Berlín y Bruselas advierten de que el plan de ajustes de la CE es «obligatorio»
El ministro alemán de Economía, Philipp Rösler, charla con el comisario de Mercado Interior, Michel Barnier - EFE

Berlín y Bruselas advierten de que el plan de ajustes de la CE es «obligatorio»

Rajoy puede negarse a subir el IVA pero, a cambio, tendrá que poner nuevas tasas y suprimir deducciones

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Las recomendaciones realizadas el miércoles por la Comisión Europea a cinco países europeos, entre ellos España, sobre las reformas estructurales en varias áreas no son opcionales. El Gobierno alemán, a través de su ministro de Economía, Philipp Rösler, aseguró ayer en un comunicado que las recomendaciones de Bruselas «deben reflejarse en consecuentes decisiones de política económica en todos los países de la Unión Europea, ya que las medidas específicas para cada país contienen un alto grado de obligatoriedad».

Rösler añadió que su Gobierno considera que con estas recomendaciones la CE «ha dado un espaldarazo al rumbo del Ejecutivo» de la canciller Angela Merkel. Sobre las propuestas concretas, señaló que el Ejecutivo alemán también quiere «bajar los impuestos y los gastos, precios de la energía más asumibles y más competitividad», aunque no dio detalles de cómo se implementarán estas medidas.

El mensaje de Berlín coincidió ayer con una nueva vuelta de tuerca de la Comisión Europea en relación con el mismo asunto. Según fuentes comunitarias el margen de actuación de todos los países es realmente limitado ya que las recomendaciones de la Comisión se convertirán en obligatorias una vez que sean aprobadas por el Consejo de Ministros de Economía de la Unión Europea (Ecofin), lo que está previsto que ocurra el su reunión del 21 de junio.

En el caso de España las mismas fuentes señalan que el Gobierno puede decidir no subir el IVA, tal y como ha recomendado expresamente Bruselas, pero a cambio tendrá que subir los impuestos sobre los bienes inmuebles, sobre el consumo y los relacionados con el medio ambiente y, como consecuencia, se podrán hacer entonces rebajas de impuestos en todo lo relacionado con el empleo y con las empresas. Otro de los «dictados» de la CE es que España acabe con el «marasmo» de deducciones y desgravaciones fiscales que, según ella, complican y hacen poco transparente el sistema.

La queja de Bruselas es que algunas de las recomendaciones de ahora ya estaban en los sucesivos planes elaborados por el Gobierno y enviados a Bruselas, pero no tenían fecha de puesta en marcha, lo que parece haber acabado con la paciencia de la CE.

En materia laboral, las mismas fuentes señalan la necesidad de que en España se acabe con la dualidad entre trabajadores fijos y temporales, por lo que urge a realizar las reformas que sean necesarias para mejorar el funcionamiento del mercado laboral español. Sobre los tipos de contratos la idea de la Comisión no es imponer el contrato único, pero sí reducir de manera sustancial los actuales 42 tipos de contratos.

El secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez-Latorre, aseguró ayer que lo que ha hecho la CE es «respaldar la política de contención del déficit realizada por España».