Tokio 2020Un año para los Juegos del futuro

Quedan doce meses para el inicio de la cita olímpica, pero Japón ya tiene todo listo para asombrar al mundo: taxis autónomos, robots y hasta un coche volador para encender el pebetero

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Una flecha en Barcelona 92, un gimnasta que flota por el aire en Pekín 2008 o un pebetero saliendo del agua con el fuego olímpico en Sídney 2000. Cada cita olímpica busca su imagen icónica con el encendido de la llama en la ceremonia inaugural y Japón quiere que la suya sea recordada por encima de todas. Prepara para ello un coche volador para asombrar al mundo en el inicio de unos Juegos que deben ser los del futuro por el uso de la tecnología, pero también porque servirán de puente entre las faraónicas olimpiadas de principios de siglo y las que vienen por delante, marcadas por la austeridad impuesta por la Agenda 2020.

El camino de Tokio hacia los Juegos no ha sido fácil. Desde que fue elegida sede olímpica, la capital nipona ha tenido que sortear diferentes obstáculos, pero a un año del inicio todo está prácticamente listo para la celebración. Atrás quedaron las acusaciones de corrupción y soborno a miembros del Comité Olímpico (COI) para ser la escogida. Una pesadilla que puso en aprietos a los organizadores y que ha obligado a Tsunekazu Takeda, el artífice de la elección, a dimitir para regenerar la imagen de la candidatura. Sepultada esa mancha, la ciudad tiene su mirada puesta en el próximo verano y en esa ceremonia de inauguración en la que los ojos del mundo estarán apuntando hacia Tokio. «Estamos preparados y emocionados. Los preparativos van según lo previsto y solo quedan por terminar cuatro de las ocho instalaciones permanentes de nueva construcción», explica a ABC Masa Takaya, portavoz de la candidatura de Tokio 2020.

Costes controlados

De los cuatro centros deportivos aún en obras, uno es el Estadio Olímpico. El epicentro de los Juegos. Si no hay problemas, estará acabado en diciembre, fecha prevista para su inauguración, después de una construcción contrarreloj. En 2016 se descartó el proyecto de la arquitecta Zaha Hadid por su alto coste y en solo tres años se ha conseguido llevar a cabo el nuevo, diseñado por Kengo Kuma y con un presupuesto de 1200 millones, un tercio del anterior.

Es la joya de la corona. Levantado en el mismo lugar que ocupaba el antiguo coliseo que acogió los Juegos de 1964, para su construcción se ha utilizado madera recogida en las 47 prefecturas de Japón y los asientos tienen diferentes tonalidades verdes simulando las hojas de los árboles. «El 90 por ciento del trabajo está acabado. Estamos equipando el interior y el equipamiento deportivo. La hierba y la pista se instalarán el próximo mes», afirma orgulloso Takeo Takahashi, responsable de desarrollo del Estadio Nacional.

El modelo de Madrid

De las otras tres instalaciones en obras, el Centro Acuático es la más retrasada –«está al 75 por ciento»–, mientras que el pabellón que acogerá la gimnasia y el Ariake Arena, donde se jugará el voleibol y el baloncesto en silla de ruedas, serán inaugurados en las próximas semanas. También la Villa Olímpica, situada en Bahía de Tokio y que alojará a más de 10.000 atletas, está muy avanzada. «Cuando estuvimos allí en noviembre, Thomas Bach –presidente del COI– dijo que los Juegos podrían celebrarse ya si hiciera falta, y es así. Entonces estaba todo muy adelantado. Los japoneses son muy metódicos y organizados. Estoy seguro de que harán unos grandes Juegos», afirma a ABC Alejandro Blanco. El presidente del Comité Olímpico Español explica que «será la primera cita adaptada a la "Agenda 2020", con un modelo más cercano a lo que presentó Madrid en su día para haber organizado este evento. Eso indica que se hicieron bien las cosas, aunque no fuera elegida». Además, Blanco se mostró confiado en que los deportistas españoles puedan superar en número a la delegación que fue a Río 2016. «Aún es pronto para hablar del equipo, porque los procesos de clasificación están en marcha y hasta febrero o marzo no podremos hacer balance, pero llevaremos un buen equipo», expone.

Altas temperaturas

Con el trabajo de infraestructuras casi acabado, la organización de Tokio se centra ahora en las altas temperaturas, uno de los principales problemas. «El reto de lidiar con el calor y la humedad existente en los meses de verano en Japón es algo en lo que hemos estado trabajando. Vamos a hacer pruebas en varios eventos deportivos celebrados este verano para ver cómo afecta eso a los deportistas y los espectadores y estudiar cómo podemos minimizar el efecto negativo», señala Takaya. De hecho, en el techo del Estadio Nacional se han instalado unos ventiladores y unos nebulizadores de agua para rebajar la temperatura ambiental.

Más allá del calor, Tokio 2020 vive estos días de estreno, feliz

por poder desvelar ya muchos de los detalles que harán de la cita olímpica asiática la más futurista hasta el momento. «Queremos albergar los Juegos más innovadores de la historia, pero también los más accesibles. Estamos trabajando en diferentes proyectos para conseguirlo», apunta a ABC el portavoz de la organización.

Se refiere al « proyecto robot», que esta semana presentó los modelos de autómatas que ejercerán de asistentes personales para los miles de visitantes que llegarán a Tokio. Unos servirán para conducir y guiar a la gente hasta su lugar en los estadios y otros ejercerán de traductores de hasta diez idiomas diferentes. Además, habrá robots capaces de llevar la mochila a personas en silla de ruedas y de llevarles bebida o comida a su asiento en las gradas.

Medallas recicladas

En cuanto a la movilidad, Japón quiere también dar un paso adelante. Si en 1964 presentó su tren bala, que alcanzaba los 300 km/h, ahora prepara la puesta en escena del «Maglev», tren magnético que hará su debut en los Juegos y que superará los 600 km/h. Más lentos, aunque igual de innovadores, serán los transportes en la villa olímpica. Para eso se ha diseñado un automóvil eléctrico que puede albergar hasta seis personas, una de ellas en silla de ruedas, y también están en pruebas los taxis sin conductor.

Además, el gobierno japonés lleva años reciclando móviles y aparatos electrónicos de los que ha extraído el oro, la plata y el bronce necesarios para fabricar las medallas olímpicas. Un guiño al medio ambiente, otra de las apuestas de la organización olímpica de 2020. Un proyecto futurista al que le queda solo un año para ponerse de largo y asombrar al mundo. Los Juegos del futuro.