Los otros españoles que triunfan en Hollywood

Más allá de Antonio Banderas, Penélope Cruz o Juan Antonio Bayona, muchos compatriotas emigraron a Los Ángeles para triunfar en la meca del cine y ahora ruedan con lo más granado del «star system»

MadridActualizado:

«La película de Tom Ford me salió de la forma más rocambolesca que se pueda imaginar». Eduard Grau sabe que no tendría que haber estado allí, en la fila de aquel cine del Festival de Edimburgo que le cambió la vida. En España apenas le salía trabajo como director de fotografía, así que se fue a estudiar a la National Film and TV School de Londres y de ahí se escapó a la capital escocesa. Ese día había visto ya cinco largometrajes, así que ver un sexto parecía una locura. Pero lo hizo y, mientras esperaba para entrar, conoció a una chica que resultó ser productora de cine. Un año después pasó por Nueva York y le llevó una «bobina» con lo mejor de sus trabajos. No habían pasado ni cuatro días cuando recibió una llamada de Hollywood: Tom Ford le había escogido a él, un joven desconocido, para que dirigiera la fotografía de «Un hombre soltero» (2009).

Desde entonces, este barcelonés de 34 años integra el grupo de españoles que, más allá de Antonio Banderas, Penélope Cruz, Javier Bardem o Juan Antonio Bayona, triunfa en la meca del cine. «Con esa misma bobina yo no encontraba trabajo en España. Mi vida dio un salto de dos vueltas de campana», reconoce Grau desde Los Ángeles, sorprendido aún de que el famoso diseñador de moda le escogiera a él para su debut en el cine, en vez de al oscarizado Emmanuel LubezkiGravity» y «Birdman»), al que su amiga había recomendado primero. De no tener nada, se vio haciendo un filme con Colin Firth y su actriz favorita, Julianne Moore. «Alucinaba, porque encima me pedían perdón por el sueldo, que era tres veces más de lo que me podían dar en Europa», añade. Desde entonces no ha parado. Ha rodado con Emily Blunt, Kristin Scott Thomas o Margot Robbie; ha realizado la fotografía del videoclip de Lady Gaga «Born This Way» y ha estrenado «Sufragistas», una de las películas que apuntan al Oscar este año.

Ser fiel a uno mismo

Algo parecido le ocurrió al director sevillano Paco Cabezas (1976) con su opera prima, «Carne de neón» (2010), que no recibió muy buenas críticas ni funcionó en taquilla en España, pero que le abrió las puertas de Hollywood. Un manager estadounidense vio las posibilidades de la cinta y acertó: la vendió en varios países y recaudó diez veces más de lo que costó. «A los americanos no les importa que una película española tenga éxito, es un mercado muy pequeño para ellos. Si “Carne de neón” hubiera sido dirigida a un público masivo, al estilo “Fuga de cerebros”, no hubiera llamado la atención en Los Ángeles. Lo irónico es que la manera de abrirse camino en un mercado tan comercial como el de Hollywood es siendo fiel a uno mismo, hacer un trabajo que tenga alma y corazón», cuenta Cabezas vía telefónica en una llamada que debe ser interrumpida hasta en dos ocasiones, porque el director está en pleno rodaje de «Penny Dreadful», una serie de gran presupuesto protagonizada por Eva Green y Josh Hartnett.

Su primera película allí fue «Tokarev», para la que le fichó Nicholas Cage, protagonista y coproductor de la cinta. Desde entonces, apenas ha rodado en España. «Solo un cinco por ciento», asegura, pero en Estados Unidos ha estrenado «Mr. Right», con Sam Rockwell y Tim Roth, ha rodado películas de 25 millones de euros y rechazado proyectos con estrellas como Bruce Willis o franquicias «gigantescas» de superhéroes. «A veces sí pienso que, con lo que he hecho, molaría tener un poco más de bombo en España», confiesa el director sevillano, que estudió en el Centro Andaluz de Teatro y después se marchó a Madrid, donde, a falta de dinero para matricularse en una escuela de cine, tuvo que trabajar en un videoclub y cantar en el Metro mientras escribía cortometrajes. Ahora, en Hollywood, recibe unos ochenta guiones de Estados Unidos al año y de España solo dos.

