Imagen de «A dos tumbras de distancia de ti», una obra de Nancho Novo
Imagen de «A dos tumbras de distancia de ti», una obra de Nancho Novo - Microteatro por dinero

Microteatro por dinero: éxito desde el burdel

La sala, convertida en un referente dentro del teatro alternativo español, cumple cinco años

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Quince metros cuadrados, quince espectadores y quince minutos. Son las bases de Microteatro por Dinero, una sala convertida en punta de lanza del teatro alternativo madrileño que cumple cinco años de vida. Lo hace con una programación especial durante el mes de octubre, en la que se presentará medio centenar de las obras que se han podido ver en la sala durante este lustro.

Miguel Alcantud, Ana Risueño, Lola Baldrich y Verónica Larios, cuatro de los veintidós socios de Microteatro, han presentado esta programación, han recordado el origen de la sala y han expresado sus sensaciones ante estos cinco años de andadura.

Microteatro nació en noviembre de 2009, en un antiguo burdel de la calle de la Ballesta de Madrid. Allí, en sus diez habitaciones, en sus dos baños y en su cocina, se le ocurrió a un grupo de actores, directores y autores montar trece obras cortas de teatro inspiradas en la prostitución. El éxito de la propuesta les hizo plantearse la continuidad del formato. No muy lejos de allí, en la calle de Loreto y Chicote, encontraron un local, una antigua carnicería. Lo compraron, lo acondicionaron, y en octubre de 2010 levantaron el telón.

«El primer mes solo vinieron familiares y amigos», recuerda Miguel Alcantud. Pero persistieron, y solo dos meses después ya se hablaba en Madrid con curiosidad y admiración de aquel espacio que tenía cinco salas de menos de quince metros cuadrados, en la que solo podían entrar como máximo quince espectadores, y donde se ofrecían obras, con los actores rozando a los espectadores, de tan solo quince minutos de duración.

Microteatro por dinero se convirtió en un fenómeno dentro del mundo teatral madrileño. «Hemos sido un semillero -dice orgulloso Miguel Alcantud-. Hemos surtido a otros teatros; de aquí han surgido obras de teatro, cortos, un largometraje». Y la fórmula se ha exportado: actualmente hay trece microteatros distribuidos en España y América (México, Costa Rica, Argentina y Estados Unidos).

En estos cinco años han trabajado en Microteatro 772 actores y 342 directores y se han presentado 915 obras de 433 autores. «Nosotros queríamos -explica Ana Risueño- un lugar donde tener libertad para expresarnos, y Microteatro nos devolvía al juego de una forma muy pura; muy de verdad».

Lola Baldrich se siente orgullosa de que el proyecto haya «creado un nuevo género». «Microteatro se ha convertido en un punto de encuentro para la profesión, y es un sitio de experimentación para los actores y los directores». También para los escenógrafos: «El Micro no son solo dos sillas y un flexo».

Verónica Larios cuenta lo que va a verse este mes en Microteatro. «Van a verse cincuenta y dos obras, una selección de lo que se ha presentado a lo largo de estos cinco años. Se podrán volver a ver, además, cinco de las obras que se presentaron en el burdel de la calle de la Ballesta». Entre los nombres presentes en la historia de Microteatro figuran Jaime Chávarri, Tristán Ulloa, David Trueba, Elvira Lindo Daniel Sánchez Arévalo o Juanma Bajo Ulloa.

La programación cambia de lema y de obras cada mes. Se reciben en Microteatro unas ciento cincuenta propuestas mensuales; de ellas un setenta u ochenta por ciento son de gente nueva. Y siguen los proyectos, que les llevarán a diversos institutos -«el microteatro es una forma ideal de acercar a los jóvenes al teatro», dice Alcantud- como les ha llevado a la cárcel de Segovia o al festival de Almagro.