De izquierda a derecha, Paloma Seoane, sudirectora de Estadística; Enrique Serrano, director general de Tinámica; Ignacio Marrero, responsable del área de Inteligencia Artificial de Accenture; e Íñigo Barandiaran, director del departamento de Industria y Fabricación Avanzada de Vicomtech, durante las jornadas organizadas por Ametic
De izquierda a derecha, Paloma Seoane, sudirectora de Estadística; Enrique Serrano, director general de Tinámica; Ignacio Marrero, responsable del área de Inteligencia Artificial de Accenture; e Íñigo Barandiaran, director del departamento de Industria y Fabricación Avanzada de Vicomtech, durante las jornadas organizadas por Ametic - JUAN MANUEL SERRANO

La falta de talento y la sombra del paro atizan a la inteligencia artificial

Los expertos destacan que las empresas aún no saben «qué puede hacer esta tecnología por ellas»

MadridActualizado:

Los años cincuenta pasarán a la historia como la década en la que se inventó la inteligencia artificial. No como la conocemos hoy día, sino que fue entonces cuando se sentaron las bases de esta tecnología. Un avance de potencial desconocido en aquella época que es ahora cuando atisba sus primeras aplicaciones. Sistemas de reconocimiento de imagen, de voz, de análisis de datos... Un sinfín de utilidades -algunas por explorar- en torno a un descubrimiento que llegó antes, incluso, que el CD. En esos años ya se hablaba de máquinas que pudieran suplir la inteligencia humana; en cambio, la música no se almacenaba en discos, la fregona no estaba ni siquiera ideada y los teléfonos móviles eran una utopía. Sin embargo, este avance tiene también inoculado un «virus» sin cura conocida: la destrucción de empleo.

«Es ahora cuando podemos contar con ella para la transformación digital», dijo Ignacio Marrero, responsable del área de Inteligencia Artificial de Accenture, durante el 32 Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones organizado por Ametic -patronal de las tecnológicas- y Banco Santander. Tras 60 años, las compañías divisan cómo sacar el jugo a una tecnología no exenta de retos y polémicas, no solo por el trabajo sino por la formación.

Antonio Budia, director de Operaciones y Marketing de Microsoft España
Antonio Budia, director de Operaciones y Marketing de Microsoft España - JUAN MANUEL SERRANO

Para Marrero, uno de los principales retos es incorporar talento a las empresas para desarrollar los avances. De lo contrario, advierte, se quedarán atrás. Incluso, el experto de Accenture señaló que las organizaciones no son capaces de entender «qué puede hacer la inteligencia artificial por ellas, el negocio y la innovación». Una tesis también mantenida por Íñigo Barandiaran, director del departamento de Industria y Fabricación Avanzada de Vicomtech: «Lo importante es la necesidad de que capten talento y haya cambios estructurales para que impacte en la cuenta de resultados», aseguró en las jornadas tecnológicas.

Un informe de PriceWaterhouseCoopers (PwC) junto a Microsoft evidencia que el 31% de las compañías españolas no ha tenido contacto con la inteligencia artificial; que el 46% tiene proyectos en fase piloto y que el 11,5% ya rentabiliza su uso. Unas cifras que habrían de ser mejores de no ser, principalmente, por la falta de profesionales. Según el mismo informe, el 19,1% de las compañías tiene en la ausencia de talento su principal barrera. Un aspecto compartido desde Ametic: «Hay empresas que podrían crecer el doble o el triple y no lo hacen por falta de talento. Está parando proyectos», explica a ABC Enrique Serrano, vicepresidente de la comisión de Inteligencia Artificial y Big Data de Ametic.

Mercado laboral

Si bien el capital humano es esencial, la pérdida de puestos de trabajo es el problema de fondo; la sombra en el retrovisor. Una consecuencia lógica que, incluso, puso de manifiesto el famoso historiador Yuval Noah Harari -referencia para Barack Obama, Bill Gates y Mark Zuckerberg- en una entrevista en ABC. Éste llegó a asegurar que la tecnología podrá sustituir a las personas. Tajante, sin concesiones, pero nada desencaminado. Que una máquina realice el trabajo del hombre pondrá en peligro en la próximo década un 21% de los empleos, frente al 3% actual, según el informe de PwC. Pese a ello, el 71,4% de las empresas considera que la reducción del trabajo no será significativa. Datos a futuro cuasicontradictorios que anuncian que la inteligencia artificial presenta más dudas que certezas.

Desde Ametic la visión es más clara y rotunda: el saldo entre empleos creados y destruidos será positivo. Serrano apunta a que hay 250.000 puestos por cubrir por falta de talento. «En ninguna de las revoluciones anteriores el balance ha sido negativo», recalca el directivo de la patronal. Aun así reconoce que algunas profesiones tendrán que reinventarse porque la inteligencia artificial hará prescindibles a los humanos. «Tenemos que gestionar esa transición y reciclar esos puestos para que no salgan del sistema», dice, al tiempo que señala la radiología como la primera disciplina que desaparecerá. Todo ello sin olvidar que Microsoft, empresa puntera en la materia, sostiene que el 85% de las conversaciones con centralitas serán sustituidas por robots. Una evidencia de que al menos ese ámbito tendrá que reinventarse.

Desde Ametic apuntan a que el sector necesita cubrir 250.000 puestos relacionados con esta tecnología

Los expertos que se dieron cita en las jornadas tecnológicas de la patronal del sector rechazan cualquier acusación de que este avance pueda lastrar el mercado laboral. Todos coinciden en que es una oportunidad más que un riesgo; una ventaja competitiva más que un salto al vacío. Prueba de ello son los datos que aportó Antonio Budia, director de Operaciones y Marketing de Microsoft España: «En 2020 el 85% de las empresas usarán inteligencia artificial en su negocio y generará un billón de riqueza atribuible al uso de estas tecnologías. Es una ola que debemos asegurarnos de surfear».

Las empresas, pese a destacar el compromiso del Gobierno por fomentar esta tecnología, consideran insuficiente la financiación no solo que se dedica a la inteligencia artificial sino a toda la investigación, desarrollo e innovación. Desde Ametic confían en que el Ejecutivo se comprometa a impulsarla y animan a las instituciones a «surfear» esa ola de la que hablan en Microsoft. De hecho, éstos ya prestan servicios a compañías como Uber, UPS y UBS. Éste último, por ello, ha logrado reducir «procesos que les llevan 22 días a tan solo 15 minutos».