En busca de El Dorado

Elia Urquiza (Pamplona, 1979) conoce bien a ambos y a otros muchos españoles que se fueron en busca de El Dorado a causa de la crisis. En los ocho años que lleva en Los Ángeles, adonde se marchó para estudiar en CalArts -la escuela de cine fundada por Walt Disney, por la que han pasado alumnos tan ilustres como Tim Burton o Sofia Coppola-, ha conocido a algunos que lo consiguieron, otros que aguantan y muchos que tuvieron que retornar.

La productora y directora es una voz autorizada en lo que a sueños rotos se refiere. Acaba de estrenar «Next», un documental premiado en el Festival de Málaga que explora el mundo de las niñas y adolescentes que se mudan a Los Ángeles con el sueño de ser actrices famosas. Para ella, hay dos vías para triunfar en Hollywood: «Que te vengan a buscar por tu trabajo, como Edu Grau y Paco Cabezas, o que vayas tú a hacer cine, como La Panda», cuenta, en referencia a la productora que fundó hace cinco años, junto a otros diez españoles, en la ciudad californiana. El objetivo: «Establecer un puente entre Hollywood y España» y dar salida a «los trabajos de los cineastas sobradamente preparados que llegaban a Estados Unidos». «Nunca hubiera pensado que iba a ir tan bien», admite. Llevan cincuenta proyectos entre largometrajes, cortos, vídeos musicales y anuncios. «Y en vez de intentar esconder el carácter español, lo hemos cogido como bandera», añade. Entre sus éxitos está «10.000 kilómetros», que obtuvo cinco premios en el Festival de Málaga y un Goya. Su director, Carlos Marqués Marcet (Barcelona, 1983), es otro de los españoles que se fue becado a estudiar y se quedó probando suerte. «El peligro es que, como le ha pasado a mucha gente con talento, acabes de reunión en reunión y, después de años, no consigas hacer nada», revela.

«La spanish mafia»

Cuando él y Urquiza aterrizaron en Los Ángeles, la comunidad de españoles era pequeña. La llamaban la «spanish mafia». Todos se conocían e, incluso, compartían paellas para intercambiar experiencias. Hubo un tiempo en que las preparaba Julio Médem, que emigró allí tras algunos fracasos en taquilla como «Caótica Ana». En los últimos tres años, sin embargo, han llegado tantos que es imposible acogerlos a todos.

Cuenta la directora de «Next» que lo más difícil para todos ellos es traspasar el «techo de cristal» de Hollywood e introducirte en la industria. Cita algunos otros nombres que lo consiguieron y recuerda el día que, comiendo con parte de la «spanish mafia», le preguntó a Roque Baños (Murcia, 1968), si tenía algún trabajo entre manos. La respuesta del compositor de bandas sonoras, ganador de tres Goyas, fue: «Bueno, no sé si os lo he dicho, pero acabo de hacer la música de la última peli de Spike Lee». Urquiza comentó sorprendida: «Bien, ahora estás a otro nivel, te van a empezar a salir un montón de proyectos». «Bueno, sí, la verdad es que hoy me ha llamado Ron Howard», contestó «tímidamente».

A diferencia de todos los anteriores, el director de fotografía Antonio Calvache (Jaén, 1966) no llegó a Los Ángeles en tiempos de crisis, sino en 1992, cuando se matriculó en el American Film Institute. «Para que te hagas una idea, no pude ir a mi graduación porque ya estaba trabajando en mi primera película», cuenta, subrayando la diferencia de oportunidades entre ambos países. «Percibí que solo con mi trabajo podía abrirme puertas, mientras que en España, sin conocer a nadie, iba a ser muy difícil». Desde entonces, y a excepción de «Mar de plástico» y «La suerte dormida», todas las propuestas le llegan de Estados Unidos. Tiene pendiente hacer una gran película en su tierra: «Cuando hice mi primer filme de éxito, “En la habitación”, nominada al Oscar en 2001, pensé que se me abrirían muchas puertas en la industria española, pero la realidad fue muy diferente», añade.