Plaza de toros de Almadén
Plaza de toros de Almadén - ABC

Las plazas de toros históricas en España

Los cosos de Béjar, Aranjuez, Campofrío y Tarazona son monumentos donde se ha escrito parte de la historia de nuestro país

MADRIDActualizado:

La ola de antitaurinismo que lleva a pueblos y ciudades a declararse contra la Tauromaquia, pese a que es por ley un Bien de Interés Cultural que tienen la obligación de defender e incluso de promocionar, encuentra en no pocos lugares trabas a ese nuevo estatus ciudadano anti en base a algo tan incuestionable como la propia historia. Cambiar la historia se ha convertido en casi una moneda de cambio política, pero borrarla no es tarea fácil por muchas altisonantes declaraciones municipales que se pregonen contra una fiesta intrínsecamente unida a la idiosincrasia española a todos los niveles, incluido el cultural.

En esa batalla de reivindicar la historia como un pasado imborrable trabaja la Unión de Plazas de Toros Históricas de España que agrupa a una decena de recintos taurinos de todo el territorio nacional que tienen como denominador común el que fueran construidas para albergar espectáculos taurinos, que se inauguraran en los siglos XVIII y XIX y que estén catalogadas como Bien de Interés Turístico, Cultural e Histórico.

Plaza de toros de Béjar, la más antigua de España
Plaza de toros de Béjar, la más antigua de España - ABC

En 2001 se constituyó la Unión con los cosos de Almadén (Ciudad Real), Aranjuez (Madrid), Béjar (Salamanca), Campofrío (Huelva), Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) y Tarazona (Zaragoza), y después se han ido incorporando las plazas de Almagro (Ciudad Real), Azuaga (Badajoz), Rasines (Cantabria), Toro (Zamora) y Zalamea la Real (Huelva).

Otras plazas podrían estar en esta relación, como Sevilla, Zaragoza o Ronda, las tres inauguradas en el siglo XVIII.

Aboga la Unión en la importancia que tienen estos, y otros cosos taurinos, en el devenir de la historia de cada municipio en donde han sido y son fundamentales a la hora de definir la realidad social y cultural de esos pueblos y ciudades.

Invitan a que se visiten todas las plazas de toros como parte de la historia de nuestro país. «No hace falta ser aficionado para visitar una plaza de toros, como no es obligatorio ser católico para acudir y apreciar el arte de una catedral, o no hay que ser musulmán para reconocerlo en una mezquita», ha señalado en más de una ocasión el coordinador de la Unión de Plazas de Toros Históricas, José Alvarez-Monteserín, quien propone un recorrido: Béjar (1711), «la ancianita», antiquísima, de madera y piedra, situada en un castañar; Almadén (1757) singular, hexagonal, una auténtica joya; Aranjuez (1797), encantadora, majestuosa, señorial; Santa Cruz de Mudela, adosada al santuario de la Virgen de las Virtudes del siglo XVII, cuadrada, bellísima; Campofrío (1718), blanca, distinta, con fundación de mampostería y aforo de adobe; Tarazona (1792), un impresionante conjunto de viviendas octogonal...

«¿Cuánta belleza, tradición e historia guardan estas plazas?», se pregunta Monteserín.