El código QR en el que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha entregado hoy el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado - jaime garcía

Presupuestos 2012: De las decenas de tomos al código QR

Montoro entrega por primera vez en el Congreso las cuentas públicas en formato bidimensional

m.arrizabalaga
madrid Actualizado:

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha entregado este martes al Congreso de los Diputados en formato BIDI (un código bidimensional) el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2012, los primeros que ha elaborado el Gobierno 'popular' de Mariano Rajoy.

Atrás quedan las cajas de documentos, o el más moderno C-ROM y el clásico Libro Amarillo de índice-resumen de las cuentas públicas. La innovación de este año en la entrega de las cuentas públicas consiste en un cartel con un código QR (Quick Response Barcode) que se lee a través de una aplicación informática y apunta a la página web del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas donde está colgado el proyecto de ley.

Este nuevo sistema almacena gran cantidad de información en un código de barras bidimensional. Creado por la compañía japonesa Denso-Wave en 1994, consiste en una matriz de puntos con tres cuadrados en sus esquinas que suponen una puerta de entrada rápida a una información. El creador aspiraba a que mediante el código se accediera al contenido a alta velocidad, de ahí la sigla QR de la frase inglesa Quick Response (Respuesta rápida). Hoy los códigos QR son muy comunes en Japón.

Para leer o interpretar el código se requiere de un dispositivo con cámara de fotos y un lector compatible, ahora muy extendidos con los teléfonos móviles de nueva generación.

Del papel al «pen drive»

El formato BIDI es un paso más, al que aún acompaña el «pen drive». Ya en los anteriores Presupuestos el entonces presidente del Congreso, José Bono, ironizaba ante los periodistas con la memoria USB con que la vicepresidenta económica Elena Salgado entregaba el proyecto de ley. «Cada vez vienen en un soporte más pequeño pero cada año son más importantes», decía Bono en septiembre de 2010.

El lápiz de memoria electrónica que almacenaba los Presupuestos resultaba mucho más práctico y evitaba el transporte de miles de folios y decenas de cajas hasta la Cámara Baja. Así lo entregó también Salgado en 2009 y con anterioridad Pedro Solbes, que inició en 2006 la práctica de entregar un «pen drive», acompañado de un CD-ROM y el 'Libro Amarillo' de índice-resumen de las cuentas públicas.

El entonces vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda consideró el «pen drive» como el «símbolo de lo que le gustaría que fuese la administración española» y deseó que en un futuro se pudieran entregar las cuentas públicas «a través de internet» desde el despacho.

Esta primera tarjeta de memoria la recibió Manuel Marín como presidente del Congreso, que destacó la importancia del ahorro burocrático en papel y distribución que constituía: «Aunque parezca mentira, hoy se ha vuelto a salvar la vida a tres o cuatros arbolitos».

Los anteriores Presupuestos se habían entregado en 2005 también en soporte digital, pero en un CD con cerca de 200 megabytes de memoria.

Fue el mismo Cristóbal Montoro que hoy ha innovado en el Congreso con el código QR quien entregó en 2003 los últimos Presupuestos del Gobierno de Aznar... y los últimos en papel. Fueron 17 tomos, con 17.802 páginas que pesaban algo más de 50 kilos.