Mikaela Shiffrin, en su última Copa del Mundo
Mikaela Shiffrin, en su última Copa del Mundo

Pyeongchang 2018Mikaela Shiffrin vale para todo

Con 22 años y ya con un oro de Sochi 2014, se ha preparado para participar, y si puede, ganar, en las cinco pruebas de esquí alpino: gigante, eslalon, supergigante, descenso y combinada

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Cuando se le pregunta a Mireia Belmonte por qué compite en todas las pruebas, ella solo contesta: «Si fallas un día, tengo otra oportunidad». Es un proyecto de competición exigente, pero que le sirve para ser una nadadora más completa. Es la misma idea que tiene Mikaela Shiffrin en estos Juegos Olímpicos de Pyeonchang. Se ha preparado para participar en las cinco modalidades de esquí alpino: eslalon, gigante, combinada, supergigante y descenso. Un reto mayúsculo para la estadounidense que, con 22 años, ya es bautizada como «la nueva Lindsey Vonn».

Ella quiere ser ella, pero no es un símil descabellado. Vonn ha aterrizado en Corea del Sur con 33 años, récord de 81 victorias en Copas del Mundo, un oro y un bronce olímpicos y con el mensaje de que será su última incursión en unos Juegos. Shiffrin, con 41 victorias mundialistas, también es campeona olímpica, pues conquistó el oro en eslalon en Sochi 2014 con 18 años, la más joven en lograrlo. Y en este ciclo, su confianza, su calidad técnica y sus triunfos no han hecho más que aumentar.

No obstante, es el esquí un deporte en el que no solo influye la preparación del esquiador, ni su mentalidad ganadora. Es el viento, el tipo de nieve, las distintas distancias, las diferentes formas de bajar, la velocidad, las huellas de las participantes anteriores... demasiados factores con los que Shiffrin deberá contar cada vez que se asome al abismo. Nadie ha conseguido cinco medallas en los mismos Juegos. Solo Toni Sailer (1956), Jean-Claude Killy (1968) y Janica Kostelic (2002) lograron el triplete.

Pero ella, que nunca quiso especializarse en una sola modalidad porque, en sus palabras, tendría demasiado tiempo libre en las competiciones, ha ganado diez pruebas de la Copa del Mundo esta temporada: en eslalon, gigante, descenso y combinada. Incluso se atrevió a desafiar a Vonn en su propio territorio: venció en la modalidad de descenso en Lake Louise, conocido como «Lake Lindsey» por el poderío de la estrella en ese circuito.

Los expertos se debaten entre el deseo y la razón. Algunos lo ven completamente imposible. Otros, en ambio, confían en que si alguien lo puede hacer, es ella. «Es la mejor esquiadora o esquiador que he visto en mi vida. Es equilibrada, dinámica, compite de forma tan intensa y concentrada que tiene opciones de lograrlo. Puede conseguir tres oros, e incluso cuatro», comentó Bode Miller, seis medallas olímpicas en cuatro disciplinas distintas, aunque en tres Juegos.

La propia Shriffin es consciente de la dificultad de la empresa. Entrenada por su madre Eileen desde siempre, quien le hizo ganar equilibrio con ejercicios de malabares sobre un monociclo. Debutó en el Mundial con 15 años y ganó su primer título en eslalon con 17. Es famosa por sus siestas entre carrera y carrera, pero su oro en Sochi, y la presión que vino con él, la hicieron madurar. Contrató a un psicólogo deportivo porque la presión de ser la favorita, de que todos esperen su oro, de decepcionar, pudo con ella.

Tras un inicio de temporada fantástico y pocos días antes de volar a los Juegos paró. «Estaba muy cansada. No es lo mismo la fatiga mental que la física. Eso es lo más duro. Lo que hice fue regresar a mis raíces esquiando, lo que me hizo recordar que no estoy aquí solo por las medallas, sino porque amo el deporte», comentó.

Por eso también mira al día su calendario. Comenzaba esta madrugada en el gigante, pero el viento ha aplazado la prueba. Defenderá su corona en el eslalon el miércoles. A partir de ahí, su cabeza y su talento dirigirán sus pasos. «Estamos abiertos a cualquier posibilidad. Me gustaría competir en todas las pruebas, pero no sé si tendré la suficiente energía». Rechaza que se la compare con Michael Phelps. «¿Estáis locos? Son dos deportes muy distintos». Con 22 años ya tiene un pasado olímpico y espera ser presente y futuro. Vonn mediante.