ATP World Tour FinalsFederer, maestro de maestros

El suizo abre hoy un torneo que ha ganado seis veces y en el que ha jugado en 15 ediciones

ENRIQUE YUNTA
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La Copa de Maestros, en realidad, es la Copa de Roger Federer, un tenista irrepetible que en la sobremesa de este domingo cortará la cinta del majestuoso O2 londinense para disputar, contra Jack Sock, el primer encuentro de un torneo que se le da de maravilla (15 horas, Movistar Deportes 2). Nadie en la historia ha sido capaz de ganarla tantas veces como él y nadie en la historia ha estado presente en quince ediciones, que son a las que llega el suizo en 2017 -Agassi se quedó en 14-, únicamente ausente el pasado curso por sus problemas físicos. Rejuvenecido a sus 36 años, Federer es el claro favorito en un evento con menos glamour que en otras ocasiones y su principal enemigo será, como de costumbre, Rafael Nadal, pendiente de esa rodilla derecha y de sobrevivir al dolor que le produce su tendinitis degenerativa.

«El año pasado pude estar aquí y es genial regresar. Para mí es un gran logro. Empecé algo atrás en el ranking, pero fui subiendo poco a poco. He tenido un curso sin prácticamente lesiones y estoy feliz de disputar las Finales ATP (nombre oficial de esta cita). Es uno de los mejores torneos del año, ya que juegas contra los mejores», resume Federer.

Efectivamente, el campeón de 19 grandes empezó alejadísimo de la zona noble, doloroso verle en el puesto 17 de la ATP después de perderse más de la mitad del curso pasado. Sin embargo, los triunfos en el Abierto de Australia, Indian Wells, Miami, Halle, Wimbledon, Shanghái y Basilea le han catapultado hasta su lugar habitual, únicamente superado por Nadal en la lista sin que eso vaya a cambiar pase lo que pase esta semana en Londres. Federer, galardonado con los premios al mejor regreso del año, a la deportividad y al tenista preferido de la afición, entusiasma además por su capacidad para reinventarse cuando apenas se contaba con él para las tardes importantes. Ha sabido organizar la temporada de manera estupenda y se puede permitir el lujo de renunciar a la gira por la tierra, asumiendo que ese territorio no le pertenece. «Para mí, más que el rival, lo que veo es que ya no puedo jugar 25 torneos al año. Bueno, podría, pero quizá el resultado no sería el esperado. El objetivo es estar sano y libre de lesiones. Este año he jugado mucho menos de lo que pensaba en un inicio, principalmente por el gran arranque que tuve y no he tenido que forzarme al límite, algo que es genial». Le desafía para empezar Jack Sock, campeón hace unos días en París-Bercy, y a lo lejos se intuye una final con Nadal, que supondría un epílogo cargado de simbolismo. Federer es el maestro de maestros y Nadal oposita para serlo de una vez.