Momento de la cogida al diestro Rafaelillo
Momento de la cogida al diestro Rafaelillo

Ángel Hidalgo: «Rafaelillo volverá a torear con suerte para El Pilar»

El doctor que atendió al torero tras su cogida en Pamplona rememora los primeros momentos

PamplonaActualizado:

Ver el video de la grave cogida que sufrió Rafaelillo el pasado domingo en Pamplona pone los pelos de punta. Su reacción –quería volver a torear para mediados de agosto– demuestra que los toreros están hechos de otra pasta. Su parte médico muestra hasta siete costillas y el extremo de tres vértebras rotas en el lado izquierdo del cuerpo fruto de la cornada envainada. En la parte derecha tiene cuatro costillas y el extremo de una vértebra rotas y otra costilla con fisura motivado por el golpetazo que le propinó el toro contra las tablas. Pero escuchar al doctor jefe de la plaza de toros de Pamplona, Ángel Hidalgo, que le atendió al principio y sigue pendiente de su evolución, demuestra que también el personal sanitario es diferente al resto de los mortales.

¿Rafaelillo también está hecho de otra pasta, como buen torero?

Sí, sin duda. Cuando le he vistado hoy (por ayer) estaba con Ferrera, que también toreó en Pamplona y hace unos años le cogió el toro aquí. Concretamente, le cogió el tercer toro, pero no quiso que le operáramos para poder torear el sexto. Y éste también le cogió. Así que, después de la corrida, le tuvimos que operar de dos cornadas en los dos muslos. Y Rafaelillo es igual, son de otra pasa. Está muy bien, está con su mujer, con algún amigo…

¿Cuál es la gravedad de sus heridas?

Aparte del traumatismo, lo que tiene son las policontusiones, las múltiples roturas costales y luego tiene las apófisis trasversas. Son lesiones muy dolorosas. Pero salvo que haya algún problema de vísceras, que no tiene ninguna pinta, el principal problema que tiene en este momento es que ha sufrido un grandísimo trauma y el cuerpo tiene que aceptar, metabolizar los efectos del trauma, de la cirugía. Y, además, si no tiene problemas que afecten al pulmón, al aparato digestivo, que tampoco parece, lo único que tiene que tomar es medicación relacionada con el dolor y con las roturas costales.

¿Cómo vio usted esa cogida?

Yo veo las corridas de toros o bien en el callejón, o bien dentro de la enfermería en la televisión. Y, claro, lo ves mal. Los segundos que tarda el torero en llegar a la camilla se pasan mal. Son pocos segundos, en realidad, pero hasta que ves al torero, le echas un primer vistazo, empiezas a comprobarle las constantes, la respiración, le coges una vía, son unos segundos de mucha preocupación.

¿Qué decía Rafaelillo?

Básicamente se quejaba. Esta dolido, estaba asustado. Pero, aunque no lo conocía personalmente, vi que es una persona muy afable, muy cariñosa, siempre con una sonrisa en la boca. Y eso ayuda mucho. A él, a las personas que están a su alrededor, pero también al personal médico. Es un enfermo bueno y agradecido. Siempre dice: «Lo que usted diga, doctor».

Sonreía, pero hubo que someterle a cirugía.

Sí, se le hizo una toracotomía. Porque, cuando llegó, hemodinámicamente no estaba bien, respiratoriamente tampoco estaba bien… Vimos que no eran problemas vitales pero consideramos que era mejor operarle en la plaza antes que trasladarlo hasta el hospital porque había que ver de dónde venían esos problemas. Comprobamos que en la cavidad torácica había gran cantidad de sangre, lo que podía venir de una ruptura venosa o arterial. Y si no abres y lo ves, no te quedas tranquilo.

¿Con su experiencia se puede prever qué lesiones trae el torero?

Ver corridas de toros, la experiencia ayuda mucho. Pero, hoy en día, ayuda más la televisión. Porque una cogida dura segundos. Pero en televisión, que te enfoca desde distintos puntos de visión, te da una información mucho más valiosa que estar viéndolo en persona.

En el caso de Rafaelillo, ¿cuánto calcula que tardará en reaparecer? ¿Se recuperará plenamente?

Sí, si no surge ningún contratiempo la recuperación va a ser buena, va a ser completa. Él hablaba de volver a torear a mediados de agosto, yo le dije que si se encuentra bien, con suerte para El Pilar. El torero se recupera antes de una cornada que de un traumatismo y Rafaelillo tiene muchas fracturas. Vale que no son vitales, pero se tienen que consolidar, las costillas están desplazadas y se tienen que buscar unas a otras, ir acercando, etcétera.

Desde luego, está hecho de otra pasta, doctor.

Sin duda. Pero también ayuda el hecho de que las plazas de toros tengan sus propias enfermerías, sus propios quirófanos. Tras un percance, el torero es atendido en unos segundos, lo que puede ser vital en los casos más graves y también ayuda en los casos no tan graves, ya que disminuye el riesgo de infección, por ejemplo. Eso sí, para eso tienes que operar con seguridad y con los medios adecuados.