Draghi dispara ligeramente por debajo de las expectativas

El BCE rebaja diez puntos básicos los tipos de interés y retoma la compra de deuda soberana

BerlínActualizado:

No ha tirado la casa por la ventana, pero tampoco ha parido un ratón. El BCE ha optado por rebajar en 10 puntos básicos la tasa de interés para los depósitos que tienen las entidades europeas en el organismo, pasando del -0,40% al -0,50% y dando otra vuelta de tuerca a la difícil situación con la que vienen lidiando ya los bancos europeos. Semanas atrás, antes de las mayores treguas en la guerra comercial y en el Brexit, los mercados anticipaban un recorte de 20 puntos básicos, hasta el -0,60%. Si se cumplen las previsiones de los analistas, el BCE podría adoptar el nivel del -0,60% en la reunión de diciembre. Se esperaba que, para aliviar este castigo, Draghi anunciase alguna medida bálsamo para el sector, pero en el comunicado no hay nada de eso.

Lo que sí anuncia también el comunicado es una nueva operación de compra de deuda por volumen de 20.000 millones de euros al mes, con una duración que podría ir entre los 9 y 12 meses. Las compras se realizarán a partir del 1 de noviembre. Analistas, por ejemplo, como los de Bank of America Merril Lynch, habían descontado con que este QE2 alcanzaría un volumen de 30.000 millones de euros mensuales. Al quedarse por debajo pero con poca diferencia de las predicciones, Mario Draghi espera el efecto deseado pero manteniendo todavía la tensión y dejando la puerta abierta a nuevas medidas. Si Draghi no lograse cumplir ahora, el euro podría dispararse y, a la vez, los rendimientos a largo plazo de los bonos europeos. Ambos serían una carga adicional para la débil economía del euro.

Estas medidas, posiblemente el último paquete que lance Mario Draghi, que asiste hoy a su penúltima reunión del consejo de gobierno y a la espera de la inminente llegada al cargo de la francesa Christine Lagarde, deber responder además a otra cuestión no menos importante: cuánto poder tiene todavía un banco central si ya ha aliviado extremadamente su política monetaria. Sobre todo porque el balance del BCE ya está en 4,7 billones de euros y podría superar la marca mágica de cinco billones en el futuro. La dimensión de las medidas anunciadas sugiere que Draghi ha logrado convencer a una mayoría en el consejo de que la política monetaria aún puede hacer algo. El todavía presidente del BCE confía en que tasas de interés todavía más bajas y más compras de bonos marcarán la diferencia, dando un cierto impulso a la inflación, aunque seguramente la decisión no ha sido tomada de manera unánime.

En cualquier caso, la visión general es que la política monetaria no puede hacer mucho para contrarrestar la ralentización del crecimiento en Europa y en el resto del mundo. Es necesaria una relajación concertada de la política fiscal. Todavía no hay consenso en Europa para seguir por ese camino, pero al menos los alemanes han estado hablando más abiertamente sobre esta posibilidad en las últimas semanas.

Fue en la reunión de junio, cuando Draghi comenzó a preparar a los mercados para este movimiento. Durante su intervención adoptó un sesgo más bajista sobre los tipos de interés. Lejos de contener las expectativas de nuevos estímulos que desató entonces en los mercados, su intervención en el foro de Sintra (Portugal) multiplicó las opciones de nuevas medidas extraordinarias en los próximos meses.

Draghi, en su última intervención en el foro de Sintra como presidente del BCE, recalcó que la institución monetaria está preparada para utilizar todos los instrumentos disponibles para asegurar su objetivo de una inflación próxima al 2%. Aseguró que no aceptarán una tasas persistentemente bajas de inflación, y añadió que todas las opciones barajadas para alcanzar su objetivo ya fueron objeto de debate durante la última reunión del BCE, la celebrada el pasado 6 de junio.