Real Madrid-LevanteConte y Blanc se ofrecen al Madrid

Los fallos tontos atrás y la falta de acierto en el remate, con tres palos y un Oier excelente, destrozan a Lopetegui

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Lopetegui se jugó su futuro con Mariano en punta y Lucas Vázquez como extremo derecha, Isco en el centro del campo y Marcelo en el lateral izquierdo. Y el Real Madrid jugó más al ataque, incisivo, pero los errores defensivos le condenaron. Su futuro pende de un hilo.

Blanc y Conte se han ofrecido al Real Madrid para sustituir a Lopetegui. El club se lo piensa. Solari sería una opción provisional. Subiría del Castilla. Y habría después un fichaje. La incógnita es cuando sucerá un cambio que parece anunciado, tarde o temprano.

Lo cierto es que Lopetegui perdió por culpa de los fallos de sus hombres, que atacaron en 43 jugadas y el gol no entró. Varane no supo despejar un balón y permitió el 0-1. Una mano posterior del francés, al borde del área, sin peligro, supuso un penalti de VAR que costó el 0-2. después, el Real Madrid remató dos veces al larguero. Y la afición blanca silbó con tibieza al equipo, por su incapacidad de marcar. Marcelo consiguió el 1-2 en el minuto 71. Ocho horas sin acertar sumaba el Madrid.

«El Real Madrid llegaba y estrellaba los balones en el larguero; La afición silbó a los defensas, porque Morales les superaba. Al final, la falta de acierto ante la portería pudo con el conjunto blanco y los pitos del Bernabéu pusieron al entrenador en la picota, aunque esta vez no fue el culpable de nada. Marcelo anotó por fin el 1-2 en el minuto 71. Habían pasado ocho horas sin gol. Pitos al final

Los pitos surgieron en diversas ocasiones cuando Morales cogía el balón y superaba a Ramos y Varane. No era, hoy, un gran problema de entrenador, sino de mala forma de muchos hombres.

Lucas, en el colmo del infortunio, falló un gol cantado. Y la afición todavía esperó el gol, porque ocasiones creaba el Real Madrid. Sin embargo, Mariano, normalmente un rematador de primer toque, desperdició dos balones por esperar demasiado.

Era la ley de Murphy, todo salía mal. El conjunto blanco merecía más y perdía porque el balón no le entraba. Ramos, Casemiro y Mariano entraban a los remates y se estrellaban en postes o los despejaba Oier en el último suspiro.

Los seguidores blancos silbaban a la defensa cuando Morales los dejaba atrás, pero no al equipo en general. Porque en ataque llegaba y los remates se topaban con palos, defensas y el guardameta visitante. Con el 1-2, el Madrid buscaba el empate. Lo tuvo en dos jugadas de Benzema. Un tercer palo firmó el francés en un disparo colocado. Al final, 1-2 y pitos.