preparada en cuanto a tecnología y técnicas disponibles para avanzar en este tipo de construcciones. Sin embargo, no lo está culturalmente hablando. El principal inconveniente reside en la Administración, que es propietaria de un gran número de edificios altamente ineficientes», argumenta Almagro.

Así se construye una casa Passivhaus

Para lograr la certificación Passivhaus, los edificios tienen que cumplir con unos requisitos establecidos en cuanto a demanda de calefacción, refrigeración, energía primaria y hermeticidad. Estos son los cuatro condicionantes principales que se tienen que cumplir, según Bruno Gutiérrez Cuevas, presidente en la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP).

1) La demanda de calefacción debe de tener un límite de 15 kilovatios/hora por metro cuadrado y año

2) La demanda de refrigeración tiene un nivel máximo de 15 kilovatios/ hora por metro cuadrado y año.

3) La demanda de energía primaria, que es la que necesita todo el edificio, se limita a 120 kilovatios/hora por metro cuadrado y año

4) Se garantiza la hermeticidad con un 0,6 de renovaciones del aire cada hora a 50 pascales de presión.

Los cuatro condicionantes anteriores se consiguen mediante la aplicación de cinco principios que deben actuar de forma coordinada y simultánea:

a) El primer principio, explica Gutiérrez Cuevas, tiene que ver con un «súper aislamiento térmico», que reduce la demanda de energía y mejora el confort. El aislamiento de estos inmuebles duplica los espesores que se aplican en la actualidad.

b) El segundo está relacionado con la ausencia de puentes térmicos (debilitamientos en la envolvente del edificio) en los pilares y forjados. «Son puntos por los que se escapa la temperatura y que pueden provocar condensaciones o moho en regiones de temperaturas bajas», afirma el presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus .

c) En estos edificios las ventanas y puertas exteriores deben de ser de altas prestaciones. «También hay que cuidar la puesta en obra de ese marco para que quede encuadrado con la línea de aislamiento». Por ejemplo, en el norte de España se necesitarían ventanas con triple cristal y cámaras de gas argón.

4) La hermeticidad es clave para evitar fugas y flitraciones. «Se hace a través de las fachadas con cintas que sellan, hay que revisar bien, por ejemplo, las acometidas de electricidad en el edificio, por ejemplo, con el tubo de electricidad que entra al edificio y se sella. Para ello se utilizan ensayos con la tecnología Blower Door».

5) El último principio fundamental tiene que ver con la ventilación mecánica controlada. De este modo, se renueva el aire en función de las necesidades de cada momento se recupera parte de la energía generada al expulsar el aire que procede del interior de la casa.