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Mundial Rusia 2018Hierro da su primer golpe en la mesa

Reclama su papel en la elección del once ante Irán e introduce cambios al plan trazado por Julen Lopetegui

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De los mensajes lanzados por Fernando Hierro en su semana escasa al frente de la selección ha habido uno que, por repetido, llegó a calar muy hondo. Lo dijo el día de su presentación («la clave será tocar lo mínimo») y también en un encuentro posterior con un grupo de periodistas en el centro de prensa del Krasnodar Stadium («Esta selección tiene derechos de autor»). El malagueño quiso dejar claro que tomaba el mando en circunstancias excepcionales y dispuesto a respetar el trabajo realizado en los dos últimos años.

Se asumió, por tanto, que el once elegido para el partido ante Portugal, solo tres días después de la crisis que derivó en la destitución de Lopetegui, venía establecido por el plan trazado por el técnico vasco. Que la elección de Nacho en el costado derecho o la de Koke en el centro del campo como acompañante de Busquets se debían al pormenorizado análisis de los rivales realizados por el anterior cuerpo técnico.

Ayer, tras la pírrica victoria ante Irán, tocaba cuestionarse si la aparición de Lucas en el once se trataba de una decisión aún sobrevenida del régimen anterior o, por el contrario, el cambio obedecía al toque personal de Hierro. Por primera vez en siete días, el malagueño se puso serio: «Yo soy el seleccionador. Nos tenemos que acostumbrar todos a eso», respondió de forma tajante, reivindicando su papel más allá de simple pacificador y molesto por las críticas: «Siempre nos autoexigimos más que nadie. Decíamos la verdad cuando hablamos de la dificultad de Irán». Y para que no quedarán dudas, argumentó después la elección del once: «Entendíamos que por la derecha necesitábamos profundidad y campo abierto. Con Carvajal y Lucas hemos encontrado espacios y desequilibrios. Por eso ha sido la decisión. Es lo que buscaba con esta alineación».

No se trata de que Hierro se ponga a cuestionar el innegociable estilo de la selección. Pero con el transcurrir de los días el nuevo entrenador de España pretende ir diluyendo la larga sombra de Lopetegui que aún pulula por Krasnodar. Se vio en las jugadas de estrategia ante Irán, que llevan ya el sello de Julián Calero, su segundo. Y se aprecia también en el ritmo de trabajo de la selección, donde se han cambiado los entrenamientos por la mañana de Lopetegui por los vespertinos, más habituales en la etapa de Del Bosque.

«Con Hierro la idea es la misma que teníamos con Lopetegui», concedía ayer Jordi Alba. «Cada uno aporta sus detalles, pero la esencia de la selección sigue siendo la misma».