Excusas para inversores

Estamos en un momento de paranoia transitoria, hay que coger distancia: es una ocasión en que la Bolsa permite optar a rentabilidades muy altas

MadridActualizado:

Todos los días hay excusas en los periódicos para no invertir en Bolsa. Sin embargo, estamos otra vez más en un momento de paranoia transitoria, en el que el escepticismo campa a sus anchas. Este contexto guarda similitudes con los peores momentos de la crisis griega, en la que algunos nos descubrimos siguiendo en directo una sesión del Parlamento de Grecia, lógicamente en griego, cuando desde luego no hablas griego. También se parece a cuando se hacían cábalas -no hace tanto- sobre cuánto tardaría España en solicitar el rescate, o algún colega recomendaba con total seriedad comprar soles peruanos como una buena alternativa de inversión ante la incertidumbre europea.

Hoy, cuando resulta objetivo que estamos en una situación mucho mejor que la de aquellos momentos de histeria colectiva, estamos volviendo a tener conversaciones que denotan un punto enajenación. Hace pocos días, en una reunión con inversores, me descubrí destripando la reforma de las pensiones italiana cuando de verdad no importa nada. O hablando de la -inexistente- política económica del presidente Sánchez y sus posibles efectos cuando, si lo pensamos fríamente, no van a tener mayores consecuencias desde la óptica del que toma decisiones de inversión.

Por lo tanto, estamos otra vez en uno de esos momentos en los que hay que tratar de coger distancia y no dejarse llevar por la vorágine del día a día. Hay que volver a los fundamentales, que son los que realmente importan y que en estos momentos están absolutamente olvidados. Podemos seguir enredados en la madeja de la actualidad y dejarnos arrastrar, pero no podemos olvidar que los fundamentales se acabarán imponiendo. Así, hoy nos encontramos en una de esas ocasiones, de esas pocas ocasiones, en las que la Bolsa española permite optar a rentabilidades muy altas.

JOSÉ RAMÓN ITURRIAGAJOSÉ RAMÓN ITURRIAGA