PádelLos sueños de la doctora Marta Ortega

La madrileña, que estudia Medicina, ganó en Marbella su primer gran torneo y aspira a ser número uno este año

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Aunque apenas tiene 22 años, hace tiempo que Marta Ortega (Madrid, 1997) ocupa un lugar principal en el ránking del World Padel Tour (WPT), donde el pasado fin de semana logró su primer gran título al imponerse en la final del torneo de Marbella junto a Marta Marrero, su nueva compañera. En la pista, la madrileña destila seguridad. Su pala es precisa. Letal. Anhela alcanzar el número uno, aunque lo que de verdad le quita el sueño es la carrera de medicina, su otra pasión. Porque «Martita», como le gusta que le llamen, quiere ser la doctora Ortega. Una deportista especial que destila ambición en cada parcela de su vida.

Además de ser una de las figuras del circuito profesional, la madrileña estudia cuarto de Medicina. Por eso, quedar con ella resulta por momentos una tarea complicada. En su jornada habitual apenas hay horas libres. El pádel y los estudios le absorben cada minuto y casi no le dejan tiempo para nada más. «Intento organizarme bien, pero es cierto que me faltan horas», señala con cierta resignación, aunque es feliz por poder hacer lo que más le gusta. La vocación por la pala fue más rápida. Amor a primera vista. «De niña compaginaba el baloncesto y el pádel, pero me decanté muy rápido. Con la Medicina me costó más (le gustaría centrarse en ginecología y obstetricia o en traumatología). Era algo que siempre tenía en la cabeza, pero no lo tuve claro hasta que llegué a la universidad», explica en un encuentro con ABC durante la presentación del «Adeslas Pádel Team».

Un rostro conocido

A pesar de su juventud, Ortega es ya una de las «veteranas» del WPT. Un rostro conocido para el gran público, que cada vez pasa menos desapercibido en la calle. «Si voy con mi familia o mis amigos, no me da vergüenza. Me encanta que me reconozcan y no me importa hacerme fotos o lo que sea. El problema es en el hospital, porque no sé cómo actuar. Yo nunca cuento nada a mi adjunto, de si soy o no deportista, pero hay veces que un paciente me reconoce y sí que me ruborizo. Es más incómodo, porque se supone que es algo serio y trato de mantener las formas. Pero al final es inevitable devolver ese cariño que alguien te demuestra al pedirte una foto o un autógrafo», dice.

Con la bata, Ortega es aplicada y detallista. Una alumna brillante. Cualidades que también muestra en la pista de pádel. Allí lleva años destacando. Un talento precoz capaz, por ejemplo, de alcanzar las semifinales de un torneo del WPT con solo 16 años. «No soy tan mayor (bromea), pero sí que es cierto que ya hace mucho tiempo que empecé a jugar a alto nivel. Soy de esa generación que no viene del tenis y cuyos recuerdos están todos dentro de una pista de pádel», afirma echando la vista atrás.

Si lo hace, ve un circuito profesional que ha cambiado mucho en los últimos años y al que ve un potencial enorme por delante. «Yo empecé casi a la vez que el WPT y cuando lo vives todo tan de cerca aprecias más los cambios a mejor que ha habido estos años. Quizá no tanto como los que llevan más tiempo, pero no haber conocido las ‘penurias’ anteriores del pádel hace que seamos más ambiciosas y que queramos siempre más. No basta con mirar atrás y ver lo que tenemos ahora. Lo aprecio, pero también creo que hay que mirar hacia adelante y ver qué más podemos conseguir», apunta.

Igualdad en premios

Se refiere también a la brecha económica que hay ahora mismo en los premios entre los chicos y las chicas en el circuito, pero lo hace con sentido crítico. Utilizando la cabeza y sin hacer populismo. «Claro que hay que luchar por enjugar esa brecha, pero sin olvidarnos de que nosotras tenemos que poner de nuestra parte y dar el mismo espectáculo que dan ellos. Que los partidos sean una pasada e igualados. Cada vez estamos más cerca», reconoce.

Por su parte, no ha podido comenzar mejor la temporada. Triunfo en el torneo de Marbella junto a Marta Marrero en su primera participación como pareja en el WPT. «El objetivo este año tiene que ser ganar. Ha llegado ese momento en el que toca mirar hacia objetivos más ambiciosos, pero sin olvidarnos de ir partido a partido ganando confianza». Sus palabras coinciden con las de Marrero, feliz por haber encontrado a una compañera que es un complemento perfecto para ella. «Hemos entrenado muy fuerte estos meses de invierno. A Martita ya la conocía y, aunque no habíamos jugado juntas, me hacía una idea de que las cosas nos podían ir bien», señala a ABC la canaria, que confía en alcanzar el número uno junto a Ortega próximamente.

Su siguiente reto está a la vuelta de la esquina, en el Logroño Open que comenzará el 7 de abril en la capital de La Rioja. Hasta ese momento, Martita seguirá centrada en los libros y en la pista. En la medicina y el pádel. Tratando de desconectar de vez en cuando -como le pide su madre- y visitando «Casa Lucio», su particular oasis gastronómico en Madrid.