Gareth Bale, goleador en la última final de Champions
Gareth Bale, goleador en la última final de Champions - AFP

Real MadridBale pide la batuta de Ronaldo

El adiós del luso y el de Zidane cambia la visión del galés, al que Lopetegui quiere dar más protagonismo

Actualizado:

Estaba colocado en la rampa de salida y el adiós de Zidane y de Cristiano ha cambiado su situación en el Real Madrid. Bale vive una realidad única en el club que soñó desde niño, cuando celebraba en su casa de Cardiff los triunfos del conjunto blanco en las tres Copas de Europa ganadas con Heynckes y Del Bosque. Entonces, su ídolo era Raúl. Once años después fichó por el Real. Y en la temporada de su estreno ganó la Champions y la Copa, con su galopada de Mestalla. Su fútbol, sin embargo, quedaba habitualmente en segundo plano. Ronaldo oscureció su legado durante estas cinco campañas.

El galés protagonizó actuaciones decisivas para ganar la undécima y la decimotercera Champions, con partidos memorables ante el Manchester City hace tres años y frente al Liverpool hace dos meses. Pero siempre se le destacaba fugazmente, los elogios duraban solo unos días ¿Se imaginan si la chilena de Bale en Kiev la marca el portugués? Cristiano lo acaparaba todo. Ahora, el Balón de Oro se ha marchado. Y Zidane, con el que Bale no se hablaba tras consumar su suplencia, también se ha ido. El Manchester United de Mourinho vuelve a interesarse por su fichaje y el británico quiere saber qué rol tendrá en el proyecto de Lopetegui.

Ser el referente en ataque

El campeón de Europa regresa al campo a trabajar el lunes y el entrenador dialogará con el futbolista para decirle que será un hombre importante en su esquema. Bale quiere más. Pide ser el referente del Real Madrid en el ataque. Pretende que se le conceda la libertad de acción que se otorgó a Ronaldo durante nueve años. Hay que reconocer un hecho: Bale ha brillado siempre cuando Cristiano no jugaba, porque con el luso en el césped los balones siempre se dirigían al goleador. El galés solicita ahora recibir esa autoridad para jugar por todas las zonas del área y poder lucir. No quiere volver a ser segundo plato, sino recibir él esos centros que antes monopolizaba su compañero.

En su cabeza ronda el anhelo de ser el rematador del nuevo equipo de Lopetegui, ya sea como falso nueve o como un media punta que entra por las bandas, como hacía la estrella que taponó su fulgor a lo largo de un lustro triunfal para la casa. Ha sido el segundo ariete de la plantilla en la pasada campaña tras Cristiano con 21 tantos, uno menos que su récord en la entidad, conseguido en su primera temporada, y augura que sin Ronaldo en el once anotará más goles. Suma 88 dianas y 59 asistencias en 189 encuentros en el club madrileño.

Más integración

Jonathan Barnett, apoderado del delantero, anuló su deseo de reunirse con el Real Madrid en mayo, tras la victoria en la Liga de Campeones, al conocer la dimisión de Zidane cuatro días más tarde. Dejaba la institución el preparador que se atrevió a sentar al segundo fichaje más caro de la historia de la empresa. Ni se despidió del francés. Ahora, el agente del británico quiere mantener una cumbre con el club para saber qué rol tendrá su representado en el ideario de Lopetegui, pues presagia que habrá fichajes para sustituir la baja de Ronaldo y no quiere que Bale vuelva a ser carne de banquillo.

Con independencia de la charla que Bale deberá mantener con el nuevo técnico a partir del lunes, Lopetegui le pedirá que se integre más en el ambiente de la plantilla, del club y del país. Uno de los problemas que el galés ha vivido estos años es su «desconexión». No habla español con fluidez porque nunca lo ha intentado. Sigue imbuido en su mundo británico, en jugar al golf y no ha querido realizar la inmersión cultural en el club por el que ha firmado hasta 2022 y donde ha disfrutado de la mejor etapa de su carrera, una trayectoria que puede agrandar. Depende todo de él. Lopetegui cuenta con él como un puntal.