Octavio Chacón, en imagen de archivo
Octavio Chacón, en imagen de archivo - Efe
ZARAGOZA

Sobresale la espada de Octavio Chacón en una concurso de poca bravura

El de López Flores, declarado mejor toro, entre la protesta del público

Ángel G. Abad
ZaragozaActualizado:

Por encima de la bravura y la casta que se presupone en una corrida concurso de ganaderías, en la tradicional de la Misericordia, sobresalió, sin embargo, la espada del debutante Octavio Chacón, manejada con altas dosis de maestría y hombría.

El gaditano dio una excelente impresión en su presentación en el coso zaragozano. Bien, muy por encima del noble boyancón de López Flores que abrió plaza. Le sacó todo lo que tenía y más a base de poder y llevarlo muy toreado. La estocada para recordar mucho tiempo por la verdad en la ejecución y por la perfecta colocación. La estocada de la tarde, como la genial escultura de Benlliure, y de muchas tardes.

Con el sardo de Peñajara, que sacó genio más que bravura en el caballo y acabó parado y con su aquel, por encima también Chacó que expuso mucho y el público se lo reconoció obligándole a dar una vuelta al ruedo tras rematar otra vez bien con el estoque.

El segundo, de Prieto de la Cal se quedó en su bonito pelo albahío. Tampoco Escribano apretó el acelerador. El de San Martín, que apenas cumplió en varas y se creció en banderillas, fue bueno para la muleta, que Manuel Escribano manejó con desigual resultado. Toro y torero compartieron ovación.

Pepe Moral cuajó algún buen natural al tercero, un toro de Benítez Cubero que acudió con alegría al caballo y tuvo nobleza, aunque fue a menos en el último tercio. Faena animosa. El sexto, de Pedraza, lucía hechuras equinas y peleó con fijeza en tres entradas al caballo. Se quiso forzar una cuarta, pero el toro dijo que nones. Se lució el picador Juan Antonio Carbonell, y a la muleta de Moral embistió descompuesto.

En el capítulo de premios, con la reacción contraria del público: mejor toro "Creyente" de López Flores, lidiado en primer lugar; mejor lidiador, Pepe Moral, y mejor picador, Francisco Romero, que picó el tercero.