Bob Dylan
Bob Dylan - ABC

Bob Dylan «se doctora» en Salamanca

El músico estadounidense dará en la ciudad castellana el primero de sus seis conciertos en España para presentar su nuevo disco, «Triplicate»

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Embarcado desde mediados de 1988 en una gira verdaderamente interminable («The Never Ending Tour») que suma ya cerca de 3.000 conciertos, Bob Dylan se mueve, gira, toca y canta al margen del tiempo y del rumbo del mundo (la concesión del premio que distingue a los más sobresalientes figuras de la literatura universal, sin ir más lejos, no será lo que le haga cambiar de planes más de lo estrictamente necesario).

Y aquí lo tenemos de nuevo, dispuesto a ofrecer otra apretada –siempre insuficiente, siempre con lagunas imperdonables según el criterio de cada uno de sus seguidores– selección de su abrumador cancionero en media docena de conciertos.

Y es que no resulta, en realidad, demasiado relevante que su producción discográfica de los últimos años (lustros, quizá) no esté a la altura de la condición legendaria de las creaciones que sí redefinieron la música popular del momento, dándole una nueva y mucho más ambiciosa dimensión.

Al mismo tiempo que su compañía discográfica llena regularmente de novedades las estanterías de las tiendas de discos tirando de álbumes recopilatorios, nuevos volúmenes de ese aparentemente inagotable tesoro que va recogiéndose de forma exhaustiva en «The Bootleg Series» o discos en directo más o menos atractivos, Dylan acude de cuando en cuando al estudio de grabación en ejercicios que parecen más pretextos para tomarse un descanso den la casi febril actividad en la carretera que proyectos movidos por arrebatos de creatividad.

Clásicos de la música popular

Así, en los últimos tiempos Dylan le ha tomado el gusto, curiosamente, a realizar una casi siempre interesante relectura de clásicos de la música popular estadounidense de mediados del siglo pasado. A principios de 2015 –tres años después de editar su último disco con material original, el celebrado «Tempest» de 2012–, Dylan sorprendió con «Shadows in The Night», colección de baladas popularizadas en su mayoría por Frank Sinatra. El asunto, resuelto con provecho gracias, sobre todo, a un tratamiento minimalista, prácticamente en dirección opuesta a la de las producciones de la edad de oro de Sinatra, tuvo su continuación en el igualmente digno «Fallen Angels», editado un año después.

Pero, finalmente, lo que la parroquia dylaniana digirió con más reparos fue su entrega del pasado año, «Triplicate», en la que el artista insiste en el mismo filón nada menos que por partida triple. Esa es, ciertamente, una parte esencial de la fascinante personalidad artística de Dylan: hacer exactamente lo que le viene en gana, contraviniendo, si es posible, lo que pueda esperarse de él.