José Mourinho y Alex Ferguson se saludan en un partido de 2007
José Mourinho y Alex Ferguson se saludan en un partido de 2007 - AFP
Premier League

El United de Mourinho trata de encontrarse

Desde que se fue Alex Ferguson del banquillo de Old Trafford, el club no ha conseguido igualar los éxitos del pasado

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«Ahora voy a descansar un poco, pero antes de irme quisiera darles las gracias de parte de toda la familia Ferguson y sus once nietos». Han pasado más de cinco años desde que el mítico técnico escocés pronunciara su discurso de despedida ante un Old Trafford abarrotado. En sus de 26 años al frente del equipo, Alex Ferguson logró llevar a la entidad a ser una referencia nacional e internacional. Así como su legado será eterno, su vacío es difícil de llenar. Desde su marcha, el Manchester United no ha logrado dar con la tecla para recuperar el lustre de antaño.

Tras el estrepitoso paso de David Moyes por el banquillo, el testimonial periodo de Ryan Giggs y la extravagante aventura de Louis van Gaal al frente del equipo, se apostó fuertemente por José Mourinho. Su personalidad y su trayectoria le avalaban como el relevo perfecto de Alex Ferguson. Dos años después la realidad es muy diferente. Para un club acostumbrado a reinar en la Premier League y a pelear por la Champions League, una Community Shield, una Copa de la Liga y una Europa League saben a poco. Y aunque el desierto con pequeños oasis del Manchester United podría terminar esta temporada, las cosas de momento no han empezado del todo bien.

Crisis entre la directiva y Mourinho

«Necesitaba seis jugadores, no solo tres». Así de tajante habló José Mourinho hace apenas unas semanas. La política de fichajes del club no le ha resultado satisfactoria y así lo ha hecho saber públicamente. Tal es el enfado del portugués que estos días algunos medios ingleses han llegado a especular incluso sobre su posible dimisión: «Si hubiese sido otro club habría dimitido», habría dicho el técnico a sus allegados según el 'Daily Mirror'.

José Mourinho no entiende la postura de la directiva; ve cómo el resto de Europa se rearma mientras que ellos no dan el paso que cree necesario para competir por todo. El Manchester United, el club más valioso del planeta según 'Forbes' y el séptimo con mayor músculo financiero según 'Football Finance Index' (FFI), no es capaz de satisfacer las peticiones de su entrenador. Todo se debe a un cambio de postura del vicepresidente Ed Woodward, quien al principio de verano le habría comunicado su intención de no realizar grandes inversiones. Esta filosofía le ha llevado a un enfrentamiento con el entrenador y con parte de la afición, quienes no entienden que no se refuerce la plantilla.

Un modelo de éxito amenzado

«Los resultados no tienen un impacto en lo que ingresamos como multinacional», dijo en su momento Ed Woodward. Sin embargo, la realidad es que el éxito del Manchester United estuvo ligado a la figura de Alex Ferguson. El entrenador escocés exprimía a sus jugadores sobre el campo y convertía a la entidad en un activo atractivo para marcas y patrocinadores. Su bajón deportivo en los últimos años ha venido acompañado por el fortalecimiento de su vecino. El Manchester City crece de la mano de Pep Guardiola y supone una amenaza más allá de los futbolístico. José Mourinho es consciente del rival que tiene enfrente y considera insuficientes los 80 millones que le ha dado el club este verano. «Esta temporada básicamente seremos los mismos que la pasada», ha dicho.

En este escenario, la derrota ante el Brighton hizo saltar las primeras alarmas. José Mourinho sabe que arrastra problemas de la temporada pasada que no ha podido solucionar en el mercado de fichajes. La directiva, por su parte, teme otro año a la sombra del Manchester City en la Premier League y sin aspiraciones en la máxima competición continental. Lo que hace dos temporadas podría haber parecido el matrimonio perfecto, está inmerso ahora en una crisis pública y con la palabra divorcio en boca de muchos. La pareja Mourinho-United tiene, este fin de semana ante el Tottenham, una nueva prueba sobre el césped para intentar retomar el vuelo. Una nueva derrota traería más tensiones al club.