Nuevas tecnologías

Inflated Wing Sails, la vela auto-hinchable fácil de usar

Mezcla de aeronáutica, en busca de la libertad de movimientos minimizando los esfuerzos estructurales. No más cables de jarcia, ni aparejos ni drizas

Dury Alonso
Vigo (Pontevedra)Actualizado:

Podrá sonar raro que se pretenda hace desaparecer la jarcia firme de los veleros, que sujetan el mástil y permite para envergar velas. Pero desde hace años los ingenieros, inventores y aficionados a la navegación han intentado diseñar la mejor solución para que el mástil, y toda su parafernalia de obenques y drizas, desaparezca de cubierta.

Las últimas ediciones de la Copa América ha servido para ver hasta qué extremo la ingeniería ha permitido diseñar veleros super voladores que portaban velas mayores a semejanza de las alas de los aviones en posición vertical. Se llevó al máximo la integración de los conceptos aeronáuticos y náuticos para vencer el «principio de Arquímedes». Pero esto no el caso de la «vela mayor hinchable».

Laurent de Kalbermatten y Edouard Kessi, ambos con un gran conocimiento profesional de conceptos aeronáuticos (sería muy largo incluir sus currículos); en especial en el diseño de velas hinchables para parapentes, y de nuevos materiales textiles más fuertes y ligeros. De hecho, en 2002 Kessi patentó la tecnología 3Di para las velas del equipo Copa América helvético Alinghi, velas que desde entonces fabrica North Sails como evolución de las conocidas 3D. Pues, estos amigos suizos decidieron liarse la manta a la cabeza para crear lo que ellos llaman: Inflated Wing Sails (IWS).

Partiendo de la necesidad de hacer desaparecer de cubierta el mástil, y toda su parafernalia, diseñaron una única vela auto-hinchable para instalar en los veleros, la cual se iza con un mástil que se escamotea a ras de cubierta.

El concepto de la vela IWS se basa en una vela hinchable que se coloca verticalmente sobre la embarcación. Toda su estructura se concentra en la base de mástil, que tiene partes extensibles para desplegarse en función de las condiciones de viento. En el borde de ataque de la vela, digamos en su parte delantera, hay dos orificios por donde entra el viento que mueven unos ventiladores que generan un efecto Venturi para hinchar la vela y crear una mayor presión interior.

Todo el sistema gira libre sobre cubierta, solo hay una escota para cazar la vela en función del rumbo que se pretenda realizar. Las trasluchadas son muy rápidas, sencillas y sin contratiempos, al largar la escota la vela vira libremente por la proa; es cuestión de largar, meter caña y volver a cazar. Y las viradas por avante aun son más sencillas que la maniobra de trasluchar, el patrón mete caña a una banda, se cambia de borda y vuelta al rumbo, con un ángulo muy pequeño sobre la dirección del viento.

Al ser una vela deformable, su perfil se acomoda a la presión del viento, se autoajusta a las condiciones de viento y mar, mantiene el centro velico en el mismo plano del eje del plano de deriva. Mientras que en los aparejos tradicionales el centro velico hay que intentar aproximarlo siempre hacía ese centro ideal mediante el ajuste de las velas, en función de la intensidad del viento y su ángulo; más el reglaje de los escoteros: que sí más a proa, o más a popa, en foques y génovas, o más a barlovento o a sotavento el carro de la vela mayor. Las tensiones que produce el viento sobre las velas se descargan a través de la base del mástil y la jarcia firme (stay, obenques y backstay o burdas), generando una fuerza motriz de abatimiento pero que se anula con el plano de deriva de las orzas, obligando a la embarcación a navegar hacia proa. Y que con la vela IWS, esta no traslada al casco las fuerzas del aparejo tradicional por ser esta una vela que solo tiene un punto de apoyo sobre el plano de deriva, y el herraje de la escota; evidentemente, el barco también se mueve hacia adelante por el mismo efecto de los vectores de fuerzas.

Auto-hinchable

Al ser auto-hinchable el «ala» reduce los esfuerzos de compresión y tensión sobre el casco del barco. Su forma se modifica en función de la presión del viento sobre su superficie y en su interior. No usa sables, su efecto se logra en la unión semicircular de los paños. No hay un «estrés» local de los materiales en la proa, popa e hipotéticos arraigos de obenques en las bandas del casco; y al volar verticalmente, no crear tensión local en el interior de la membrana (tela de vela muy ligera para formar al perfil y volumen). Esta libertad de movimiento produce un mejor envejecimiento del tejido. No necesita todo el material de poleas, herrajes, crucetas, drizas, etc. de un sistema tradicional. Y la superficie velica se reduce deshinchando el «ala» y con una menor altura del mástil, que utiliza un bombín de aire para el izado integrado en el interior de la vela.

Su concepto de simplicidad, y el tener un giro libre de 360° del «ala», implica un manejo mucho más amable, más agradecido, más fácil. Lo podríamos comparar entre conducir un coche con cambio manual y otro automático: pie en el freno, pisa embargue, meter marcha, soltar suavemente el embrague y el pedal del freno, acelerar paulatinamente, y con suerte el conductor ha podido salir en cuesta sin trompicones; mientras que la otra opción es soltar freno y acelerar, y la rampa más empinada se remonta sin «estrés».

Prototipo

El primer prototipo fue creado en 2015 utilizando una embarcación Laser; y este año 2017 se fabricó el actual modelo IWS, con una superficie velica de 42m2 para un velero quillado de 5,5 metros de eslora. El mástil, de cinco secciones, se iza hasta los 13 metros de altura. Las primeras pruebas se han realizado en lago de Ginebra, y en breve las harán en mar abierto.

Simplicidad que agradecerán, no solo los regatistas consolidados, sino aquellos que están deseosos de sumergirse en la navegación a vela y ver sobre cubierta la ausencia total de la maniobra básica, con numerosos cabos, herrajes, poleas, mordazas y una sólida botavara que le puede hacer volar la cabeza.