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Nuevas etiquetas para distinguir el pan integral, la leche española y la miel sin adulterar

El pasado viernes, el Gobierno aprobó una nueva norma de calidad para la elaboración y comercialización del pan en España, que sustituye a la ley de 19

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En aras de conseguir una mayor transparencia para los consumidores, alimentos como el pan y los lácteos estrenan un nuevo etiquetado y otros, como la miel, lo incorporarán en los próximos meses. El pasado viernes, el Gobierno aprobó una nueva norma de calidad para la elaboración y comercialización del pan en España, que sustituye a la ley de 1985. Además, desde el pasado enero, los fabricantes de productos lácteos están obligados a indicar el origen del producto en el etiquetado. Por otro lado, el Ministerio de Agricultura ultima una nueva nomenclatura con porcentajes para los envases de miel.

El pan integral lo será de verdad

La nueva norma de calidad del pan endurece los requisitos para etiquetar un pan como integral y a partir de ahora el 100% de la harina empleada tendrá que ser de este tipo. Para aquellos panes integrales o de otros cereales que no estén elaborados en su totalidad con ese tipo de harinas, la ley obliga a detallar el porcentaje de harina en el etiquetado. Cuando se trate de pan de otros cereales se han introducido condiciones más rígidas como que, por ejemplo, el pan de centeno sea elaborado solo con ese tipo de harina. También se define el pan multicereal.

Asimismo, el IVA reducido (4%) se aplicara a más productos gracias a la ampliación de la definición del pan común, que a partir de ahora abarca al que lleva harinas integrales, de otros cereales diferentes al trigo y otros «muy demandados por el consumidor moderno», como son los productos con salvado o el pan bajo en sal o con sustitutivos de sal.

Origen de la leche

Desde el pasado enero, los productos lácteos como la leche embotellada, el queso o los yogures deben detallar si prigen en el etiquetado. En base a esta norma, los artículos elaborados en España ya identifican el «país de ordeño» y el «país de transformación» de la leche utilizada como materia prima. Cuando el país de ordeño o de transformación sea exclusivamente España, las empresas tienen que indicar «España» y no se puede sustituir por la expresión «UE» a secas. En los casos en los que la leche no sea exclusivamente española, el producto debe incluir una etiqueta con el «País de ordeño» y «País de transformación» con el nombre de estado miembro o «UE», «fuera de la UE», «UE y fuera de la UE».

Esta norma tiene carácter temporal, por un periodo de dos años, aunque los ganadores esperan que una vez pasado este periodo se implante de manera definitiva y siguiendo el camino iniciado en otros países como Francia, Italia o Portugal.

Evitar el fraude en la miel

Las etiquetas de los envases de miel tendrán que detallar el país o países de procedencia y el porcentaje de contenido de cada uno de ellos y también si ha sido tratada con calor. En un comunicado, el Ministerio de Agricultura explicó hace unas semanas que el nuevo real decreto tiene como objetivo «aportar una mayor transparencia en la información que ofrece a los ciudadanos sobre el origen de la miel» para «atender a una demanda de consumidores, sector apícola y distintas administraciones públicas que solicitan mayor claridad sobre el origen» del producto. Los productores de miel también podrán utilizar en la etiqueta la mención voluntaria «obtenidas en frío» en el caso de aquellas mieles que «no han sido sometidas a un tratamiento térmico en ninguna de las fases de obtención o preparación».

Actualmente, el etiquetado en la UE puede incluir las siguientes denominaciones: «mezcla de mieles de la UE», «mezcla de mieles no procedentes de la UE» o «mezcla de mieles procedentes de la UE y de mieles no procedentes de la UE»; lo que supone un caos para el consumidor, que queda indefenso ante una nomenclatura tan imprecisa.