Najwa Nirri y Alba Flores, en un momento de «Drac Pack»
Najwa Nirri y Alba Flores, en un momento de «Drac Pack» - Efe
CRÍTICA DE TEATRO

«Drac Pack», razas de noche

Najwa Nimri, Alba Flores, Anna Castillo y Kimberley Tell interpretan esta obra que dirige Fernando Soto

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los focos del escenario son el sol postizo de una raza nocturna que necesita morder la yugular del éxito para mantener su vida eternizada en el lugar sin límites de unas canciones también inmortales. Atractiva metáfora del artista que debe elegir -y elección es siempre renuncia- entre consagrarse a su mester o consumir su tiempo en las rutinas habituales del común de los anodinos mortales, eso que llamamos vida. El o la Drácula que pastorea a sus acólitas en Las Vegas, años 50, sabe próximo el fin de su ciclo y debe encontrar quien la suceda; la candidata a convertirse en estrella eterna es una joven cantante que deberá instalarse para siempre en una existencia de glamour y música bajo la iluminación artificial. Este es el delgado argumento de «Drac Pack», título que rinde homenaje a la conocida pandilla de amigotes comandada por Frank Sinatra y conocida como Rat Pack.

«Drac Pack» (***) Autores: Najwa Nimri, Emilio Tomé y Carlos Dorrego. Dirección: Fernando Soto. Dirección musical: N. Nimri. Escenografía: Alessio Meloni. Vestuario: Belén Rastrollo. Iluminación: Yahvé Ramos. Coreografía: Zoe Sepúlveda. Intérpretes: N. Nimri, Kimberley Tell, Alba Flores y Anna Castillo. Músicos: Gonzalo Maestre y Marcos Sánchez. Teatro de la Luz Philips. Madrid.

El motor del espectáculo impulsado por Najwa Nimri, coautora, directora musical e intérprete de la elegante y ambigua Drácula, es una preciosa selección de «standards» que fluyen con arrebatadora seducción tras un introito discursivo farragoso en el que se explica la situación. La cosa toma altura desde que Nimri entona un «Fly me to the Moon» acariciador que invita a volar, como explícitamente hace el «Volare» que borda Alba Flores, rebosante de «swing» o duende, según se prefiera. La nieta de la gran Lola Flores, estupenda actriz y, como aquí se puede comprobar, inspirada cantante, es una de las componentes del Drac Pack. Otra es la menuda Anna Castillo, que enarbola el «Mambo latino número 8» como seña de identidad, con el encanto pícaro de Shirley MacLaine y la rotunda expresividad sensual de Rita Moreno. La aspirante vampirizada es Kimberley Tell, formidable y desgarrada intérprete que accede al olimpo nocturno como trasunto mórbido de la Monroe e interpreta alguno de sus «hits» de dulzura tentadora: «Happy Birthday, Mr. President», «Diamonds Are A Girl’s Best Friends» y «I Wanna Be Loved By You».

Las cuatro van desgranando, solas o acompañándose, temas como «Anyone Who Knows What Love is», «I’ve Got You Under My Skin», «Something Stupid», «Blue Moon», «My Way», «What a Wonderful World» y «That’s Life», entre otros, en un espectáculo bien cosido por la dirección de Fernando Soto, que flojea cuando lo hablado, por lo general de impostación melodramática, se impone sobre lo cantado. La música -fantásticamente interpretada por Gonzalo Maestre y Marcos Sánchez- y las canciones ganan por goleada al texto.