Fermín Cacho
Fermín Cacho - De San Bernardo
Juegos Olímpicos

Fermín Cacho: «Visualicé todas las carreras y siempre ganaba yo»

El atleta soriano repasa detalles de su victoria en Barcelona 92 con ABC. Considera que los éxitos de los talentos españoles actuales se deben al legado de aquellos Juegos y del programa ADO

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La apariencia engaña al aproximarse a Fermín Cacho (Soria, 48 años). La inactividad deportiva ha modificado su metabolismo y los kilos confieren un aspecto bonachón al atleta que simbolizó el éxito de España en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, 25 años atrás. Aquellos brazos extendidos al cruzar la meta, la cabeza ligeramente ladeada, el grito de alivio... Empieza a hablar Cacho y se entiende todo. Asoma el depredador, el inconformista que solo acepta el triunfo, un tipo muy decidido que descubre una confianza exacerbada en sí mismo. Es tiempo de recuerdos, un cuarto de siglo de los Juegos de Barcelona, y el mediofondista castellano echa la vista atrás para ABC.

-¿Esa medalla fue el ecuador en su vida?

-Sí claro, me cambió mucho la vida. Conseguir la medalla de oro en tu país, en tu casa, en el atletismo, que es el deporte rey y uno de los fundadores de los Juegos, y en una prueba del atractivo del 1.500 metros... Pero yo le doy el mismo valor al oro de Barcelona 92 que a la plata que logré cuatro años después en Atlanta. Y de esa casi nadie se acuerda. No me conformé con la gloria de los Juegos en España, seguí trabajando, seguí luchando, seguí esforzándome en los entrenamientos en solitario. El hecho de conseguir otra medalla en otros Juegos fue una ratificación de que lo de Barcelona no había sido una casualidad, sino que abarca una trayectoria.

-Usted fue la imagen de Barcelona 92 junto al arquero Rebollo. ¿Se lo ha hecho sentir así la gente?

-Sí, tampoco voy a pecar de falsa modestia. Realmente la gente me ha hecho sentir eso que dices. Lo noto porque cada vez que hay unos Juegos Olímpicos, cada cuatro años, suena mi teléfono o veo mi imagen entrando en la meta en la televisión o me hacen reportajes en la prensa. He sido un referente de Barcelona 92, aunque yo creo que lo único que hice fue aportar un grano de arena al éxito general de los deportistas españoles.

-¿Cambió tanto el deporte español como se dice?

-Sí, muchísimo. Hubo un antes y un después de los Juegos de Barcelona. Antes de su celebración se ganaban medallas o campeonatos por inspiración divina. Por el talento y el empeño de deportistas. A partir de Barcelona, del programa ADO, y del apoyo que se ha prestado a los deportes minoritarios, los deportistas modificaron sus hábitos. Solo se preocuparon desde entonces de entrenar y prepararse. Y confiaron en sí mismos. Los resultados demostraron que se podía hacer. A día de hoy, el legado que ha dejado Barcelona son todos los éxitos que están logrando nuestros deportistas.

-La seguridad que muestra ahora también la tendría antes de aquella final...

-Siempre he sido, y lo sigo siendo, una persona muy competitiva. Me gusta ganar en todo lo que hago, a todo lo que me pongo. Y me gusta rendir al máximo en la competición. Y esa seguridad proviene de que estaba convencido de que lo podía conseguir. Había visualizado la carrera cincuenta veces de cincuenta formas diferentes y siempre ganaba yo.

-¿Cómo es eso que lo visualizaba?

-Cuando competía yo imaginaba, visualizaba cómo podían ser las carreras. Podían ser rápidas o lentas, se pueden dar todo tipo de circunstancias que alteran el desarrollo y el resultado. Y, la verdad, en todas ganaba yo.

-¿Cómo fue la preparación previa?

-Pues la verdad es que no llevaba una muy buena temporada en 1992. Las cosas no me estaban saliendo bien y hasta un mes antes de los Juegos no me sentí competitivo. Estuve entrenando tranquilo en un pueblo de Soria y hasta que no hice 3:36 en Logroño, con frío, agua, aire y un día muy desapacible, no me sentí a gusto y preparado para los Juegos.

-¿Y cómo fue su estancia en Barcelona, sabiendo que había visualizado la victoria?

-Me dieron la peor habitación del equipo, porque no estuve en la inauguración y llegue cuatro o cinco días antes de la carrera. Tres días antes de la prueba, hice 2:18 en 1.000 metros y el último 200 en 25 segundos. Entonces ya sí me vi preparado para la final, porque las eliminatorias, la verdad, las daba por superadas.

-¿Hubo algo que le inquietara?

-Nada especial. Bueno, las charlas técnicas de Odriozola. Nos decía que nos teníamos que levantar a las cinco de la mañana porque quería convocarnos a las 11. Y yo decía que ni hablar, nunca me he levantado a las cinco de la mañana. Me levantaba a las siete.

-¿Cómo se educan los nervios antes de una final?

-Mi entrenador estaba más nervioso que yo, seguro. Lo que tú puedes controlar no te provoca nervios, pero lo que escapa a tu control te angustia mucho más. No puedes dominar ni las caídas, ni los codazos, ni nada de eso.

-Pasados los años, ¿tiene algún grupo de WhatsApp con los medallistas de Barcelona?

-Tenemos un grupo, sí, con muchos de ellos, que se llama Madrid 2020. Estamos una gran parte de los medallistas olímpicos en Barcelona.

-¿Quedan, se ven?

-No exactamente, no tenemos una fecha para cenar. Hay gente que aún está en alguna competición y nos dice por el grupo, voy a estar en Madrid tal día. Y si hay alguien cerca, pues quedamos y nos vemos.

-El mediofondo siempre fue un punto de abastecimiento en España. Por usted y antes por José Luis González o José Manuel Abascal. ¿Quién es el mejor mediofondista de la historia?

-Hay muchísimos, Coe, Cram, Morceli, Aouita, los españoles... Pero para mí el mejor, sin duda, es El Guerrouj, por sus récords y por cómo corría.

-¿Qué hubiera elegido de tener que hacerlo, el éxito o la familia?

-Pues para mí lo más importante es la familia, porque sin ella es imposible el éxito. Tan importante son tus padres, que te han criado, como tu entorno más cercano, que te apoya, como la propia familia que tú creas con el paso del tiempo. Todos los deportistas debemos tener claro que un día el deporte de alto nivel se acaba y deja de sonarte el teléfono, nadie se acuerda de ti y entras en el olvido. Entonces siempre está tu familia, el verdadero apoyo. Con ellos estarás toda tu vida. Es importante tener claro esto.