«No vengo a rebañar ni a engañar a nadie; torearé este año y luego me voy a casa»
DE SAN BERNARDO

«No vengo a rebañar ni a engañar a nadie; torearé este año y luego me voy a casa»

FERNANDO CARRASCO
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-¿Ilusionado?

-Sí. Y con ganas, que es lo primordial. Mi vuelta ha levantado expectación y las empresas han respondido.

-Supongo que tiene muy claro el paso que va a dar...

-Si no, no lo haría. Hubiese sido muy fácil celebrar mis veinte años de alternativa en Ubrique, en mi plaza, o con algo más sencillo. Pero vuelvo con todas las consecuencias.

-Primero se dijo que serían unas pocas corridas, pero esto se ha embalado.

-Bueno. Estoy anunciado en Castellón, Valencia, Nimes, Barcelona... Estoy fuerte y preparado. La verdad es que ha venido todo sobre la marcha. Al principio no tenía intención de pisar las plazas de primera y hacer una vuelta más cómoda, sin pretensiones. Pero las cosas han cambiado.

-¿Por qué?

-Porque empezaron a llamar las empresas. Incluso le dije a José Luis Segura que «pidiese» para no ir. Pero no ha habido problemas. En cuanto a corridas, me han facilitado mucho las cosas. Y por lo tanto, no hay excusas. Hombre, me preocupa que ya entro en competencia directa en plazas de responsabilidad.

-Usted habrá estado todo este tiempo al tanto de cómo se mueve el escalafón...

-Y si no lo estoy, ya se encargan otros de decírtelo y te lo cuentan (ríe). Creo que es un año difícil en cuanto a la celebración de corridas de toros. Los empresarios van a ajustar mucho y los ayuntamientos van a tener otras prioridades. Tenemos todos que apretarnos las clavijas. Y a partir de ahí, que cada uno haga lo que pueda. Hay un ramillete muy bueno, cada uno en su estilo. Ahora mismo, se puede montar una feria de cuatro o cinco corridas con muy buenos toreros.

-¿Y cómo encaja Jesulín aquí?

-Ante todo, que se respeten mis condiciones económicas y ganaderas. Mi apoderado sabe los hierros que me gustan. Y a partir de ahí, toreo con Pedrito, con Antoñito o con Juanito. Yo no rehúyo a nadie.

-No va a Sevilla.

-No, y además quiero agradecer desde aquí a Eduardo Canorea la delicadeza que ha tenido al contar conmigo. Me ofreció la de Gavira con Morante y Daniel Luque. Pero dije que no. No estaré en Sevilla, pero tampoco en Madrid, ni en Pamplona ni en Bilbao. Jesulín ya ha demostrado su currículum. Me he llevado dos años inactivo y me llaman para las plazas importantes. Estoy muy agradecido a Sevilla. Pero quiero creer que he hecho lo más acertado.

-Pero no va a hacer una temporada precisamente relajada.

-Quiero, antes que otra cosa, disfrutar. Y ver cómo se va produciendo todo. De momento, ahí están las plazas de Vistalegre, Castellón, Valencia, Ubrique, Barcelona... Luego hay conversaciones con Jerez, Alicante, Nimes, Granada...

-¿Con qué Jesulín se va a encontrar el público, el aficionado?

-A Jesulín ya lo conocen todos después de veinte años de alternativa. Ya no voy a aportar nada nuevo. En 25 años de carrera he ido desarrollando unas condiciones y ésas las conocen todos. Hombre, lo que sí va a sorprender es que cuando me vean, después de dos años, es en cuanto a forma y físico. Estoy estilizado (y ríe). Podré estar mejor o peor con un toro, pero seguro que el público dirá «este tío está canijo, estilizado». Vamos, hecho un pincel con el traje de luces.

-¿Vuelve para quedarse?

-Yo he decidido volver para conmemorar mis veinte años de alternativa. Luego, cuando termine este año, vámonos que nos vamos. Lo que tenía que hacer en el toro ya lo hice. Esta vuelta no va a significar que el próximo año continúe toreando. Tengo 36 años y mi familia me tira mucho. Además, soy de la opinión de que las vueltas no son buenas, los públicos se te pueden rebelar. Es mejor irse sin que te echen. Después de este año me voy a mi casa a ver los toros desde la barrera.

-Lo tiene muy claro...

-Por supuesto. Este año voy a disfrutar. Y nadie me podrá decir que vengo a «rebañar». Todo irá yendo conforme yo me vea. Es más, si a mitad de temporada no me veo, me voy. Vamos, que no voy a engañar a nadie.

-¿Está preocupado?

-Llevo dos años sin torear pero no me preocupan los compañeros. Quizá el contacto con el toro, pisar plazas, de comienzo, como Castellón o Valencia, donde sale el toro con cara, con presencia... El público exige y lo hace porque sabe que los toreros cobramos dineros. Yo no voy gratis a los sitios y para que te respeten tu caché hay que dar la cara.

-¿Se ha puesto un número de festejos?

-No. Las empresas han comenzado a llamar y ahí vamos. Llegaré hasta septiembre, y me gustaría torear la última tarde en mi pueblo, un mano a mano con mi hermano Víctor y con toros de mi ganadería.